El universo termal de Ourense, por definir

«Tenemos que dar un ordenamiento lógico a los focos», dice Pedro Araújo, docente del campus universitario de la ciudad de As Burgas

A inicios del año pasado, el Foro Liceo, una entidad creada por 16 asociaciones y colectivos profesionales que impulsa debates de interés para el futuro de Ourense, recuperó la idea de crear un gran hotel con balneario en Mende, donde antaño llegó a funcionar una casa de baños, no muy lejos del río Lonia. Ahora, ese vestigio sigue allí, perdido entre la vegetación y las fincas particulares. La investigadora Marita Souto apuntó, ya entonces, a que el entorno natural, con su lógico desarrollo, era el idóneo para desarrollar una instalación de ese tipo. «En un balneario se necesita tranquilidad», concluyó.

El ejemplo de los baños de Mende expone la realidad de las surgencias termales en la provincia: que hasta en lo más recóndito hay una oportunidad por explotar. «En la ciudad es algo diferente, porque hay un nivel extraordinario de focos en cuanto a magnitud, y los caudales son fuera de lo común», valora Pedro Araújo Nespereira, profesor en la Facultad de Ciencias del campus de Ourense. En el año 2018, un informe de la Diputación de Ourense, bajo la firma del estudio Crecente Asociados, cifró en 56 el total de surgencias termales documentadas en el territorio, repartidas entre balnearios, recintos termales, pozas, fuentes y casas de baños. Doce de estos puntos están en la ciudad, y otros tocan de lleno a localidades como Verín, O Carballiño, Ribadavia y Punxín, entre otras.

Para expertos como Araújo, entender y explotar debidamente esta riqueza pasa por «ser algo más concretos en las inversiones, y definir las potencialidades de un desarrollo empresarial alrededor». O lo que es lo mismo, definir la utilidad específica de cada manantial para erigir a su alrededor un proyecto particular de explotación. Araújo señala, por ejemplo, el caso de las aguas del balneario de Caldas de Partovia, a un paso de O Carballiño, especialmente recomendadas para aquellas personas que padecen enfermedades de piel como la psoriasis. «Son extraordinarias, como las de Lobios, que también tienen propiedades para aliviar afectaciones cutáneas. Pero en general, seguimos dando palos de ciego. Lo que debemos hacer es poner en valor lo que tenemos y dar un ordenamiento lógico», reivindica el docente de la Universidade de Vigo.

Que cada fuente termal puede ser un tesoro por redescubrir lo atestigua Reyes Pérez, investigadora asociada a la Escuela Universitaria de Enfermería de Ourense. Hace tres años, junto a su compañera Natalia Calvo, un estudio de ambas reveló que los baños en las aguas mineromedicinales de As Burgas mejoraban el estado de salud de los pacientes afectados por fibromialgia. Participaron medio centenar de pacientes y los resultados fueron francamente positivos. «Pero vendemos fatal nuestros productos. Desde el punto de vista turístico, el termalismo de la provincia siempre estuvo mal abordado», lamenta Pérez.

Parte de sus esperanzas están depositadas ahora en el Curso de Especialista Internacional en Termalismo y Spa que se prevé implantar el año que viene en el campus de Ourense, con docencia conjunta con especialistas llegados desde el norte de Portugal. Entre otras cosas, porque se compartirán puntos de vista con los proyectos que ya se ejecutan actualmente al otro lado de la frontera. Pedro Araújo alude a que «antaño, las aguas mineromedicinales se vendían en las farmacias, y en Portugal sí se mantuvo la toma de aguas como un fenómeno vinculado a la salud».

En Chaves, cuenta, «esas sesiones en los balnearios llegan a alcanzar los nueve días, lo que implica estar allí y, generalmente, acompañado», lo cual ya supondría un factor importante de retención de viajeros y, a su vez, evitaría la sensación de estar solo de paso. «Debemos apostar por un uso concreto de las aguas. Lo que no podemos es decir sin más que todo son pozas. Las surgencias que hay en el entorno de Verín, por poner un caso, tienen un contenido alto en litio, y eso es altamente positivo para cuestiones asociadas a la salud mental», expone Araújo.

El uso de los puntos termales

Este miércoles, la Consellería de Infraestruturas informó del hallazgo de un manantial termal en el entorno del Puente Romano, donde se están haciendo obras para rehabilitar la zona, y la Xunta se comprometió a poner en marcha una fuente aprovechando este caudal.

El caso es que, según Pedro Araújo, esa surgencia termal ya estaba detectada en el año 1982, tras una investigación del Instituto Geológico y Minero de España (IGME). «Eran los años posteriores a la crisis del petróleo. Se potenció la realización de un estudio sobre la energía geotérmica, y uno de los puntos de análisis en Ourense fue precisamente en esa bajada hacia el Puente Romano. Ahora, mi pregunta es: si el agua caliente es riqueza, ¿el proyecto de explotación que se baraja pasaría porque salga el caudal por un grifo y termine en el río? No es un agua baladí, tiene propiedades», ilustra el docente del campus.

El reflejo de que en la ciudad aún hay trabajo por hacer lo expone la Asociación Veciñal As Termas. Bajo la N-120, en el tramo que da acceso a la ciudad, un pequeño paso subterráneo guarda —o invisibiliza, según se mire— la fuente termal del Tinteiro Pequeno. Es un manantial situado en las ruinas del antiguo balneario de As Caldas. Desde hace años, la demanda de los residentes en la zona es que se acondicionen los accesos y que haya actuaciones concretas para poner en valor el entorno. «Isto quedou baixo a ponte da estrada nacional, e ten un uso diario dos veciños. É unha zona con afluencia e, á vez, moi descoñecida dentro do conxunto da cidade. Pero a realidade é que aquí acude xente coa súa tina ou incluso bebe a auga», indica Ángel Gómez, portavoz de la asociación vecinal.

El problema no es nuevo, pero la solución nunca llegó. «A mellora deste espazo chegou a estar incluída no Plan de Obras que o Concello elaborou no ano 2014, pero quedouse no caixón pola confluencia de tres Administracións: o Concello, o Ministerio de Fomento e a Confederación Hidrográfica», agrega Gómez. Y eso que, según indican los vecinos, «non se inunda como si sucede nas outras».

Ahora, entre las reivindicaciones latentes, a las que se han sumado otras asociaciones vecinales como las de Vía Vella, Andén Primeiro y Santa Ana do Pino, está el reconocimiento a un vecino del distrito, ya fallecido, que cuidaba la zona a diario. «E tamén pedir as institucións públicas que haxa proxectos concretos para visibilizar este espazo da historia do desaparecido concello de Ponte Canedo, porque está en uso por moito que fique por debaixo da estrada», indica Gómez.

Para Pedro Araújo, que espacios como el Tinteiro Pequeno logren salir a la superficie o, al menos, ver la luz, pasa por reordenar los circuitos termales existentes actualmente en la ciudad, «dentro de que se apruebe, de una vez, el plan de ordenación municipal». «En la ciudad de Ourense, la limitación inicial está precisamente en la falta de esto», concluye.

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