«La catedral es la gran desconocida para los propios vecinos de Ourense»

El nuevo delegado de Patrimonio del Obispado, Luis Manuel Cuña, recién llegado de Roma, cree que es prioritario hacer un catálogo de bienes


ourense / la voz

Apenas hace unas semanas que tomaba posesión del cargo y desde su despacho con vistas a la Praza do Trigo trata de alargar las horas para tener conocimiento de causa de todas las responsabilidades que lleva aparejadas el nombramiento. Tras casi un cuarto de siglo en Roma, Luis Manuel Cuña Ramos ha regresado a su ciudad para ejercer como delegado episcopal de Patrimonio y Bienes Culturales del Obispado de Ourense. Canónigo archivero y bibliotecario de la catedral, asumirá también la representación de la diócesis en la comisión y subcomisión mixta de la Dirección Xeral de Patrimonio. Sustituye en sus responsabilidades a Miguel Ángel González García al que, casualidades de la vida, recuerda como su profesor en 1º de BUP, además de como amigo y compañero en las tareas profesionales.

-¿Conocía el archivo?

-Sí. Hice mi tesina sobre el obispo Cesáreo Rodrigo y aunque la mayor parte de la documentación estaba en el Vaticano, aquí vine dos veces para trabajar con los fondos que había en la catedral.

-¿Pasar del Archivo de Propaganda FIDE al de la catedral se antoja un cambio radical?

-El criterio y el trabajo en los archivos, o en las bibliotecas, es más o menos igual, con algunas excepciones en lo que a los métodos de clasificación o custodia se refiere. Grande o pequeño cada archivo es la sombra de la institución proyectada en el tiempo, como se dijo en su día. Son los parientes pobres de los bienes culturales y a la vez los grandes desconocidos.

-¿Cree que el ourensano es valorado por los posibles usuarios?

-No, y esa será una de mis prioridades. En la página web de la catedral ni aparece, y puede prestar un gran servicio a los investigadores y al público en general.

-Asume la responsabilidad del patrimonio de la diócesis. El panorama no parece el mejor de los posibles.

-Tenemos una enorme riqueza patrimonial; pero con setecientas y pico parroquias, con el abandono que hay y cada vez con menos curas, es cierto que se hace difícil atender a todo. Aunque no debemos verlo solo como una obra de arte, sino como obras creadas para transmitir la fe. Hay que conservar, valorizar y ofrecer.

-Su antecesor se refirió en varias ocasiones a la necesidad de contar con un museo diocesano.

-Es uno de los grandes proyectos pendientes y me consta que el obispo tiene un especial interés. Es cierto que no existe una propuesta o una ubicación concreta, pero tengo la certeza de que se hará realidad.

-¿Cuáles serán las próximas intervenciones en la catedral?

-Es un aspecto que desconozco. Tengo que ponerme al día sobre ese apartado, aunque es cierto que en una catedral como la de Ourense siempre se necesita actuar en alguna zona o en elementos concretos. Nuestro problema es que estamos muy cerca de Santiago -se ríe- y eso nos perjudica en los que a las ayudas se refiere. Y más ahora, que está más justificado que nunca que se centren allí los esfuerzos.

-¿Se valoran mejor los cambios al regresar años después?

-Las obras realizadas han contribuido a devolver el esplendor y la riqueza a la basílica, así como el nuevo sistema de visitas, que está contribuyendo a su mejor conocimiento entre los peregrinos y la gente que nos visita. Aunque la catedral es la gran desconocida para los vecinos, como pasa en otros lugares con su patrimonio más cercano. Si hacemos un estudio de cuántos ourensanos la conocen, o la han visitado, quedaríamos sorprendidos.

-¿Además de potenciar el archivo que prioridades se marca?

-Unas cuantas, aunque creo que es urgente elaborar una especie de catálogo general de los bienes con los que cuenta la diócesis. Es primordial, por responsabilidad patrimonial y para custodiar y conservar mejor lo que tenemos.

De un archivo en Roma con cerca de 11 millones de documentos al de la basílica

Luis Manuel Cuña (Ourense, 1966) tuvo por patio de juegos la Praza Maior, donde estaba su casa, y el entorno de la catedral. La basílica era un espacio conocido y terminó por marchar a Roma para formarse. Allí fue ordenado por Juan Pablo II en 1992 -«soy un sacerdote olímpico», apunta entre risas- y en Italia transcurrió buena parte de su vida. A Ourense llega tras pasar por el Archivo Histórico de Congregación para la Evangelización de los Pueblos. En Youtube aparece explicando lo que es el gigante «Archivo de Propaganda FIDE», como se le conoce históricamente. Compatibiliza sus responsabilidades con las de sacerdote en tres parroquias de Toén.

-¿Qué es el Archivo Histórico de Congregación para la Evangelización?

-Es donde se guardan los documentos que los misioneros iban enviando a Roma para dar testimonio de lo que encontraban, lo que hacían, cómo eran las culturas y los pueblos con los que trabajaban y otros datos. Reúne material desde 1622 y cuenta con cerca de 11 millones de documentos.

-¿Cuándo entró en la institución?

-Tras hacer el doctorado y Archivística en Roma regresé y fui coadjutor en Santo Domingo, era el año 95 o 96. Después llegó una petición, para ir al Archivo de Propaganda FIDE por 5 años. Y casi he pasado cerca de 24 años.

-¿La nueva responsabilidad era el camino para el retorno?

-No fue un planteamiento en esos términos; es decir, quiero regresar a Ourense y me voy al archivo de la catedral. Que por cierto, ya conocía porque lo frecuenté a lo largo de mi vida. El obispo me comunicó que necesitaba a alguien para hacerse cargo del archivo y del patrimonio y me puse a su disposición, como no podía ser de otra manera.

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