Ourense merece una rectificación


El BOE da cuenta de la aprobación del estudio informativo del proyecto de nueva estación intermodal de Ourense. Concretemos que se refiere al recinto superficial abarcado por las instalaciones de la estación y que se compone de tres partes: una referente a explanada y vías ferroviarias que se precisan para el paso, detención y estacionamiento de trenes incluyendo sus andenes de acceso, la intercomunicación de los mismos mediante escaleras mecánicas y pasos elevados superiores. Otra, referente al edificio que incluye los servicios que precisan la atención de viajeros: hall de entrada, venta de billetes, sala de espera, consigna de equipajes y servicios comerciales complementarios. Una tercera define las obras que serían necesarias para comunicar los barrios sur y norte de A Ponte, tanto de modo peatonal, mediante una pasarela superior transversal a las vías, como automovilística mediante unas rampas sur y norte longitudinales unidas por un paso superior sobre las vías, a la altura de la calle Alejandro Pedrosa.

El tema dará mucho que hablar en los próximos días, semanas y meses, pero como apunte de primera instancia es conveniente que los ourensanos se vayan concienciando de algunos hechos que, sin ser absolutamente irreversibles, van a tener muy difícil, aunque barata reparación.

De una parte, constatar que el Ministerio de Transportes ha hecho caso omiso de las peticiones de los partidos políticos, colegios profesionales y entidades vecinales, al mantener contra toda lógica ferroviaria y urbanística, la disposición de las vías que darán servicio a los trenes de alta velocidad en la parte sur de la explanada de la estación, y no en la parte norte, en paralelo con la rúa Arnoia, como ese mismo Ministerio había diseñado en su primer estudio informativo y sin que conste explicación alguna sobre este cambio de criterios.

Por otra parte, el Ministerio no afronta, en el estudio ahora aprobado, pese a su magnitud, la parte que ocupan en la actualidad las 10 o 12 vías ferroviarias que en su día se necesitaban para atender los tráficos de mercancías, ahora inexistentes, ni las instalaciones voluminosas y cochambrosas que daban servicio a la carga, descarga o almacenamiento y que, con las vías, llegan a ocupar unos 100.000 metros cuadrados. La ausencia de explicación al respecto constituye un desprecio hacia la ciudad y sus dirigentes, así como un comportamiento de soberbia propio de quien parece no tener que rendir cuenta de sus actos.

Otra parte del estudio contempla la fallida solución para comunicar los barrios del sur (abajo) y norte (arriba) de A Ponte, consistente en una pasarela peatonal sobre las vías y unas rampa- murallas a lo largo de la avenida de Marín y del borde norte de la estación, que no unirán sino que crearán una barrera visual y social entre la vecindad y con un alto coste de 27 millones. Todo lo anterior supone, a mi entender, el fracaso de la defensa de los intereses de la ciudad y de su gente cuando, a la tradicional desunión de los partidos que debían representarla dignamente, planteando un modelo funcional común tras un estudio técnico y análisis por profesionales que estaban voluntariosamente dispuestos a asesorar, se unen al acatamiento ciego de los regidores de la ciudad en cada momento a los intereses y mandatos de sus superiores de partido en Madrid.

La ciudad aun está a tiempo. Y los que pueden resolverlo solo tienen que actuar conforme a derecho, tras reconocer que no lo han hecho bien y que Ourense merece una rectificación.

Xosé Carlos Fernández es Ingeniero T. de Obras Públicas

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