Otro golpe para los hosteleros: «Estamos en una situación extrema»

La prohibición de consumir en el interior de los locales en Ourense, Allariz, Xinzo, Verín, Monterrei, O Carballiño y Barbadás provocará cierres


ourense / la voz

Nuevo golpe para los hosteleros. Las restricciones anunciadas por la Xunta y que entrarán en vigor a partir del viernes obligan a todos los locales a cerrar a las seis de la tarde. Además, en Ourense, Xinzo, Barbadás, O Carballiño, Verín, Monterrei y Allariz solo podrán atender en la terraza. En este escenario, restaurantes como el Sybaris 2.0 anuncian un cierre indefinido. Otros tratarán de salvar la situación hasta que amaine la pandemia.

Local que cerrará: «Hibernaremos para volver con más fuerza»

Uno de los restaurantes de la ciudad que ha optado por cerrar de manera indefinida hasta que la situación sanitaria mejore y que las restricciones dejen de ahogar al sector de la hostelería es el Sybaris 2.0. La vinoteca y restaurante situada en el casco histórico de Ourense anunciaba este miércoles, a través de sus redes sociales, la decisión casi al mismo tiempo que la Xunta ponía sobre la mesa nuevas medidas. «Con esta situación no hay mucho que podamos aportar. Nosotros no contamos con terraza y el servicio de take away no da para mantener una estructura como la nuestra que está pensada para un restaurante», explica Jacobo Mojón, propietario de Sybaris 2.0, que se encuentra en la calle Cardenal Quiroga.

El hecho de que anunciaran el cierre indefinido del local el mismo día que la Xunta lanzaba nuevas restricciones no fue más que una mera casualidad: «Era algo que llevábamos tiempo temiendo. Analizando los datos y el período de pandemia que llevamos, preveíamos que esto podía pasar y a diferencia de otras ocasiones estuvimos alerta para tratar de minimizar los daños. Hibernaremos para poder volver después con más fuerza. Ojalá con los primeros brotes de la primavera, que esperemos vengan con una situación sanitaria mejor», señala el responsable de Sybaris 2.0.

Estos días son de ajetreo burocrático para este hostelero. Es la situación que les ha tocado a vivir a un sector, que se ha tenido que acostumbrar a la fuerza a tener a su asesoría como salvavidas. El siguiente paso que seguirá es el de solicitar un ERTE por impedimento para sus siete empleados, toda vez que no tienen terraza ni ninguna manera de trabajar de forma «viable».

Este paréntesis indefinido llega para el proyecto gastronómico de Sybaris 2.0 tras seis años de actividades. Jacobo Mojón hace balance: «El balance ha sido muy bueno y satisfactorio. Hemos ido progresando, aunque este año hemos sufrido el test de estrés más duro al que nos podíamos enfrentar. Confiamos en salir reforzados». Su apuesta por la gastronomía de autor se ha ido afianzando con el paso del tiempo. «Nuestro concepto se ha ido definiendo con el paso de los años y hemos abierto otras vías de negocio, como es el caso de la comida para llevar. Estamos convencidos de que a la vuelta podemos completar este proyecto gastronómico», explicó Jacobo Mojón.

Local que seguirá abierto: «Con la inmediatez de las medidas pierdes dinero»

Alberto Rodríguez es el alma de Le Coq, un restaurante que abrió en el último cuatrimestre del 2019 en Sáenz Díez y que está especializado en platos de pollo a la parrilla. Tras un inicio ilusionante y con una clientela cada vez más consolidada, llegó la pandemia que lo truncó todo. Con estas nuevas restricciones, el propietario asegura que están al límite: «Estamos en una situación extrema. No me puedo plantear cerrar porque tengo que seguir pagando el alquiler o la Seguridad Social. Abierto facturaré poco, pero cerrado nada. Los gastos mínimos son salvajes y estas nuevas medidas nos dejan solo con el servicio a domicilio y para recoger, además de una pequeña terraza que ya te obliga a tener personal para atenderla».

Para detallar el impacto que han tenido y tendrán las duras medidas en la hostelería para tratar de atajar el covid-19, Alfonso García señala: «En un enero normal habríamos equilibrado las cuentas de ingresos y gastos que es de lo que se trata. Nosotros en enero del 2020 facturamos más del doble de lo que hicimos este diciembre». En la actualidad cuenta con cinco empleados y todavía no sabe cómo se las ingeniará para intentar equilibrar las cuentas.

El propietario de Le Coq considera que las medidas anunciadas por la Xunta y que entrarán en vigor este viernes tendrán un impacto directo en sus cuentas por anunciarlas con solo día y medio de antelación: «La incertidumbre que genera el anuncio de las medidas y la inmediatez con que se toman ya te hacen perder dinero. Hay platos que en el delivery no funcionan y no los podemos llevar. Toda esa mercancía que teníamos comprada pensando que podríamos seguir funcionando hasta las seis de la tarde en el interior del local la pierdes». Sobre la posibilidad de que el servicio a domicilio y para recoger pueda ser rentable, el dueño de Le Coq concluye: «No todo el mundo está familiarizado con las aplicaciones para pedir la comida. No es suficiente para mantener el negocio y para poder afrontar los gastos mínimos que genera un negocio de estas características».

Además, Alfonso García entiende que la desilusión en el sector de la hostelería es «absoluto» y que la clientela se encuentra perdida ante tanto cambio en la normativa para frenar el avance de la pandemia: «Los clientes están perdidos y lo que optan es ya por no salir a la calle. Desde que entraron esta semana las últimas medidas de la Xunta se ha notado mucho el bajón».

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