«Nos ralis sempre hai moita xente que colabora sen esperar recompensa»

Marabú, un clásico del automovilismo ourensano, empezó a correr a finales de los 80


ourense / la voz

Es uno de los pilotos ourensanos más populares. Aunque siempre se lo tomó como una afición, Juan Carlos Villanueva Fernández, Marabú, es uno de los clásicos del automovilismo gallego. Cuando pasa a bordo de su Ford Sierra Cosworth por los tramos del Rali de Ourense o de otros del campeonato gallego, Marabú es uno de los más aplaudidos. No en vano, pilotó en diez ediciones de la prueba reina ourensana. La primera vez fue en 1991. Era una edición memorial de Estanislao Reverter, que había fallecido a principios de ese mismo año. Marabú recuerda que en su coche llevaba el mensaje «gracias Lalao». Por eso escoge como su rincón en Ourense el parque de San Lázaro. Allí fue la salida de aquel rali de Ourense y ahí se encuentra ahora la estatua que recuerda a Reverter y Coleman con el Alpinche.

Marabú recuerda que la primera carrera había sido en rali de tierra de Ourense, en 1988. Tenía 22 años y fue copiloto de Óscar Fernández, quien fallecería en accidente de moto. El padre de Óscar, apodado Bigotes, les ayudó a montar el coche. Ese mismo año fue al rali de O Carballiño. Ya en los inicios su intención, declara, era «pasalo ben. Sempre tomei os ralis como afección e diversión; se non para andar moi arriba fan falta moitos cartos». La competición más en serio se la tomó a partir de la temporada 1995-96 en el campeonato de históricos.

La afición por el automovilismo, explica, le surgió desde bien joven viendo a Ventura (Antonio Freire), piloto ourensano que fue de los más rápidos en la década de los setenta, y teniendo amistad con otros como Vila, Peitos, Sindo Rodríguez, Benito (Benicars). «Nos anos oitenta comenzamos a correr un montón de xente de Ourense: Celso Freire, fillo de Ventura, Javier Montes, Óscar Fernández o Carlos Morales «Pibe». Parábamos na cafetería Prifer, en Marcelo Macías. No ano 89 corremos oito ou dez persoas das que estabamos alí todos os días», relata. «Daquela os pilotos eramos un montón de amigos, agora sae menos xente e está máis profesionalizado. Penso que a afección baixou algo», considera Marabú. En 1991, cuenta, se les deshizo un rodamiento en carrera y gracias a amigos salieron del apuro. «Nos ralis sempre hai moita xente que colabora sen esperar recompensa. Cos orzamentos que temos sempre se depende de afección e amizade», asegura. Tiene un fiel patrocinador, Barreiros Consultores.

Empezó a correr con coches reciclados o cedidos como un 124 1.800 o un Fiesta Rx2. En su caso, nunca pensó en ser profesional. Añade, modestamente, que intenta colaborar «en todo o que podo» con la gente que quiere correr. Pero es realista sobre lo que hay que tener para poder dedicarse a este deporte: «Hai que ser moi disciplinados, dedicarse a entrenar e ter unhas axudas económicas grandes. Non é o mesmo levar unhas rodas para divertirse que para facer tempos».

Marabú menciona que otras personas le ayudaron mucho para correr. En los últimos años, su preparador ha sido Chuli. «Sempre me gustaron moito os coches de tracción traseira e no 2003 compramos o Sierra para o campionato galego de asfalto e montaña». En el año 2005, con un Mitsubishi, fueron campeones del grupo N del gallego de montaña. Después de 16 años se mantiene fiel al Sierra Cosworth y no lo piensa abandonar. Aunque ya tiene otros coches: un Golf, dos M3 (BMW) y histórico Seat 131 y un 600, repasa.

Marabú organiza pruebas deportivas exitosas, como el Ralimix de Barbadás, que recientemente celebró su sexta edición. Lo primero que organizó fue una yincana en las fiestas de Barbadás. En el 2004 puso en marcha el primer eslalon de la localidad. «Eran os eslalon que máis coches tiñan. Eran máis fáciles e máis económicos de organizar que os ralis. No 2014, Federación ofreceunos organizar un ralimix; acompañado de Pepe Sampaio puxémonos mans a obra e saíu a perfección. E tamén os cinco seguintes», detalla, en los que fueron cambiando los sentidos de la prueba. Para la próxima edición intentarán cambiar una pista.

«Non arrisco, trato de levar a situación controlada»

Ahora ya corre más esporádicamente: al rali de Ourense, en los últimos años sale con Costoya, amigo desde hace treinta años, de copiloto. Por unos u otros motivos,8 la gente lo va dejando. «As cousas van cambiando sen darte conta», aprecia Marabú. Nunca se ha lastimado ni en una carrera ni en carretera. «Non arrisco, trato de levar a situación controlada. O meu lema é que nesta vida hai moitas cousas para disfrutar, pero non podes deixar que elas disfruten de ti», defiende.

Marabú, desvela, es un apodo heredado, de la familia materna. Nació en Barbadás y allí vivió siempre, salvo una época en A Carballeira. Estudió en el colegio Luis Vives de la avenida de Portugal hasta octavo de EGB. Su primer trabajo fue en la madera, pasó por la construcción y estuvo en las brigadas de incendios forestales hasta que se empezó dedicar de pleno a la que sigue siendo su actividad actual: la compraventa de carne. Posee carnicerías, es tratante, y participa en la sociedad del matadero de O Carballiño. Así que seguro que tiene materia prima cárnica de primera para sus reuniones gastronómicas con pilotos y amigos del automovilismo en su bodega de Barbadás. Tiene un niño de once años, que por ahora muestra más afición por el fútbol o el hockey, aunque tiene un quad y un kart.

Como presidente de la Escudería Barbadás, colabora con la Escudería Ourense y dice tener buena relación con la Federación.

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