Una cuenta pendiente en A Ponte

El Ourense CF busca llegar por primera vez a la división de bronce


Mario Guede sacaba la batuta desde el banquillo. Jesús Rodríguez Muiños, Carolo para todos, aportaba la pillería en los metros finales. Pero en el mes de junio del año 1997, en la que fue la segunda liguilla de ascenso a Segunda B que disputaba el que ahora es el Ourense CF, lo que marcaba realmente la diferencia era el oficio. «Porque ya no es lo mismo que la temporada regular. Cuando te jugabas el todo por el todo en seis partidos, en pleno verano y con el calor que llegaba a hacer aquí, las cosas eran diferentes», recuerda Guede.

El ahora concejal de Deportes del Concello de Ourense camina por el césped del estadio de O Couto y compara el tapete que pisa con el que había en el campo de Oira, donde el antiguo Ponte Ourense disputaba sus partidos. «Era como una moqueta. Compartíamos el campo con los que jugaban al hockey. Y lo que a mí me preocupaba era que mis jugadores se pudiesen adaptar a las otras superficies que se iban a encontrar con los rivales de la liguilla», cuenta Guede. Eran el Lealtad, el Alcalá de Henares y el Burgos, refundado y con ganas de comerse el mundo. «Y tenían mucha maquinaria tras de sí. El presidente tenía contacto con José María García y entraba en directo a la radio por las noches. Y además, en su campo metían a unas 10.000 personas», recuerda el exentrenador ourensano.

Carolo era el delantero que se buscaba las habichuelas. Su trayectoria habla de él de esa forma. Ha jugado en todas las categorías del fútbol nacional, de Primera División a Tercera Galicia. «Y ahora ves que todo lo que rodea al fútbol es diferente. Está claro que cada uno es hijo de su tiempo, pero antes había menos móviles y aprendías a buscarte la vida. Venías de jugar en la calle, de usar la sudadera como el poste de la portería», dice. También había barro, y mucho. En El Plantío, cuando jugaron el segundo partido de la liguilla de ascenso, se abrió el cielo para descargar el diluvio de sus vidas. «Cayó una tormenta al más puro estilo tropical. Y justamente al final del partido, en un golpe de mala suerte, nos metieron un tanto. Aquel día nos merecimos ganar ante un equipo de la entidad que era el Burgos», dice Guede.

El equipo acabó el play off de ascenso sin encajar un solo gol en casa, pero no bastó. Volvieron a quedarse en el camino, y el ansia por llegar a la categoría de bronce sigue ahí, como una vieja cuenta pendiente.

Sobre quién se llevará el gato al agua en el duelo de este sábado, ambos vislumbran un partido igualado. «El Compos está hecho para jugar esta liguilla. Ya llevan varios años buscando dar el paso. Eso les da un plus y, a la vez, algo más de presión. El Ourense CF, mientras tanto, juega con la ventaja de que tiene menos que perder, pero me parece que son un equipo ambicioso y saben disputar», avisa Guede. Así que al final, como en los noventa, la balanza de la victoria la desequilibrará el oficio.

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