En el año nuevo chino, la filosofía es gallega: «El que guarda, tiene»

Weilian Xia y Lai Feng Qiong, nacidas en el país asiático, regentan dos locales en Ourense, donde dicen estar a gusto

Lai Feng Qiong regenta una peluquería en el centro de Ourense
Lai Feng Qiong regenta una peluquería en el centro de Ourense

ourense / la voz

En el restaurante Gran Pekín, en el centro de Ourense, el pasado día 31 de diciembre se servían uvas. Pero para los clientes. El dueño del local llegó de China hace 30 años y ya sabe de buena tinta las tradiciones locales. Weilian Xia vino hace 12, tras casarse con el hijo del propietario, que nació en Salamanca. Pero este viernes, el día de Año Nuevo para ellos, fue una jornada más.

«El 31 de diciembre se sacaron aquí uvas y champán, pero para la gente que vino a cenar», dice. Encendieron el televisor para seguir las campanadas, y lo celebraron con las personas que acudieron. Sin embargo, a miles de kilómetros de distancia de su casa, su festejo de esta semana lo conmemoraron trabajando. Viajó a casa en el 2019, pero sus tres hijos estudian y se han criado en la ciudad de As Burgas, así que el calendario escolar no les permite muchos alardes turísticos.

Weilian Xia, junto a sus tres hijos, en el restaurante donde trabaja
Weilian Xia, junto a sus tres hijos, en el restaurante donde trabaja

En Zhejiang, de donde proceden, inaugurar el año el 24 de enero se habría celebrado con fuegos artificiales y algo de gente por las calles. Pero en las tradiciones del gigante de Extremo Oriente caben todo tipo de particularidades. Lo constata Lai Feng Qiong, peluquera y con un establecimiento a pocos metros del restaurante. Vivió en Gijón dos años y después vino con su marido a Ourense. «En Sichuan, que está en el interior, estamos siempre con la familia por estas fechas», explica.

Este viernes, a primera hora, lo habitual habría sido comer una bola de pan hecha a base de harina de arroz. Pero a Lai también le tocó ponerse manos a la obra. Y su explicación sobre el origen de la frase «trabajar como un chino» tiene un razonamiento lógico: «Echamos muchas horas porque soy autónoma. Y si no hacemos más, no ganamos dinero. En China, las vacaciones las disfrutan las que trabajan en oficinas o empresas».

El caso es que en Galicia han encontrado su hábitat. Lai bromea con que el idioma aún se le resiste, pero lo va capeando. Evitó irse a ciudades grandes, «porque estás incómoda, todo queda muy lejos y aquí puedes estar tranquilo y ahorrar», dice sonriendo.

Al hablar de ello, se mimetiza sin querer con su hogar adoptivo: «El que guarda, tiene». Y en este sentido, los hábitos y pautas en Sichuan son parecidos a los de Galicia. «En Año nuevo nos juntamos para comer, y de lo que sobra, lo guardamos para el día siguiente», explica. No suele haber marisco, ya que su región de origen está en el interior, así que por ese día se conceden el placer de saborear pescado. Y además, también regalan sobres con dinero a los niños.

La rata, un animal inteligente

El año 2020 es, en China, el de la rata. Es uno de los 12 animales del zodíaco. «E a simple vista parece que á xente lle da noxo, pero alí relaciónase con persoas intelixentes e temperamentais. Apaixonadas, en definitiva», dice Pablo Alonso, profesor de chino en la Escuela de Idiomas de Ourense.

Alonso indica que, en general, el chino del interior «é parecido ós galegos, porque teñen as súas supersticións e coidan moito das súas tradicións». Pero como en Galicia, todo tiene matices: «Hai rexións onde fan cousas que noutras non se dan».

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