El sainete de la intermodal


Cuanto más se acercan unas elecciones más se tiende al histrionismo. El mensaje político lo inunda todo y resulta difícil alejarse del ruido para tomar perspectiva. Si se escucha solo a una parte da la sensación de que Ourense tendrá una estación intermodal de vanguardia y referencia en toda Europa. De esas que ganan premios internacionales. Y yo no lo veo. Vistas las maquetas de la estación de autobuses de la Xunta y del remake de Norman Foster no me imagino a los turistas bajándose en Ourense para inmortalizar la obra.

Si se escucha a la otra parte, con un movimiento social que me temo llega tarde, uno puede tener la sensación de que será peor el remedio que la enfermedad para quien vaya al centro de salud en el bario de A Ponte o que ir por la calle Eulogio Gómez Franqueira será más tortuoso que circular por la M-30 en hora punta. Y tampoco creo que sea eso, por más que el muro de nueve metros en la avenida de Marín no haya quien lo pueda defender. En medio de las trincheras, lo mejor es coger distancia e ir a los hechos consumados. Y lo cierto es que la estación de autobuses ya está en obras y difícilmente será reversible. Otra realidad es que no hay noticias del proyecto de 100 millones de Foster y Cabanelas para completar la intermodal ni tampoco de la variante exterior (600 millones). Eso supone que los trenes AVE empezarán a viajar a Madrid por el centro y que llegarán a una estación Empalme con remiendos. Yo cada vez tengo más dudas de que eso vaya a cambiar en el futuro. Y eso sí que sería un auténtico drama.

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