El ejemplo de Madrid

Ni Ourense ni Marín están tan lejos de un confinamiento por la cantidad de contagios en proporción a sus respectivas poblaciones


El ejemplo de Madrid nos indica al resto de España que cabe que se decrete un estado de alarma «a la carta» allí donde el Gobierno de la nación estime que los indicadores de contagios, ingresados en uci’s y demás valores, así lo recomienden a ojos del ministro de Sanidad y sus asesores.

El gobierno de la comunidad de Madrid que preside Isabel Díaz Ayuso intentó ponerle la proa al Gobierno central y el resultado es el que es: perdieron por goleada. Quizás era lo que buscaba la presidenta madrileña a quien parece irle el papel de «Juana de Arco» frente al «omnímodo poder del presidente Sánchez». Las estrategias políticas y electorales de cada bando están contaminando la procura de soluciones neutras y consensuadas a una crisis sanitaria que no es exclusiva de la capital del Estado ni del anillo de ciudades dormitorio que la circundan.

Aquí en Galicia, ni Ourense ni Marín están tan lejos de un «155» sanitario como el que le acaba de caer a Madrid. Tanto la ciudad de Las Burgas como la villa vecina presentan niveles de incidencia altísimos en proporción a su tamaño y población. En Marín se alerta de una situación de «transmisión activa con indicadores de alto riesgo». Más nos vale que surtan efectos las medidas restrictivas que hoy en día se aplican en ambas para evitarnos mayores disgustos.

Confinamiento «

light

»

Sin embargo, urge decir que ni en el caso de Madrid y su área metropolitana ni en el caso de Ourense, podemos hablar de confinamiento estricto como el que vivimos todos los españoles entre marzo y mayo con el estado de alarma. La restricción de la movilidad es más «light».

No podemos obviar que en Madrid, las medidas de restricción de aforos que entraron en vigor desde el viernes a las 15 horas, son las mismas que traemos en la ciudad de Pontevedra desde hace un mes: aforos al 50 % en el interior de bares, cafeterías, restaurantes, establecimientos comerciales; academias de enseñanza y otros recintos reglados como tanatorios, templos religiosos o bibliotecas por citar tres ejemplos muy diversos.

Entre tanto, son muchos los científicos que piensan que esta suerte de confinamiento más blando va a surtir muy poco resultado. Entre otros, he leído las declaraciones de especialistas epidemiológicos como el doctor Francisco Caamaño, de la USC, quien se declara partidario de un confinamiento más estricto («de verdad», dijo) como alternativa a lo que definió como «cierres perimetrales que dependen mucho de la voluntad de las personas», según calificó.

¡Vamos que los confinamientos como el de Madrid o el de Ourense, son una filfa planteados como ahora se hacen, pues permiten plena movilidad a los sujetos dentro de los límites de cada municipio e incluso salir si hay una causa justificadísima laboral o médica!

Este especialista es muy gráfico cuando indica que «estamos viviendo mucha inestabilidad de modo que hoy es Ourense, pero mañana pueden ser Vigo, A Coruña, Santiago o Pontevedra…».

¿Habrá aluvión?

Una de las preguntas más repetidas desde el viernes y durante este fin de semana en las Rías Baixas. Pero sobre todo en Sanxenxo, era: ¿habrá aluvión de madrileños que se vienen a sus segundas residencias escapando del estado de alarma decretado en la capital del Estado? Para ser justos, podríamos y debemos completar la pregunta formulándola así: ¿también de ourensanos que escaparon aprovechando que hasta el pasado miércoles no entró en vigor el confinamiento que afecta a la tercera ciudad de Galicia?

La respuesta en ambos casos es, «sí». Para los primeros, la oportunidad era especial con el «puente» del Pilar como anzuelo. Para los segundos, la proximidad geográfica y la posibilidad de hacer el viaje por carretera en hora y poco antes de que cayera la «aula policial» en las carreteras de salida de Ourense, simplificó la escapada.

Indicativo el dato que ayer nos proporcionó Marcos Gago en estas mismas páginas: hoteles como el Carlos I o el Talasso estarán completos en este «puente». Aunque son una excepción pues el cierre de establecimientos es generalizado por la suspensión de la Festa do Marisco de O Grove.

Brote en urgencias

Uno de los peores ejemplos de cómo pueden llegar a fallar la prevención y los protocolos anti-covid lo ha dado esta semana el Hospital Montecelo. Es tan inaudito como imperdonable que uno de los hospitales de referencia en Galicia sufra un brote con una decena de infectados entre el personal asistencial del área de urgencias. Comenzó a finales de septiembre, después de una guardia de ¡17 horas! que compartieron varios de ellos y que se propagó entre médicas, enfermeras y auxiliares. El colmo es que la dirección del Chop pretendiera culpar a los profesionales que están en la primera línea. Peor imposible.

Ha ocurrido justo cuando parece que los indicadores acreditan que los brotes ceden y los contagios entre los habitantes de la ciudad de Pontevedra estarían apaciguándose después de cuatro semanas de restricciones.

Mientras la sociedad civil asume el desplome de acontecimientos que hubiéramos deseado participar por higiene cerebral y para divertirnos un rato en medio de tanta desgracia, es inadmisible que allí donde tienen que velar por la salud pública, se produzcan contagios como si fuéramos un país del Tercer Mundo.

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