El zaguero ya jugó dos ediciones anteriores con el CD Ourense y el Compos
15 dic 2020 . Actualizado a las 05:00 h.Josu Gómez Docampo, a sus 36 años, es uno de los veteranos que compensan el joven plantel del Ourense CF y también puede contar alguna que otra batallita de la Copa del Rey.
Pese a sus siete temporadas en Segunda B con el CD Ourense (el descenso a Tercera lo lastró), Compostela y Coruxo, solo pudo acceder al torneo eliminatorio nacional dos ocasiones: «Antes era más difícil que ahora, cuando incluso algún equipo de Preferente tiene opción».
Y es que de los 169 partidos que jugó en la categoría de bronce y más de 200 en la Autonómica pasa a solo tres en la Copa. Se estrenó en agosto del 2012, tras el ascenso ourensanista, con Luisito en el banquillo. En esa oportunidad eliminaron al Ávila en O Couto, con dianas de Iván González y del internacional hondureño Jona. El sueño de medirse a un grande se esfumó en la localidad balear de Inca, donde los rojillos se adelantaron por medio del atacante con padre sudamericano, pero el 1-1 dio paso a una tanda de penaltis saldada con derrota 4-2.
Para Josu aún hubo una nueva oportunidad, también fuera de Galicia y defendiendo los colores del Compostela. Los dos goles del central Sergio no bastaron para sobrevivir al empuje del Tudelano y el adiós también fue rápido en tierras navarras. Era el año 2015 y todo apuntaba a que volver al torneo sería muy complicado para el zaguero, que gracias a su experiencia se mueve bien como lateral o central, incluso en sistemas con tres marcadores. Gómez Docampo lo tiene claro, en vísperas de la llegada del Leganés: «La verdad es que no me parece muy normal jugar un partido como este después de solo un día de descanso. Más ventaja para ellos que cuentan con un día a mayores para recuperarse. Si iba a ser difícil medirse a un equipo profesional, las complicaciones se incrementan».
En el plano personal, reconoce que tampoco le beneficia la triple jornada de los ocho días anteriores: «A los veinte años jugaba los partidos que me echaran, ahora ya voy algo más justo para este tipo de esfuerzos y, por ejemplo, ya jugaron otros compañeros el martes». Eso sí, sin la mínima intención de borrarse: «Este torneo es una recompensa y una fiesta para nosotros. Además la buena dinámica en la Liga nos dio mayor moral y empaque. La falta de pretemporada nos estaba lastrando». También lo encontramos en la foto de la última visita pepinera a O Couto, en Segunda B y ante el CD Ourense, hace más siete años. Ahora es un Lega recién caído de Primera.
El plantel pepinero fue protagonista en sus dos últimas apariciones en la competición
El Leganés que ahora dirige José Luis Martí, quien rozó un ascenso con el Dépor, es uno de los equipos más solventes de la Segunda División, con el objetivo de regresar cuanto antes a la máxima categoría. Y en esa etapa en la élite brilló en la Copa del Rey, enlazando una semifinal en la que cayó ante el Sevilla, antes de llegar a octavos en las dos siguientes, apeado por el Real Madrid y el Barça, por ese orden.
Los pepineros viajarán por la mañana desde Barajas para jugar el partido de hoy (O Couto, 20.00 horas), por lo que no adelantaron una convocatoria en la que no estarán los lesionados Bustinza ni Michael Santos. El técnico adelantó que contará con la mayor parte de jugadores de su primera plantilla, a los que se unirán algunos jóvenes del filial (líder en su subgrupo de Tercera División). En todo caso, a lo largo del curso ya utilizó a 29 jugadores en la campaña regular, por lo que es de esperar que las rotaciones sean numerosas, tras caer el sábado ante el líder Mallorca.
En Ourense, Rubén Domínguez también elegirá hoy mismo a su segundo descarte (el primero es el lesionado Alfonso), para un partido en el que estima: «Tenemos que salir a disfrutar. Sabemos que para superar a un equipo como el Leganés tenemos que hacer muchas cosas bien y contar además con esa pizca de suerte necesaria para dar la campanada». El técnico siempre confió en la reacción de su equipo en la Liga y en su puesta en escena para esta noche: «Es un grupo muy trabajador».