«La esclerosis múltiple es como tener una pila; dependes de lo que te dure la carga»

María Cobas Vázquez
maría cobas OURENSE / LA VOZ

OURENSE CIUDAD

Reunión de los socios de Aodem
Reunión de los socios de Aodem

La ourensana Marta Taboada fue diagnosticada en noviembre del 2018

29 may 2021 . Actualizado a las 14:47 h.

Era el 15 de noviembre del 2018. Marta Taboada se levantó de madrugada para ir a trabajar y se notó rara. «Tenía la parte izquierda del cuerpo dormida; y le dije a mi marido ‘no te asustes, pero no estoy bien’», recuerda. Ya no pudo ni coger el coche. Horas después entraba por la puerta de Urgencias. «Ingresé un jueves y el lunes me dieron el diagnóstico: esclerosis múltiple», cuenta. Tenía 44 años.

Comenzó entonces el tratamiento, que ella combina con su lucha de energía. «Hay que tener una actitud muy positiva o la enfermedad puede contigo», dice. En su caso, asegura que la estrategia le funciona. «Aún nunca me dio un día malo, nunca me vine abajo», relata. Y eso que la enfermedad la reta. Hasta hace un mes el primer tratamiento le funcionaba. Pero ya no. Tuvo un brote muy fuerte y todavía se está recuperando. Pero con brote o sin él, Marta reconoce que su vida está muy lejos de la que tenía. «No es una vida normal para nada, porque es como si tuvieras una pila. Cada día te levantas con una carga diferente, y cuando esta se acaba, termina tu día», explica de manera gráfica. En su caso, dice, «después del mediodía ya no soy persona».

Los expertos dicen que los brotes son debidos al estrés, pero Marta no lo tiene claro. En todo caso, lo que sí sabe es que acudir a Aodem, la asociación de enfermos de esclerosis múltiple de Ourense, es para ella un chute de energía. Los miércoles y los viernes hacen reuniones en alguna terraza para pasar el rato y, sobre todo, echarse unas risas. «Nos reímos de todo, a mí me da la vida. A veces contamos nuestras desgracias, pero siempre con humor», resume. Y va más allá: «Le tengo que agradecer a la esclerosis la gente que he conocido». Hasta ha conseguido hacer bromas de la silla de ruedas que se acaba de comprar, pero que todavía no ha estrenado. «Si me llevan hasta la puerta de un sitio y tengo donde apoyarme, puedo ir; lo que ya no puedo hacer son trayectos largos», reconoce.