Así fue el primer día con los «bolardos asesinos» desactivados

Al margen de las dudas de algunos conductores, la retirada no supuso cambios importantes


ourense / la voz

Más de uno pasó y ni se dio cuenta porque durante varias horas del día los bolardos estaban bajados en horario de carga y descarga. Pero desde el miércoles al mediodía, los pivotes que regulan la entrada y salida en el casco histórico de la ciudad están desactivados de forma permanente. Y aunque no suponga ningún cambio en los permisos necesarios para poder acceder al casco viejo, las dudas de los usuarios de las vías de acceso son muchas.

Hasta dentro de varios meses no se instalará el nuevo sistema de control, las cámaras de seguridad, y la Policía Local se encarga ahora de los vehículos que entren tengan el pertinente permiso. La incertidumbre de los peatones ourensanos y visitantes sobre la desactivación de los bolardos en el casco viejo vino dada este jueves por los semáforos que están al lado de los bolardos. Siguen encendidos y en color ámbar parpadeante. Esto hizo que los viandantes desconfiaran y siguieran manteniendo una distancia prudencial con el pivote y que los conductores frenaran a la entrada y salida, a la espera de que subieran o bajaran, para no tener un percance. En este sentido, el regidor ourensano afirmó el miércoles que desactivarlos será el siguiente paso tras bajar los bolardos, aunque no puso una fecha.

También siguen en pie los carteles que anuncian que hay que tener precaución al entrar a la zona histórica por la existencia de pivotes, indicando que uno de ellos es móvil. Por eso el cambio no ha sido tan visible como se esperaba en un primer momento. Sí se notó una mayor presencia policial en la zona vigilando el paso de vehículos y respondiendo a las dudas de los vecinos de la zona y de los conductores.

Con la desactivación de los bolardos pueden pasar los mismos vehículos que lo hacían antes de la eliminación del sistema. Aunque cabe recordar que hay entradas al casco histórico, como la praza do Bispo Cesáreo, que carece de bolardos- solo tiene una señal vertical- y que ahora estará condicionada por mayor presencia policial. Aún así, la primera jornada sin los pivotes fue más disuasoria que sancionadora, ya que aunque pudo haber algún despistado, la mayor parte de los vehículos que ocuparon las calles del casco viejo eran los de reparto, como sucede desde hace años en zonas concretas como las praza del Correxidor o do Ferro. A estas se ha unido en las últimas semanas, como zona de aparcamiento tras el cierre al tráfico de la calle Concordia, uno de los laterales de la catedral ourensana.

A partir de ahora, los taxistas tienen el mismo permiso para atravesar la zona que el que les permite conducir por la calle Concordia; y los que realicen servicios de reparto tendrán que tener un régimen parecido al de carga y descarga.

Los conductores particulares con viviendas o garajes ya cuentan con un permiso especial -el que les permitía contar con una tarjeta que activaba el pivote- y los que se vayan incorporando tendrán que acreditar su vinculación con el casco histórico de la ciudad para conseguir el justificante que entrega el Concello de Ourense.

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