Cuarentena a un océano de casa

Los tres brasileños del Ourense CF afrontan el estado de alarma pendientes de las noticias sobre sus respectivas familias en el país sudamericano

Murilo, William y Renan se acompañan mutuamente en el confinamiento para prevenir el coronavirus
Murilo, William y Renan se acompañan mutuamente en el confinamiento para prevenir el coronavirus

OURENSE

Renan Zanelli (Sao Paulo, 1992) es por experiencia el cabecilla de la terna brasileña del Ourense CF, jugadores de un peso específico notable en el plantel que dirige Fran Justo y que ahora cumplen con las recomendaciones del estado de alarma en la misma vivienda, a más de 8.000 kilómetros de sus familiares, en plena preocupación por los efectos del Covid-19. «Llevo ya cinco años en Europa, este club y esta ciudad son como mi casa, pero la verdad es que mis familiares están a doce horas de avión y siempre es preocupante que pueda pasarles algo», declara el talentoso centrocampista.

Junto a Renan, Murilo Henrique De Araújo (Espírito Santo, 1995) también totaliza un lustro en la península Ibérica, aunque en dos etapas. El encierro no es su hábitat habitual, ni mucho menos: «Es una situación complicada porque no tenemos precedentes de algo similar, a todos nos pilla de sorpresa. Para mí es una prisión, aunque estoy con amigos y apoyado por el club».

Más exigente incluso parece el reto para William Alcántara (Río de Janeiro, 1999). Su primera aventura lejos de Brasil le está planteando exámenes que no podía imaginarse, aunque en las primeras jornadas de la temporada demostró que tenía mucho que decir sobre los campos de fútbol: «Es algo nuevo para mí, como para todos, pero hacía varios meses que me estaba recuperando de una lesión y, cuando estaba entrenándome con el grupo y a punto de regresar, paramos de nuevo. De todos modos, lo importante ahora es cumplir quedándonos en casa y estar pendiente de mi familia, que está un poco lejos».

El carrilero diestro irrumpió, pese a su juventud, con una gran fuerza en el panorama de la Tercera División. El cuadro técnico ourensano lo convirtió en fijo en un equipo que además era una de las sensaciones del torneo, pero después de catorce jornadas le tocó vivir el lado amargo de las lesiones: «Sufrí una rotura de fibras en el cuádriceps, nunca pensé que pudiera complicarse tanto, pero recaí cuando intenté reaparecer y estuve mucho más tiempo de baja. Ahora estaba muy ilusionado con volver a jugar, pero hay cosas más importantes que resolver antes».

Tampoco fue oportuno el paréntesis para Murilo, el dueño de la banda zurda del segundo clasificado: «Todo me iba muy bien este año, el único problema que tuve fue una lesión de hombro al principio de la temporada, pero ahora estaba jugando con regularidad y ayudando al equipo para que siga creciendo y que esta ciudad pueda disfrutar pronto de fútbol de categoría superior».

Mientras el lateral de gran vocación ofensiva sigue poniendo un ojo en lo que sucede en Linhares, desde donde se conecta su familia, Renan también asume que les esperaban varios retos este año: «Falta lo mejor de la temporada y además en la penúltima jornada teníamos que jugar contra el Compos, quizás con el primer puesto en juego. Pero lo importante es que colaboremos todos juntos para que el virus no se propague. A nosotros nos queda estar en casa y, aunque sea demasiado aburrido para deportistas como nosotros, debemos ser conscientes de lo que nos jugamos todos». El contacto con familiares, amigos y compañeros de equipo es telemático.

Ejercicios de mantenimiento, videollamadas, consola y una cuidada nutrición

Unos pocos metros cuadrados habitables parecen escaso espacio para tres futbolistas. Renan, que también pasó por Holanda coincidiendo con el hoy culé Frenky De Jong, explica que intentan organizarse para aprovechar al máximo el exagerado tiempo de ocio: «El preparador físico -Nico López- nos mandó unos ejercicios para mantenernos en forma lo máximo posible, también tenemos consejos del nutricionista para alimentarnos de un modo saludable. Con el ordenador nos comunicamos con nuestras casas, mediante videoconferencias y también jugamos algunas partidas en la Play».

Por su parte, Murilo insiste en que debe cuidarse al máximo por su propia complexión física: «Este año trabajé mucho con los fisios porque tengo mucha masa muscular y cargaba mucho los isquios cuando arrancaba. Siempre fui un jugador de potencia y no puedo descuidarme. Aquí siempre me han animado a trabajar bien, este club es como una familia y nos cuidan mucho».

Una aseveración en la que también coincide el joven William, que encajó bien dentro del vestuario desde sus primeros días en Ourense: «Todos me trataron muy bien aquí. Renan y Murilo fueron importantes, al ser mis compatriotas, pero fue fácil jugar con el resto de los compañeros. Por eso me fastidió tanto la lesión y no veía el momento de regresar. Ahora, sin embargo, lo más importante es la situación sanitaria y cumplir las normas».

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de Ourense

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

Cuarentena a un océano de casa