«No se entiende lo que han hecho, así no es bueno para nadie»

La planificación de las obras para el aparcamiento de la estación de tren aísla la entrada principal


ourense / la voz

Si está pensado en coger un tren en la estación de ferrocarril de Ourense vaya con tiempo, bien sea andando, en autobús o en coche. El caos dentro de la estación a ciertas horas es evidente tras el corte de andenes por las obras que se suma a la coincidencia de llegada y salida de trenes a horas concretas y al transbordo en los convoyes a Madrid. Pero la confusión en el exterior de la estación es aún mayor. El corte de un carril, el cambio de sentido de los coches y la eliminación de varios semáforos y pasos de cebra confunde no solo a los viandantes y a los usuarios del tren, sino también a los profesionales del transporte público.

El acceso directo por la avenida Xesús Pousa, tanto a pie como en coche, está cortado, con los semáforos más cercanos acotados por barreras. El peatón debe andar varios metros sentido As Caldas, cruzar los dos semáforos que limitan la cafetería La Rotonda y volver sobre sus paso por la acera de enfrente para entrar en el recinto. Hacia el sentido contrario, más de lo mismo. Toca andar hasta el centro de salud, cruzar y regresar sobre tus pasos. Un trayecto que se puede hacer demasiado largo si se llevan maletas. En todo su recorrido, el peatón encuentra carteles puestos en los semáforos donde se le indica la dirección que debe tomar para entrar en la estación a pie o hacer uso del párking, confundiéndose en ocasiones por su similitud. Al final, muchos peatones deciden cruzar por zonas más cercanas a la estación, aunque prohibidas, con el peligro que supone. Uno de los pasos naturales es el que se encuentra al lado de la entrada al aparcamiento, frente a una tienda Coren. Por esta zona, el cruce de personas es constante.

Las obras también han obligado a hacer cambios en las paradas de autobús. Se ha eliminado la más cercana a la entrada que ahora se encuentra junto al centro de salud. Pero el corte ha afectado de forma importante a los taxistas que deben dar una mayor vuelta de lo habitual para dejar a los clientes. Un desvío que puede sumar 2 euros a la cifra que antes se pagaba por usar este transporte, sobre todo si se llega a la estación desde el puente del Milenio. «No se entiende lo que han hecho, así no es bueno para nadie. Al cliente se lo tienes que explicar. Algunos quieren que les dejes enfrente, pero deben cruzar con las maletas y es peligroso», afirma un taxista, que señala que en una ciudad grande este tipo de obras se harían de noche para evitar los trastornos que ocasionan.

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