Los hosteleros responden y cumplen con el horario de cierre de las terrazas

C. andaluz / X. M. Rodríguez OURENSE

OURENSE CIUDAD

El jueves los locales del casco viejo recogieron mesas y sillas a partir de la una de la madrugada y el viernes, a partir de las dos

12 jul 2020 . Actualizado a las 09:01 h.

Las terrazas de los locales de hostelería en espacios públicos de la capital pueden abrir, como máximo, hasta la una de la madrugada los días de semana y hasta las dos los viernes, sábados y vísperas de festivos. Así lo decidió a principios de este mes el Concello de Ourense y los hosteleros de la ciudad han respondido. A pesar de que la medida condiciona su actividad, sobre todo durante los meses de verano, esperan que poco a poco se vaya recuperando la normalidad. «Los que damos cenas hemos notado que la gente ya reserva un poco antes, porque quieren disfrutar más de la terraza», dice una trabajadora de María Andrea, en la praza Eironciño dos Cabaleiros que este jueves, veinte minutos antes de la una de la madrugada -hora límite- ya estaba casi vacía de mesas y sillas. Los locales que dan cenas tienen más margen que los de copas. A estos últimos, les toca desmontar sus terrazas sobre la bocina. Minutos antes de la una de la madrugada del jueves, las prazas de Santa Eufemia y San Martiño estaban a rebosar de gente disfrutando de la noche. Y diez minutos después se veía desolada. «Lo peor es que somos nosotros los que tenemos que decirle a la gente que se tiene que levantar y a veces no es fácil, aunque responden muy bien», afirma un hostelero. Cree que si se mantienen estos horarios de cierre será necesario un cambio de hábitos sociales. «La gente en verano sale más tarde de su casa por el calor, para poder tomar algo. Algunos trabajan y a las ocho, por ejemplo todavía están saliendo. Una solución sería que el comercio cerrase antes, que tuviéramos horarios europeos», señala.

El dueño de un local de la praza de San Martiño es claro: «Es verdad que el alcalde nos ha dejado más tiempo que al principio. Pero debería pensar que venimos de una temporada muy mala y que en el verano es cuando recuperamos para poder mantenernos en invierno. Hay compañeros que ya están pensado en cerrar si al final del año siguen las cosas igual».

En otro centro neurálgico de la noche ourensana, en la praza do Correxidor, la situación es parecida. El jueves, a la una, las terrazas desaparecieron. Los camareros informan a los clientes de la situación y estos, muchos muy jóvenes, se levantan sin problema. Aunque la mayoría decidieron acabar la noche en ese momento, otros, que no tenían espacio en el interior de los locales, por las medidas de distanciamiento social, siguieron la fiesta en la calle, aunque de pie.