En Ourense, la lluvia llevó las últimas copas a los pisos

Pablo Varela Varela
P. Varela OURENSE / LA VOZ

OURENSE CIUDAD

Santi M. Amil

Poco antes del cierre de la hostelería, a la una de la madrugada, los botellones se concentraron en el parque de As Mercedes

16 may 2021 . Actualizado a las 14:01 h.

El orballo fue el protagonista en la medianoche de sábado a domingo en la ciudad de Ourense. Con el día de las Letras Galegas a la vuelta de la esquina y en pleno puente, la hostelería local echaba cuentas, pero la lluvia no ayudó y, en parte, algún propietario de los restaurantes de la zona de Viños también respiraba aliviado por el cierre de la una de la madrugada. «Vemos a alguna gente un poco desfasada ya desde media tarde, y así no será fácil levantar cabeza. A lo mejor, un mes más de margen o una transición no hubiese estado mal, y lo digo sabiendo que va en contra de mi negocio», apuntó.

Lo contaba mientras se sentaba a cenar justamente en el horario de cierre, porque la demanda fue constante hasta el final. Especialmente, de clientes que acudían a pedir una última copa en el tramo final de su horario abiertos al público. En el restaurante Casa de María Andrea, también al filo de la medianoche, un par de jóvenes entraron para consultar si la cocina seguía abierta. Acudían a una reunión de cumpleaños, y llegaron prácticamente sobre la bocina. Isabel Blanco, la dueña del local, sonreía con cierta resignación. Llevaba desde las diez de la mañana trabajando. «Este fin de semana tenemos las reservas completas. Trabajamos con un 50 % de aforo en el interior y un 75 % en terraza, y ha llegado gente desde A Coruña, Valladolid e incluso Madrid. Mientras vengan con sentidiño, sin problema», decía. El caso es que en los últimos días les tocó tirar de pedagogía con algún cliente que se ponía a fumar en la terraza aún a sabiendas de que no podía. «Hay quien se hace el sueco, y eso no puede ser», advierte Blanco.

En líneas generales, según los establecimientos iban bajando la persiana, quien más y quien menos acudía a las tiendas 24 horas para llevarse un par de cervezas y marcharse a pisos particulares. Especialmente marcado era este desfile en la praza do Ferro. «Se van todos a casa», decía el dueño del local. La Policía Local, que recibió varias llamadas durante la noche de ayer por ruidos de fiestas en algunos inmuebles.

Santi M. Amil

Ya previamente, dispersó algún grupo suelto en la plaza de San Antonio. También en los bajos de la plaza da Estrela, aunque de forma testimonial. Sí hubo más ambiente en el parque de As Mercedes, a las puertas del casco histórico, donde cerca de medio centenar de personas se concentraron para hacer botellón desde aproximadamente las doce y media de la noche.

«Hay gente que se marchó a Vigo»

Pese a que la hostelería local constataba visitas de turistas desde otros puntos de Galicia e incluso otras comunidades autonómas, en Ourense hubo quien optó por irse el fin de semana fuera ante la previsión de lluvia. Nathaly y Andrea, dos jóvenes que se tomaban una última copa en el entorno de As Mercedes, lo resumían con sencillez: «El tiempo no ayuda, y hay gente que se marchó a Vigo, pero la mayoría se ha ido a los pisos», decía la primera.

Nathaly, que trabajó antaño en un pub de la capital, dice que un fin de semana tras la barra ayuda para, a fin de mes, poder capear gastos, pero tampoco echa de menos el jaleo en los locales. «La gente quiere fiestas, e irse a las casas es lo que les queda», agregó Andrea.