Tirarse el arquitecto a la cara


L a política suele ensuciar casi todo lo que toca. Líderes de unos y otros partidos, sin distinción, no suelen tener reparos en disparar contra todo lo que se mueva sin importarles quien pueda caer en el fuego cruzado. Esta semana hemos tenido un ejemplo curioso en la política municipal. Resulta que el alcalde de Ourense se ha entregado definitivamente a la vieja política de lanzar proyectos y presentar maquetas de obras para ilusionar a los ciudadanos, cada vez más curados de espanto con ese tipo de promesas. La última propuesta es la de peatonalizar el entorno de la plaza Concepción Arenal. Para ello recurrió al prestigioso estudio del arquitecto ourensano Juan Carlos Cabanelas, que entre otros proyectos tiene en su cartera, como socio local, el famoso diseño de la estación intermodal de Ourense. Pues bien, para el grupo municipal del PSOE el plan de Cabanelas es, y abro comillas: «Totalmente inviable porque non cumpriría cos requisitos sectoriais marcados pola Dirección Xeral de Patrimonio e pola Confederación Hidrográfica do Miño-Sil». Aseguran en la misma nota remitida a los medios que el único objetivo de encargar ese proyecto es «contentar aos adxudicatarios» con los que juega al «Monopoly cos cartos dos veciños». Resulta curioso que hable el PSOE así del arquitecto que fueron a buscar para que convenciera a Foster de que diseñara la estación intermodal de Ourense. No hay que olvidar que hubo un tiempo en el que los socialistas declinaron cualquier otro tipo de solución arquitectónica para la intermodal ourensana que no fuera la que llevase el sello de Foster y Cabanelas. Sí, exactamente el mismo arquitecto que, según el PSOE, ahora ha elaborado en un proyecto faraónico que no superaría ni los exámenes más elementales de urbanismo. Curioso.

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de Ourense

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

Tirarse el arquitecto a la cara