Alicia G. Pereira: «La única forma de competir es invirtiendo en tecnología»

Hace 23 años que esta ourensana y su padre, profesor de Matemáticas, fundaron Inplasor, una empresa que fabrica y ensambla piezas plásticas. El sector de la automoción es su principal cliente y la pandemia les llevó a diseñar una pantalla de protección facial que se vende en toda Europa


Alicia María Gómez Pereira (Ourense, 1969) estudió en Madrid. Tras licenciarse en Ciencias Económicas y Empresariales en la Universidad Complutense, cursó un máster MBA en el Instituto de Empresa. Su primer empleo, en una pequeña empresa durante dos años, le brindó un contacto que resultó ser clave para su devenir profesional. «Fue un tiempo breve, pero aprendí muchas cosas, y en septiembre de 1997 empezamos a trabajar para el sector de la automoción gracias a ese contacto», relata la gerente de Inplasor. Junto a su padre, profesor de Matemáticas, fundó esta compañía dedicada a la ingeniería de moldes, la inyección y el ensamblaje de piezas plásticas.

-¿Cómo fueron los inicios?

-Empezamos en una nave alquilada con maquinaria de segunda mano y, poco a poco, fuimos renovando el parque, y en el 2010 nos cambiamos a unas instalaciones propias, en el mismo polígono de San Cibrao. Siempre nos hemos dedicado al sector de la automoción, que representa el 90 % de nuestra actividad. En Ourense había, y hay, una fábrica muy importante de este sector, Faurecia (antes, Aliber), y comenzamos a trabajar para ellos, vimos que había un mercado, vehículos nuevos que arrancaban en Citroën (Vigo) que podían generarnos carga suficiente de trabajo, y poco a poco fuimos aumentando la cartera de clientes.

-¿Qué tipo de piezas fabrican?

-Piezas para interiores, puertas guanteras, manillas, aireadores, la consola del apoyabrazos, piezas para los paneles de las puertas e incluso para los asientos... Dentro de la cadena de suministro, somos TIER-2 (fabricantes de componentes y sistemas terminados con alta tecnología, de los que proveen a las firmas TIER-1, que trabajan directamente con los fabricantes de vehículos). Somos proveedores de empresas como Faurecia, y aunque no servimos a los clientes finales, nuestras piezas se ven en el Citroën C4, la furgoneta Renault Berlingo, la Peugeot Partner, el Renault Capture, el Ford Kuga...

-¿Cómo les ha afectado la crisis causada por la pandemia?

-En el (primer) estado de alarma la fábrica se cerró, pero, como trabajamos un poco para el sector de la alimentación, pudimos recuperar la actividad a finales de abril. Conseguimos clientes nuevos que fabricaban productos contra el covid, y también desarrollamos nuestro propio producto, una pantalla de protección facial que hemos homologado como EPI (equipo de protección individual), tiene la certificación CE que nos permite venderla en toda la Unión Europea. El sector de automoción sufrió una bajada de volúmenes en aquel momento, que en parte se prolongó durante el año 2020, pero de algún modo intentamos compensarlo con nuestras otras actividades. Desde finales de junio no hay nadie en ERTE (expediente de regulación temporal de empleo).

-¿Qué papel ha jugado el departamento de I+D+i?

-En los últimos años hemos creado un departamento de I+D+i con mucho impulso, son fantásticos, y quisimos aportar nuestro granito de arena en la lucha contra el covid. La pantalla se está vendiendo sobre todo para el sector sanitario porque es un producto de mucha calidad, que se está valorando mucho, en España y también en el extranjero.

-Trabajan para un sector en continuo cambio...

-Sí, que requiere una inversión muy importante en maquinaria. Tenemos una parte de fábrica y otra de montaje, con soldadura láser, por ultrasonidos o rotación, tampografiado de piezas... Aplicamos diferentes tecnologías. La automoción es un sector muy competitivo y para ganar nuevos proyectos tienes que competir con Portugal, con tasas e incentivos muy altos a la industria; Marruecos, los países del Este, China e India. Entonces, la única forma en la que podemos competir es invirtiendo en tecnología, robotización, automatización... Y eso lo hacemos a través del departamento de I+D+i, que nos ha llevado a recibir un premio a la innovación de la Red Europea del Clúster de la Automoción.

«Tener un equipo en el que confiar, que se implica en la empresa, es fundamental» 

La gerente de Inplasor asegura que «jamás» se ha sentido discriminada en el ámbito laboral por ser mujer. Señala que tal vez por eso, por ser mujer, «en la empresa trabajaron, desde el principio, hombres y mujeres, en máquinas y en oficina». De hecho, la plantilla está repartida, casi al 50 %. «Yo no puedo poner trabas a las mujeres, de ninguna manera, tienen la misma capacidad y deben tener las mismas posibilidades», subraya.

-¿Qué plantilla tienen y cuál es la facturación anual?

-Facturamos ocho millones de euros y tenemos una plantilla de 60 personas, aunque va fluctuando en función de la carga de trabajo y los proyectos que van entrando en la empresa [...]. Hay gente que está desde el principio, pero ahora empezamos a tener gente joven, sobre todo en I+D+i, nos da mucho impulso y se lo agradecemos mucho. Aprendemos unos de otros, poder trabajar juntos es magnífico.

-¿Pesa la responsabilidad?

-Es una empresa pequeña, familiar, y todos tenemos una responsabilidad adjudicada, es una labor que compartimos entre todos. Tengo mucha ayuda, una plantilla magnífica, estoy súper agradecida a todos, si en algún momento he decaído siempre me han empujado. Pasamos muchas horas en el trabajo, y tener un equipo en el que confiar, que asume responsabilidades y se implica en la empresa con la misma energía que tú, es fundamental. Puedo presumir de tener un equipo fantástico.

-Usted casi siempre ha sido su propia jefa. No sé si aun así ha sentido algún tipo de discriminación por ser mujer.

-Al final, los jefes estamos al servicio de todo el mundo, y además, así debe ser, pero realmente son los clientes los que mandan. No me he sentido discriminada jamás. La automoción es un sector en el que cada vez hay más mujeres. Nunca he sentido ningún perjuicio por ser mujer, sí en mi vida personal, por intentar dedicarle todos los esfuerzos a la empresa y no poder atender a mi familia como me hubiese gustado, aunque siempre lo he intentado. Las mujeres hemos ganado mucha igualdad, pero eso nos hace intentar estar en todos los campos, en el trabajo y en la familia, y no es tan fácil.

El detalle

Relevo generacional 

La principal enseñanza que Alicia María Gómez Pereira recibió de su padre fue «su capacidad de trabajo, su espíritu emprendedor y su amor por la familia». En la empresa también trabajan su hermano, que se incorporó poco después de la fundación, hace 23 años, y su marido. Y no tardará en incorporarse la tercera generación. «Mi hija mayor ha hecho el doble grado de ADE y Economía, y ahora está con un máster. Quiere venir e incorporarse a Inplasor», cuenta la gerente. Para ella, «pensar en que pueda haber una continuidad» representa un estímulo añadido: «Nos anima a trabajar y mantener esto con el pabellón bien alto». Reconoce que disfruta mucho de su trabajo: «Es una ilusión... Tener nuevos retos y nuevas metas». También le gusta viajar, aunque la pandemia ha dejado en el aire cualquier plan de este tipo, y salir a caminar: «Mentalmente lo necesito, me relaja mucho». Veranea en O Grove y de lo que más disfruta, en todo caso, es del tiempo «compartido con la familia».

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