2006: El sí quiero de Pepe Araújo y Nino Crespo

El enlace del edil de Cultura de Ourense se convirtió en noticia a nivel nacional

Pepe Araújo y Nino Crespo, minutos después de darse el sí, quiero en el 2006
Pepe Araújo y Nino Crespo, minutos después de darse el sí, quiero en el 2006

ourense / la voz

Fue noticia a nivel nacional. «El edil de Cultura de Ourense, Pepe Araújo, y su novio, Nino Crespo, se casaron en el salón de plenos del Ayuntamiento de la ciudad, ante un gran número de militantes del Partido Popular», contaba La Voz de Galicia. Concretamente los invitados fueron 370, tal y como recuerda Nino después de catorce años, claro que hay que sumar las decenas de vecinos que se aglutinaron en la Plaza Mayor de la capital para aplaudir a los recién casados. Fue el 8 de abril del 2006, un sábado primaveral con meteorología perfecta, cuando se celebró en Ourense la que sería la primera boda entre personas del mismo sexo en España en la que uno de los contrayentes era edil del PP. Pero la cosa comenzó un poco antes.

«Pola miña parte o que vivín con máis intensidade foi que un ano antes de casarme saín defendendo a Lei de Matrimonio Homosexual como concelleiro popular de Cultura fronte a certos foros que tiñan posicións moi claras en contra dela. Foi un momento clave porque souben enfrontarme a algo xa establecido e rompelo», admite Pepe, actual concejal por Ciudadanos. Después de esto, llegó la consiguiente aprobación de la ley, el 3 de julio del 2005, con el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero. «Sabía que se saía a lei adiante querería exercer o meu dereito con el, tíñao claro», afirma el edil. Nino hace memoria y recuerda cómo fue realmente la propuesta de matrimonio: «Era novembro. Eu daquelas traballaba en Lalín e el veu comer comigo alí. No telexornal estaban a falar da aprobación da lei, que fora facía pouco. Pepe levantou a cabeza, miroume e dixo: ‘Casámonos?’. Pensei que estaba de broma pero por suposto a resposta foi que si». Así, de forma repentina y totalmente natural, comenzaron los preparativos para su boda, porque tenían derecho a casarse y querían regularizar su situación después de siete años de noviazgo. «En ningún caso foi un acto reivindicativo», dice Pepe. Y añade Nino: «Fixémolo porque nos apetecía. Dábanos igual o que comentaran ou o que opinaran os demais, nese momento era o que tiña que ser para nós».

Multicelebración

En pocos meses lo organizaron todo y así llegó el gran día, en su caso, la gran quincena. «Todo comezou o venres anterior, os amigos máis pretos a nós organizáronnos unha despedida conxunta no Central Park e contrataron ao músico Tom Trovador. Foi incrible, de verdade», cuenta Nino. Al día siguiente, a una semana de la boda oficial, llegó la previa. «Para nós era importantísimo compartir o día con toda a xente que queriamos naquel momento, pero non podiamos invitar a todos á voda. Así que comezamos o sábado anterior en Palmés cunha pulpada para todos os compañeiros de partido e da concellería», cuenta Pepe. «Xuntou a 240 persoas», apunta Nino, entre risas. Celebración a celebración llegó el 8 de abril y ese sí fue el día grande. Dicen que estaban tranquilos, sin presión de ningún tipo, hasta que sus coches se acercaron a la Plaza Mayor y la multitud de gente aplaudiendo, incluso desde los balcones, les dejó sin aire. «Só fun consciente do que pasaba cando cheguei á praza e vin a tantísimas persoas e a tantísimos medios de comunicación. Non sabiamos que eramos un referente para outras moitas parellas. Aí explotaron os nervios e porque veu Manuel Cabezas a petarme no coche, senón non saía», recuerda Nino. Cabezas, en aquel momento alcalde de la ciudad, fue el encargado de casarlos en el Concello. Tras el sí quiero los dos agradecieron el cariño y el apoyo a todos los que se acercaron al Ayuntamiento. «Os medios e a xente portáronse espectacular e tiñamos que agradecerllo en persoa», dice Pepe.

De ahí al banquete, en el Pazo de San Damián. Invitadas luciendo enormes pamelas, recogidos elegantes, vestidos largos y un montón de hombres en chaqué. Militantes del PP, del BNG y del PSOE. Todos celebrando el amor entre Nino Crespo y Pepe Araújo, como ellos quisieron que fuese. «Só viñeron as persoas que queriamos que viñesen. Non houbo nin rastro de cinismo», dice el edil. «Coma en calquera outra voda, vamos. Tiñamos claro que para estar a desgusto mellor non estar», añade Nino.

Entre las anécdotas, varias felicitaciones de políticos, como la de Pedro Zerolo o la de Celia Villalobos; la ausencia de Miguel Bosé, que no pudo acudir por estar de gira en Panamá; o la actuación de María do Ceo, que cantó un bolero escrito por Moncho Borrajo. «Foi unha festa absoluta que sempre dicimos que haberá que repetir», admiten. No será este año, o al menos no coincidiendo con la fecha exacta de aniversario, debido al estado de alarma por coronavirus. «Intentaremos que sexa un día especial dentro das circunstancias. Abriremos unha botelliña de viño que tiñamos reservada para unha ocasión así», dice Pepe. Los dos llevan bien el confinamiento. Entre retomar lecturas atrasadas, las videoconferencias de trabajo o con familia y amigos, y engancharse a series de HBO, los días se les pasan más rápido. «A min déuseme agora pola cociña, que nunca me gustou», cuenta Nino. «E dáselle sorprendentemente ben», añade Pepe. Seguro que hoy toca degustar un menú acorde a la celebración. ¡Enhorabuena!

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