La línea férrea del Miño precisaría casi 200 millones para mejorar su seguridad

El plan de actuaciones del ADIF prevé invertir 1,4 millones por kilómetro hasta el 2023

trabajos para reparar el socavón en Frieira
trabajos para reparar el socavón en Frieira

redacción / la voz

La situación precaria de la línea de ferrocarril entre Vigo y Ourense tendría una solución a base de inversiones de cerca de 200 millones de euros, que no terminarían de ejecutarse hasta al menos el 2023, aunque este cronograma ya arrastra un cierto retraso. Mientras, el corte de la circulación por la inestabilidad de la plataforma en Frieira cumple una semana y el ADIF intenta recortar el plazo inicial que se dio para reparar la ladera, el próximo 22 de febrero.

Así, el eje ferroviario del Miño cuenta con un plan para hacerlo más seguro y con unos parámetros técnicos equiparables a los corredores transeuropeos de mercancías, dentro de una iniciativa más ambiciosa para mejorar la red convencional en Galicia y, especialmente, el tramo del corredor atlántico de mercancías que, procedente de León, llega a Monforte y pasa después por Ourense y Vigo.

El plan director elaborado por Ineco, la empresa pública de ingeniería, prevé la inversión general de 989,8 millones en buena parte de las líneas convencionales gallegas, que sufrieron una conservación deficiente durante los años de la crisis financiera e incluso antes. A la línea del Miño le correspondería un buen pellizco de ese presupuesto orientativo, un total de 193,3 millones para sus 137 kilómetros, lo que supone una inversión de 1,4 millones por kilómetro.

Se trata del desembolso más amplio previsto para un total de once tramos de la red convencional. En inversión por kilómetro, la línea del Miño estaría por encima de otras dos conexiones también problemáticas: Ferrol-A Coruña (1,3 millones por kilómetro) y la línea de ancho métrico Ferrol-Ribadeo (0,4 millones por kilómetro), donde el pasado fin de semana se produjo un desprendimiento en un talud. Sin embargo, sería sensiblemente inferior al presupuesto con el que contaría el tramo Monforte-Ourense (2,9 millones por kilómetro), pues este tramo se modernizará para que sirva a Lugo de conexión con la red de alta velocidad en Ourense.

Ese es quizás uno de los problemas de futuro al que se enfrentan los usuarios de la red de alta velocidad del sur de Galicia. Las inversiones en la línea del Miño están pensadas para un tramo especializado en el transporte de mercancías, no para que circulen trenes de alta velocidad de ancho variable. La alternativa directa por Cerdedo sigue quince años después en trámites previos y las obras no tienen visos de que comiencen pronto. Como mínimo durarán seis años, y durante ese período se deberá tomar la decisión operativa definitiva: si los trenes del sur circularán por la línea de alta velocidad del eje atlántico o lo harán por la del Miño.

Estas inversiones, se asegura en la planificación encargada por el ADIF a Ineco, «tienen como objetivo una adecuación integral de la línea para mejorar su fiabilidad y competitividad». Para ello se renovará la electrificación, se repararán las trincheras y taludes de mayor riesgo, se cambiará la vía donde sea necesario y se diseñarán actuaciones «para reforzar y reparar daños y deficiencias observadas en los 95 puentes identificados en el trayecto, con el fin de evitar degradaciones y garantizar su aptitud», se asegura en el documento.

El ADIF comenzó ya el año pasado a licitar algunas de estas actuaciones, especialmente las que tienen el objetivo de mejorar la estabilidad de las laderas y evitar desprendimientos como el de Frieira.

Los ingenieros de la Administración alertan de la inestabilidad de las laderas en la línea de ferrocarril del Miño

pablo gonzález
Imagen de los trabajos para restablecer la circulación en Frieira (Crecente)
Imagen de los trabajos para restablecer la circulación en Frieira (Crecente)

Los autores de los proyectos de mejora encargados por el ADIF constatan «la certeza de ese riesgo»

Por el momento, nadie ha dado el golpe sobre la mesa para que al menos los trenes de larga distancia no transiten por la línea Redondela-Guillarei-Ourense, pese al riesgo evidente que corren al circular por una conexión que vuelve a estar cerrada por otro problema estructural que afecta a la vía desde el martes en Frieira (Crecente). Mientras los operarios trabajan contrarreloj para restablecer las frecuencias en este tramo -los trenes que salen de Pontevedra van por Santiago y el resto de los viajeros son transportados en autobuses-, Renfe maneja la previsión de que el tráfico se restablezca el día 22 a las siete de la mañana. Es decir, la línea férrea del Miño estaría cortada dos semanas, una más que el tiempo que llevó reparar el primer socavón en la misma zona, ocurrido el 11 de diciembre. El ADIF espera poder rebajar ese plazo.

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La línea férrea del Miño precisaría casi 200 millones para mejorar su seguridad