El siguiente tramo en obras de la autovía A-56 será el de Ourense

El Ministerio de Transportes evita comprometer plazos para su continuidad


A Barrela / la voz

La autovía que debe unir Ourense con Lugo tiene por fin un tramo construido y en servicio. Este miércoles circulaban los primeros vehículos por la A-56 entre el municipio lucense de Carballedo y el ourensano de Vilamarín. Son 8.9 kilómetros que costaron cerca de 55 millones de euros y cerca de doce años de obras, porque los trabajos estuvieron paralizados por completo entre el 2010 y el 2015, a causa de los recortes de gasto en infraestructuras que el Gobierno central aplicó debido a la crisis económica. En el Ministerio de Transportes no aventuran plazos para seguir con las obras, pero sí aseguran que ahora se van a concentrar en los tramos más cercanos a la ciudad de Ourense.

La continuidad de las obras es en este caso especialmente importante, porque este tramo por sí mismo tiene una utilidad muy limitada. No sirve para el que se supone es su trayecto principal, el de Lugo a Ourense. Solo resulta funcional para los desplazamientos entre la capital lucense y Vigo a través de O Carballiño y O Ribeiro. El secretario general de Infraestructuras del Ministerio de Transportes, Sergio Vázquez, admitía sobre el terreno que es preciso continuar. «En Galicia -afirmó- los proyectos van a seguir adelante y, sobre todo, los hechos y la inversión, tanto en el ferrocarril como en las carreteras». Vázquez supervisó los últimos retoques antes de que a las tres de la tarde empezasen a circular coches por estos casi nueve kilómetros de autovía. Acompañado por el delegado del Gobierno en Galicia, Javier Losada, los subdelegados de Lugo y Ourense y los alcaldes de la zona, el secretario general de Infraestructuras enfrió cualquier expectativa que pudiera haber sobre un rápido inicio de las obras en el resto de los tramos de esta autovía. El esfuerzo inversor del ministerio en Lugo, explicó, se centrará en la autovía hacia Santiago. No se sabe cuándo van a empezar las siguientes obras, entre otras cosas porque no hay ningún contrato de construcción listo para adjudicar, pero Sergio Vázquez tiene claro que el segundo tramo tiene que ser el más próximo a la capital ourensana.

Cuando en el 2003 empezó a proyectar la A-56, el ministerio la dividió en nueve tramos. Los más próximos a la capital ourensana son el de Quintela a Eirasvedras (1,70 kilómetros de longitud), el de A Casilla a Quintela (3 kilómetros) y el de A Casilla a Cambeo (9 kilómetros). Ahí es dónde están los tramos de la N-540 (la actual carretera Lugo-Ourense) con más intensidad de tráfico y esa es la razón fundamental porque en el actual ministerio creen que las obras deben seguir por ahí.

Un «desprezo institucional»

El acto oficial provocó un comunicado crítico de la Consellería de Infraestruturas que se queja de no haber sido invitada a participar. Los portavoces de esta consellería creen que se trata de una muestra de «desprezo institucional». La Xunta asegura haberse enterado por los medios de comunicación de la apertura del primer tramo de la A-56, y recuerdan que en el Gobierno central consta de sobra su interés por este proyecto.

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