«Tenemos cargador eléctrico y tan solo lo usó un cliente»

Primero se hizo a sí misma fuera de la empresa familiar, como hacen por tradición todos los descendientes de Ramón Pérez Rumbao, impulsor de uno de los grupos de automoción más importantes en Galicia.


No se formó pensando en vivir de la empresa familiar. Fara Pérez Bellido, bisnieta de José Ramón Pérez Cid y nieta de Ramón Pérez Rumbao, forma parte de la cuarta generación de un grupo de empresas de la automoción que, desde Ourense, son un referente en el mundo empresarial gallego. Pero Fara decidió estudiar Gestión Comercial y Márketing en Madrid, y nada más acabar la carrera, se aventuró en el difícil mundo laboral del telemárketing.  Ahora, es consejera delegada de Gascies y gerente de Estaciones de Servicio Pérez Rumbao; y se enfrenta a multitud de retos, desde la transición energética a la crisis del coronavirus

-Una experiencia dura, el telemárketing...

-Siendo mujer y joven quieres valerte por ti misma. Sí fue una experiencia dura, el tiempo de cada llamada y el número de llamadas que hacías contaban, así que yo decidí que me llamaba Ana, porque comprobé que si decía Fara, perdía un montón de tiempo repitiéndolo o deletreándolo.

-Después trabajó en un banco y en el sector de los recursos humanos. ¿Por qué lo hizo teniendo en casa una empresa puntera en la que no le faltaría trabajo?

-Yo creo que hay que aprender y hacer de todo, incluso para después decirle a otros que lo hagan. Todos en la familia, y yo personalmente, pensamos que es bueno trabajar antes fuera, porque refuerza la sensación de independencia. Y en cada uno de los sitios en los que estuve aprendí mucho.

-¿Cuándo decidió incorporarse al grupo Pérez Rumbao?

-Pues un día pensé que no era lo mismo trabajar para los demás que para uno mismo, y se abría una marca nueva dentro de la empresa en Ourense y me pareció un reto interesante, y nunca mejor que ayudando a la familia.

-Pero luego se pasó a la división de hidrocarburos. ¿Por qué?

-Porque cambió mi situación personal. Me casé y cuando tuve mi primer hijo decidí cambiar a otra área del negocio que no me obligase a estar tanto tiempo fuera de casa, así que me pasé a la sección del gas y los hidrocarburos. Ahora soy la consejera delegada de Gascies, que es la empresa que distribuye gas butano desde A Cañiza hasta Tui, y tenemos tres estaciones de servicio urbanas, dos en Ourense y otra en Vigo.

-Es, además, vicepresidenta de Fegaes, la Federación Gallega de Estaciones de Servicio.

-En agosto del 2017 se renovó la directiva y resulté elegida. Creo que soy la primera mujer en la dirección de Fegaes.

-Se enfrentan a muchos retos, entre ellos, la transición energética. ¿Cómo lo ve?

-Creo que el sector se irá adaptando a los cambios cuando haya un plan firme y programado, pero hoy por hoy, no estamos preparados, hay más cargadores eléctricos que coches. Nosotros tenemos desde diciembre un cargador eléctrico en una de las gasolineras de Ourense y tan solo lo usó un cliente. Los fabricantes han hecho grandes esfuerzos en I+D+i para poner coches eléctricos en el mercado, pero se percibe por los clientes una barrera de entrada en la autonomía de estos vehículos, cuyo precio medio, además, es superior al de la combustión.

-Y compiten con las estaciones «low cost» y las de autoservicio.

-Tanto en nuestra empresa como en la Federación tenemos claro que vamos a seguir apostando por la estación atendida, que además ofrece servicios complementarios. ¡No somos conscientes de los puestos de trabajo que hay en juego! No estamos en contra de las desatendidas, pero creemos que deberían operar con una seguridad que ahora no tienen.

-Pero son más baratas...

-Puede haber unos céntimos de diferencia si no se tienen en cuenta los descuentos y tarjetas de fidelización. Pero en el caso de las estaciones de servicio atendidas también pagas por

«Ojalá pase el miedo y vuelva esa sensación de libertad de coger el coche y salir» 

Con el país paralizado durante semanas, las pérdidas en el sector de los hidrocarburos son incalculables. Como vicepresidenta de Fegaes, a Fara Pérez le toca lidiar con una crisis que no esperaba.

-Muchas gasolineras cerraron provisionalmente. ¿Cree que algunas ya no podrán reabrir?

-Al principio se fue solventando con vacaciones y bolsas de horas, pero esto dura tanto que al final hubo que hacer reducciones de jornadas y ERTE. Calcular el impacto es complicado porque hay mucha incertidumbre, depende del tiempo que dure esto. Si, como dicen, se va a extender hasta diciembre, sería muy difícil aguantar, ya que hay gasolineras, sobre todo en el rural, que son familiares y no tienen capacidad para hacerlo. Hasta ahora perdemos en torno al 75 % del negocio por la semana y un 80 % los fines de semana. El único tráfico que hay es el transporte, y nada más. Nosotros, de momento, lo que hemos hecho ha sido adaptarnos a las nuevas medidas de seguridad, con mascarillas, guantes, mamparas y el uso de máquinas de ozono para limpiar.

-El consumidor no puede entender que, estando el petróleo a precio cero, no baje la gasolina.

-Como explicó el presidente de la Federación, Benigno Fernández, el mayor porcentaje del precio de los combustibles corresponde a impuestos. Hoy por hoy, sin impuestos, ni IVA, el litro de gasolina saldría más barato que la botella de agua. El margen comercial es muy bajo. Y además, nosotros no nos beneficiamos tampoco de esa rebaja, la gran parte del combustible que tenemos en las estaciones de servicio fue comprado con anterioridad.

-Usted, personalmente, ¿cómo lleva esta nueva crisis?

-He pasado por varias, pero ninguna como esta, que sabíamos que venía pero no le hicimos mucho caso porque, en origen, no era una crisis económica. Tampoco sabemos su dimensión ni su alcance. Pero yo soy optimista, creo que hay que seguir trabajando y ser prudentes. Ojalá a la gente le pase el miedo y vuelva esa sensación de libertad que es coger el coche y salir.

-¿Es crítica con el Gobierno?

-Entiendo que siempre tiene que primar la salud, pero no se puede paralizar un país por tiempo indefinido, necesitamos una desescalada más clara.

el detalle

Fines de semana de paseo y fútbol 

La familia Pérez Rumbao sigue manteniendo los lazos que dieron origen a la saga, y todas las Navidades se juntan padres, hijos y nietos en el edificio familiar de la calle Progreso, en Ourense. Fara Pérez, su marido y sus hijos no residen lejos. Con una hija de 14 años, un hijo de 12 y una perra de raza labrador, admite que los fines de semana se le hacen escasos. «Me gusta el contacto con la naturaleza y caminamos mucho por el paseo que hay junto al río, y ahora también me da por hacer rutas de senderismo». Viajar, ahora menos. «Desde que tenemos los niños viajamos muy poco». Aunque siempre llegan las aficiones de los pequeños a tiempo para que toda la familia haga la maleta. Los dos juegan al fútbol y este año estuvieron en competiciones nacionales en Bilbao y en Valencia. «Nosotros somos de esos padres que no nos perdemos un partido», dice entre risas. En vacaciones, su rincón favorito está en Canelas, en Portonovo. Cerca de Sanxenxo, donde por tradición veranean los Pérez Rumbao.

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