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Los alumnos del Campus de Ourense volvieron ayer a la actividad presencial tras más de un mes de enseñanza telemática obligada, aunque no todos los universitarios regresaron en las mismas condiciones.

En algunos casos, como es el de los estudiantes de Ingeniería Informática, son los mismos alumnos quienes deciden cómo afrontar sus asignaturas, algo que agradecen. Así lo confirma Silvia Horjales, estudiante de tercero en el Edificio Politécnico: «Casi podemos, al levantarnos por la mañana, decidir si vamos presencial o telemático. Yo, personalmente, lo prefiero». Su compañero de clase, Martín Pereira, asegura además que la existencia de estas dos modalidades implica, en todo caso, una menor afluencia a las aulas, y con ello, más seguridad. Aunque él, al igual que su también compañera Patricia Pallas admite que la enseñanza presencial es de largo mejor que la telemática. «Se estudo na casa distráeme calquera cousa», apunta Patricia.

No es el caso de los alumnos matriculados en otros de los 14 grados que se imparten en el Campus de Ourense, como los de Ciencias Ambientales o Ingeniería Agraria, también en el Edificio Politécnico. Para ellos la vuelta a la actividad presencial ha sido total. Sandra Liste y Martín Cid son dos de estos estudiantes. Por su parte, Sandra admite que está contenta con la vuelta a las clases siempre que se cumplan las medidas de seguridad, y Martín asegura que las clases telemáticas le resultaron «unha chorrada».

Como otros muchos alumnos, Martín vive en un lugar en el que no cuenta con un buen acceso a la Red. «Vivo nunha aldea rodeada de monte onde non hai Internet. A miña conexión para as clases online é moi mala». A esta, Martín suma más quejas en la atención que se le da a los jóvenes universitarios y, en concreto, en el grado que él cursa, Ingeniería Agraria. Según Martín, los alumnos en cuarentena no han tenido modo alguno de recuperar las clases perdidas. «Aquí se tes coronavirus e estás en corentena, allo e auga», apunta.

También son quejas lo que ha suscitado el cribado masivo realizado este fin de semana. A él solo asistieron 2.221 estudiantes, un 45,6 % de los citados y, de todos ellos, tan solo uno resultó positivo. Esta baja afluencia se debe, aseguran muchos estudiantes del Campus que residen en otras zonas de Galicia, a la disposición de los lugares de cribado solo en Ourense. Por ello, muchos reclaman una colaboración interuniversitaria, gracias a la cual puedan realizarse los test cerca de sus lugares de residencia.

Los docentes aplauden el regreso a las aulas e inciden en que el Campus de Ourense ha sido y es un lugar seguro. Xosé Cid, decano de Educación y Traballo Social, la facultad con más alumnos del campus, señala: «Hai moita ilusión. Non é o mesmo. Inda que non podas acercarte, nin saudar por temas de saúde, psicoloxicamente son mellores as clases presenciais tanto para alumnos como para mestres». En su caso, se seguirá la misma distribución y organización que desde que se inició el curso.

De la misma opinión es Susana Reboreda, de Historia: «Non tivemos problemas neste mes porque realmente estamos preparados para esta situación, para as clases virtuais. Entendemos que o peche do campus tivo máis que ver coas restricións de moverse polos concellos que polo feito de que a universidade non sexa un lugar seguro».

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Los universitarios vuelven: «Se estudo na casa distráeme calquera cousa»