El duro camino hacia la élite de dos africanos tiene parada en Ourense

El técnico gallego Adrián Iglesias descubrió a Hassane y Ebuka en Nigeria


OURENSE

La emigración en Galicia tiene caminos de ida y vuelta, algo que vivió en sus propias carnes Adrián Iglesias Fernández (Ourense, 1988). Apasionado del deporte, del fútbol en particular, este joven entrenador hizo oídos sordos a las recomendaciones de no viajar a Nigeria y allí participó en una actividad de captación y formación de jóvenes futbolistas, impulsada por el Grasshopper suizo. Años después, de su mano, han llegado a Ourense dos jóvenes promesas a las que dirigió en África y ve con la proyección suficiente para vivir del balompié en los próximos años: Hassane Adamou Amadou (Níger, 2000) y Ebuka Raphael Nwenyi (Nigeria, 2001).

Adrián defiende su convicción, incluso en tiempos tan complicados como los de una pandemia mundial: «Tengo la sensación de que siempre hemos tenido piedras en el camino, desde que llegaron a Suiza en el 2018. Pero ellos han demostrado su calidad. Para la temporada 2018-19 optamos por probar en Ferrol, donde yo tenía varios contactos, pero la campaña la jugaron en el Mirandés, en dinámica del primer equipo, compitiendo hasta el parón en el filial de Tercera. Había varias opciones, aunque con todos los problemas que había para viajar, optamos por volver a Ourense, cerca de mi familia y de técnicos que conocía bien».

Y sus dos discípulos tienen claro que la decisión fue la correcta, como apunta el propio Hassane, un fino centrocampista que ya brilla en la sala de máquinas del Ourense CF: «Estoy muy agradecido por el tiempo que emplea Adrián en ayudarme a lograr mi sueño. No hubiese crecido tan rápido, si él no hubiese estado aquí. Por momentos, pensé que nunca vería el final del túnel, pero ahí estaban él y su familia para ayudarme a seguir adelante». En líneas similares se manifiesta Ebuka, un poderoso central zurdo de primer año sénior: «Adrián cuida de nosotros siempre, intenta ayudarnos en todas las situaciones para poder mejorar y adaptarnos rápidamente. Es mi familia, mi hermano mayor».

El mismo entrenador aporta otra de las claves de la llegada a su nuevo club: «De su calidad no tengo duda, pero son aún unos niños, tienen sus familias a miles de kilómetros y necesitan sentirse queridos. Conozco a la directiva y el cuadro técnico del Ourense CF y sabía que podían ayudarlos». La entidad presidida por Camilo Díaz apoyó a los africanos para regularizar sus papeles e incluso a superar un lance como el positivo por coronavirus de Nwenyi, cuando se dirigía a Nigeria a buscar unos documentos que necesitaba. «Primero hice cuarentena en Madrid, viajé después a mi país y pasé por algunas dificultades allí, porque el virus afectaba mucho a Nigeria. Aunque tardé más de la cuenta en regresar, ya jugué cuatro partidos de Liga y uno de Copa. La vida aquí es más fácil ahora, porque me acostumbré a la comida y me comunico mejor», matiza el defensa, al que su descubridor señala como central zurdo, fuerte, pero con buena salida de balón. Del espigado Hassane, por su parte, destaca su gran visión de juego y un golpeo exquisito.

Nuevos adictos a la empanada que no se pierden los partidos del Barça o el Madrid

Entre el frío de Miranda de Ebro y el de Ourense, Hassane y Ebuka se quedan sin duda con el clima de su nueva ciudad, pero sobre todo están descubriendo un panorama realmente novedoso en aspectos culinarios. Su inseparable Adrián confiesa entre risas que «son fans declarados de la empanada gallega». Los ojos del centrocampista se iluminan y explica que la prefiere de atún, mientras que el zaguero se decanta por la de pollo. Aún así, se muestran dispuestos a probar.

La expresividad del jugador de Níger facilita su comunicación en un vestuario en el que ya tiene un gran calado. Quizás también porque le encanta combinar con sus compañeros sobre el césped: «Siempre quise jugar en España, porque mi juego se adapta al que practican aquí. Me gusta sobre todo el Barça y Busquets». También se divierte con más de un partido del Real Madrid, el equipo que prefiere Nwenyi. Rivalidad sana entre los dos vecinos, que comparten piso con otros futbolistas más experimentados, los hermanos Wadir y Leandro, así como Jerin Ramos.

En ambos casos, abandonaron su hogar con 15 años para potenciar sus innatas condiciones balompédicas. En el caso de Adamou, incluso trasladándose de Níger a Ghana, antes de coincidir con Adrián y Ebuka en el proyecto formativo de los suizos, compitiendo en la segunda categoría nigeriana con el Giant Brillars. Fue el preámbulo al salto a Europa. A orillas del Miño están acaparando muchas miradas en la Tercera División.

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