Helena Suárez: «Cando o Club Deportivo Ourense morreu, o meu pai levouno fatal»

La socia más veterana de la UD mantiene el sentimiento que heredó de su padre


ourense / la voz

Helena Suárez (Ourense, 1959) camina por el césped del campo municipal de O Couto y calcula cuánto dinero por minuto le costaba al antiguo Club Deportivo Ourense mantener a Quique Estebaranz en la plantilla. Fueron algo menos de 2.000 en dos años. Ella, hija de un exjugador del club a inicios de los sesenta, el meta Antonio Suárez, se identifica con los que se criaron como rojillos y nunca se fueron, como Mugüerza o Adolfo.

Es concejala de Deportes por el BNG en Allariz desde hace 17 años y es la socia más veterana de la actual Unión Deportiva Ourense, el número 34 de un club que «sin compromiso es inviable». Las conversaciones en torno al balón vertebraron su casa desde pequeña, y es lo que explica en parte su trayectoria hasta ahora. «Non había outra cosa de que falar que non fose esa», dice Suárez sonriendo.

Su padre nació en el centro de Ourense, en Santo Domingo. Su madre, Olga, se crio en O Couto. Y al final, todos los caminos desembocaron en el estadio de la ciudad, donde hubo momentos para festejos y también para sinsabores. «Cando o CD Ourense morreu -ou o deixaron morrer-, o meu pai levouno fatal», recuerda Helena. Aún no se explica cómo fue posible que nadie quisiese tomar las riendas de una deuda que aficionados de siempre quisieron ayudar a rebajar. «Estou segura de que máis dun poñería 200 ou 300 euros para sumar entre todos e que non se extinguise», dice.

Pero pasó, y ahora toca remontar de nuevo un Himalaya en los tiempos del fútbol moderno. Porque regresar desde Tercera Regional fue solo una parte del reto. «Estanse facendo as cousas ben e con sentimento. Hai xente que non se dá conta do traballo e esforzo que leva isto, porque son 24 horas ao día e non hai cartos que o paguen», indica.

Los referentes de hoy

Helena duda inicialmente por quién decantarse cuando se le pregunta por el icono actual del club. Al final, se decide por dos. «Rubén Durán, polo seu compromiso e porque comezou co equipo vindo de moi abaixo cando tiña ofertas de categoría superior», dice. «E Hugo García, porque é de aquí», añade riendo.

Suárez apela en varias ocasiones al sentimiento y a la necesidad de acercar el club local a los pequeños. Junto a ella, el presidente de la UD, Ramón Dacosta, lamenta que «ahora, la mayoría de los críos tiran únicamente para los equipos grandes». Si es irreversible o no ver a talentos ourensanos crecer y quedarse en el equipo de la ciudad lo dirá, en todo caso, el tiempo.

Helena hablaba precisamente de eso, de la rapidez del reloj, mientras sacaba de su bolso un estuche con todos los carnés de su vida como abonada del club extinto y del refundado. En todos se vislumbraba el color rojillo, pero ella señala que lo importante no es únicamente apoyar, sino estar. «Procuramos vir sempre ó Couto a ver os partidos nos domingos e tamén imos de cando en vez cando xogamos por Galicia adiante», indica. Pisaron el campo de Barraña, en los años del Boiro que lideraba la Tercera, pero también San Lázaro cuando toca medirse con el Compostela. La próxima parada es hoy, en Vilalba.

Lejos queda ya el año 1994, cuando el antiguo Ourense rubricó su ascenso a Segunda División tras derrotar al Jaén. «É moi posible que sexa o meu recordo máis feliz», dice Helena, la tercera de tres hermanos de los que dos fueron futbolistas y ella jugadora de baloncesto.

Mientras recordaba el legado de su padre, fallecido a finales de diciembre con 88 años, Helena indicaba que la supervivencia de la entidad en la era del fútbol global pasa por plantar constantemente una semilla en casa de cara al futuro. «A miña filla, por exemplo, foi socia do club desde pequena ata que tivo os 18 anos», concluía.

«No carné dos 50 anos de vida do club está Antonio, o meu pai»

Entre los carnés que guarda con cariño Helena, uno de los que llama la atención inicialmente es el conmemorativo de los 50 años de vida del Club Deportivo Ourense en el año 2002. En una foto en blanco y negro que ocupa el espacio del documento aparece Antonio, su padre. «É un orgullo para min velo aquí, porque el sempre se sentía vencellado ao equipo cando era xogador e tamén ao deixar o fútbol», indica. Helena alude a que el tránsito hacia la retirada no es fácil. La UD Ourense que ahora pelea por reverdecer viejos laureles en Tercera División comenzó muy abajo con jugadores que podían haberse negado a salir de su tranquilidad. En Tercera Regional estaban el propio presidente, Ramón Dacosta, o Xurxo Bouzo. Pero también estaba Adolfo. «E aí vese que conserva o físico porque se coidou durante moitos anos. A Adolfo recórdoo de vir a facer triatlón a Allariz algún que outro ano», señala Helena.

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