Una bebida caliente contra el frío y una mano tendida para dejar la calle

MAITE RODRÍGUEZ OURENSE / LA VOZ

OURENSE CIUDAD

Santi M. Amil

Cruz Roja calcula que en Ourense hay ahora unas 35 personas sin techo

10 ene 2021 . Actualizado a las 11:03 h.

Con las temperaturas bajo cero, en algunas zonas de la provincia de Ourense con dos dígitos negativos, todavía hay gente que duerme en la calle. Una treintena de personas en el caso de la ciudad de Ourense, calculan en Cruz Roja. Muchas más, aunque tengan techo, viven situaciones de pobreza energética o de vulnerabilidad que se agrava en invierno. Y la pandemia lo complica todo. Lo que antes se hacía en talleres grupales, ahora debe hacerse todo por teléfono. Es una vía que desde el área de salud de Cruz Roja ya usan desde hace años para informar a sus usuarios, y que ahora se orienta a que se protejan frente a la ola de frío a la vez que se les aconseja que mantengan las medidas de prevención ante el covid, que recomiendan ventilación y evitar los espacios cerrados, explica Sarai Gómez.

Los voluntarios hacen unas ochenta llamadas a la semana para interesarse por cómo se encuentran las personas mayores o vulnerables usuarias de Cruz Roja, darles recomendaciones para esta ola de frío y sobre todo, apoyo y soporte anímico, que es casi lo que más agradecen, afirma la responsable.

Fuera, en la calle, hace más frío, pero el albergue municipal se encuentra a media capacidad. Hay recursos, aunque las personas que se encuentran en situación de calle muchas veces no quieren ir a esos centros, detallan desde la organización. Los voluntarios realizan salidas —una nocturna cada 15 días y varias diarias por la semana— para estar en contacto con las personas «en situación de calle», según su terminología. Son los sin techo, personas que suelen moverse de ciudad en ciudad y a las que las restricciones de movilidad y cierres perimetrales obligan a permanecer más tiempo del que solía ser habitual en Ourense, explica Diego Conde, coordinador del programa de atención a personas sin hogar. Calcula que en este momento puede haber unas 35 personas en esta situación en la ciudad. A lo largo del año pasado, aún con el confinamiento severo, se ocuparon de 230 personas. Un año de movilidad normal atendían a entre 250 y 280.

Rechazan los albergues

Ahora es por el frío, pero también salen cuando hay un calor sofocante que se sufre en Ourense, tanto o más que las heladas. Además de llevarles una bebida caliente o comida —latas, barritas energéticas, o ensaladas de pasta, ya elaboradas para comer sin necesidad de cocinar— los voluntarios de Cruz Roja lo que intentan con estas salidas es acercarse a las personas sin techo para animarlas a que, poco a poco, se acerquen a los recursos sociales disponibles.

Ante una ola de frío como la de este enero, los voluntarios les ofrecerán la posibilidad de dormir en el albergue, un kit de pernocta, o un saco de dormir si no lo tienen. Pese al intenso frío, suelen evitar ir a los albergues, afirma Diego Conde. «Si consiguen dinero pidiendo, igual pasan la noche en una habitación; pero si tienen alguna adicción o consumen el dinero se les va en eso», apunta el coordinador.

Además de cubrir la necesidad puntual, lo que buscan en Cruz Roja es «dar la posibilidad de trabajar más a largo plazo. Se empieza con cosas sencillas como ayudarles a tramitar un DNI extraviado; se les ayuda a empadronarse o se les dice cómo, si van al albergue, se evitan la preocupación de buscar dónde dormir o comer. En el ámbito social, todo proyecto es personal y más en estos casos. Estas personas solo tienen en común que están en situación de calle. Cada uno viene de un ámbito cultural, social o familiar distinto. No es viable generalizar», subraya Conde.

Con la crisis sanitaria, a esos problemas se añaden las precauciones que hay que tener para que no haya más contagios. Se les refuerzan los mensajes de autoprotección, de que usen mascarillas —se les ofrecen tapabocas nuevos cuando los tienen en mal estado— o se les insiste para que usen los geles hidroalcohólicos y cuiden su higiene. Como con la gente que tiene hogar, aunque precario, se trata de que mejoren sus hábitos saludables, dice Sarai Gómez.

Sin contagios

Pese a la vulnerabilidad de las personas que viven en la calle, a Diego Conde no le consta que hubiese contagios de coronavirus entre los sin techo de Ourense. El estar en la calle, al aire libre, y sin apenas contacto social, no favorece al virus, explica. Y si alguno lo ha tenido, se le habrá manifestado como un catarro o gripe.