«Lo mejor de rehabilitar es que partes de una construcción con historia»

El arquitecto Pablo López Prol afirma que la pandemia ha incrementado hasta en un 70 % el interés por viviendas en el rural


Ourense

El arquitecto Pablo López Prol (Ourense, 1985) es la mitad del estudio PLP Atelier. En él trabaja junto al aparejador Diego Rodríguez (México, 1985) -la otra mitad-. Desde que abrieron el estudio, en el 2013, no han parado de rodar. Su forma de trabajar es rigurosa, detallista, siempre adaptándose al sueño general del cliente, gracias al estudio y la investigación de nuevas opciones. Lo hacen tanto en proyectos privados como públicos. PLP Atelier firma la recién terminada rehabilitación de tres antiguas construcciones en Castromao (Celanova), dando como resultado una espectacular vivienda, protagonista en el último número de la revista Vivir en el campo. Pero también está detrás de la rehabilitación de viviendas en Parada de Sil. Un proyecto que recibió el Premio a la Dinamización Demográfica de la Xunta en el 2020 y que están a punto de terminar.

-La rehabilitación en Castromao ha sido todo un éxito.

-Sí, estamos muy contentos. La intervención consistió en unir tres antiguas construcciones (antiguas palleiras donde la planta baja eran las cortes para los animales). Modificamos todo lo necesario para hacerla habitable hoy en día, con Internet, electrodomésticos... pero sin deshacernos de su esencia. Jugamos a mezclar lo antiguo con lo nuevo, es algo que nos encanta.

-En Parada, con un edificio en ruinas obtendrán cinco nuevas viviendas, una proyecto pensado para fijar población.

-Es algo similar a lo que había en las ciudades con los pisos de protección oficial, pero dándole una vuelta de tuerca. Como los pisos no dejan de ser propiedad del Ayuntamiento, el inquilino no puede venderlo ni sacar beneficio, por eso creo que es algo que puede funcionar. Hoy en día es posible trabajar desde casa, -fíjate en la situación que estamos viviendo-, y en este proyecto cada vivienda cuenta incluso con su propia huerta. Creo que es una gran oportunidad y que puede motivar a mucha gente a trasladarse al rural.

-Precisamente el confinamiento ha puesto en valor el rural.

-Sin duda, nos ha llamado muchísima gente tanto para rehabilitar una casa antigua como para hacerse una en una parcela que ya tenían en el rural. Antes costaba más darle valor a una construcción heredada en el pueblo y ahora lo que se busca es sacarle partido. A raíz de la pandemia se ha incrementado el interés por este tipo de viviendas hasta en un 70 %. La gente se está interesando mucho pero también existe una incertidumbre sobre lo que va a pasar, que en algunos casos hace que no se arriesguen. En realidad, el confinamiento ha conseguido que nos preocupemos por cuidar el lugar en el que pasamos más tiempo, que es nuestra casa. Y es curioso porque en muchas ya estamos instalando los sistemas necesarios para poder teletrabajar. Es algo que ya se está teniendo muy en cuenta, igual que el crear un espacio a la entrada en el que poder limpiarse y dejar los zapatos.

-¿Qué opina de los proyectos de rehabilitación?

-Lo mejor que tiene rehabilitar es que tú ya cuentas con una construcción plagada de encanto y de historia. Si aún encima nos vamos al rural, estamos hablando de materiales, de tipos de piedra, por ejemplo, que ya no es posible conseguir. Pero en honor a la verdad también hay que decir que una rehabilitación siempre va a ser más cara porque los costes son más elevados que al tratarse de una obra nueva y además se precisa de personal cualificado, de artesanos, para ponerla en marcha.

-Pero ganan las ventajas, ¿no?

-Sin duda. Rehabilitar genera muchísimo trabajo y permite que no se pierdan ciertos conocimientos de la arquitectura tradicional. Hablamos de formas de trabajar que son diferentes dependiendo de cada zona, Galicia tiene su propia tradición arquitectónica, con determinadas construcciones y determinados materiales. Eso embellece los lugares.

-Pero también hay obra nueva...

-Sí, y mucha también. Estamos empezando a elaborar un concepto de casa más extrapolable, que todo el mundo pueda realizar independientemente de las condiciones que supone cada parcela. Tendrían unas bases de diseño previo pero tanto el interior como los materiales exteriores serían totalmente personalizables. Hoy prima la accesibilidad y el bienestar.

«En esta ciudad hacen falta menos propuestas alocadas y más acciones pensadas»

En PLP Atelier, Pablo López Prol hace una apuesta clara por el rural y por la rehabilitación de espacios, aunque no se olvidan de la ciudad.

-No solo es importante en los pueblos, también en determinadas zonas de la ciudad como el casco histórico. En Ourense, por ejemplo, hace mucha falta que alguien se preocupe por rehabilitar varios edificios y viviendas en el centro. Vendría muy bien.

-¿Cómo se encuentra la ciudad en cuanto a proyectos arquitectónicos?

-Estamos en un momento interesante. Ourense está viviendo un punto de inflexión, una situación completamente diferente al resto de las ciudades gallegas, generada, por ejemplo, por la construcción de la intermodal.

-¿Cuál es su opinión sobre la intermodal ourensana?

-Se trata de una de las mayores inversiones que se van a dar en Ourense al menos en las próximas décadas y se está llevando adelante de una forma desastrosa. Ha habido un concurso internacional, se ha dictaminado un ganador y desde ahí, en los años sucesivos, han sido todo cambios a peor y decisiones absurdas que no tienen sentido y que resultan incompresibles para la mayoría de la gente. No se está teniendo en cuenta a los ciudadanos, ni a la gente que vive alrededor de la estación, ni a la que llega cada viernes y sábado de Santiago o de Vigo, que tienen que dar unos rodeos gigantes. En definitiva, estamos desaprovechando una oportunidad grandiosa para dar a conocer Ourense. En esta ciudad hacen falta menos propuestas alocadas que solo son humo y que solo buscan una repercusión mediática momentánea; y más actuaciones pensadas, de rehabilitar núcleos históricos o de hacer zonas peatonales más accesibles para los viandantes, por ejemplo.

Una rehabilitación de revista realizada por PLP Atelier en la localidad de Castromao

El trabajo llevado a cabo en Celanova aparece en la publicación «Vivir en el campo»

Una de las casas protagonistas del último número de la revista Vivir en el campo tiene su ubicación en la provincia. Y así se anuncia en la portada, con la referencia Muros de piedra en Ourense. En un amplio reportaje de 22 páginas -ilustrado con las imágenes del fotógrafo especializado en arquitectura Héctor Santos-Díez- se hace un pormenorizado recorrido por el proyecto realizado por el estudio ourensano PLP Atelier en Castromao (Celanova). La intervención de rehabilitación se llevó a cabo sobre tres construcciones adyacentes, con el objetivo de convertir en una vivienda única las antiguas casas de labranza deshabitadas y en un avanzado estado de deterioro. El aprovechamiento de los elementos singulares fue una de las premisas, apostando por poner en valor los muros de piedra, recuperando piezas de interés encontradas en los trabajos y respetando la morfología original. Piedra, madera y acero fueron los pilares del proyecto, siendo el cambio más relevante la utilización de pizarra de la zona, en lugar de teja. También se recuperó el color azul original. Ante la imposibilidad de usar las vigas de madera para el forjado y cubierta, se utilizó para la estructura principal un entramado metálico y forjados de chapa colaborante. Sobre la madera exterior se experimentó un producto desarrollado por Maderas Besteiro, en colaboración con el CIS Madera.

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