Juicio a dos socialistas de Ourense por espiar a otro que iba a ir en las listas

La Fiscalía les imputa a ambos un delito de revelación de secretos por el que solicita dos y tres años y medio de cárcel


ourense / la voz

La confección de las listas electorales genera a menudo entre los militantes conflictos que, en Ourense, han llegado a los tribunales. La Audiencia celebró ayer el juicio contra dos socialistas a los que se acusa de haber espiado y revelado secretos con la intención de perjudicar a un compañero de partido de cara a su inclusión en las listas que, en septiembre del 2015, comenzaban a perfilarse para el Congreso y el Senado. Teresa Taboada, entonces secretaria de acción electoral, presuntamente había solicitado información reservada a Enrique Camoeiras, policía nacional ya jubilado, y este había accedido ilegalmente a la base de datos para buscar esos detalles. La Fiscalía les imputa a ambos un delito de revelación de secretos por el que solicita tres años y medio de cárcel para el agente y dos para Taboada. Más alta es la pena que solicita la acusación particular, ejercida por José Arcos, entonces aspirante a formar parte de las listas y presuntamente perjudicado. Solicita siete y seis, respectivamente.

No quiso el agente contestar a las preguntas de ninguna de las partes, pero sí lo hizo Taboada, para negar haber pedido al otro acusado que buscase información sobre un atestado policial del año 2008. «Yo no le hice ninguna petición, sino un relato de algo que me habían contado sobre un compañero, un rumor sobre una noche de borrachera, y le dije si él podía enterarse de si era cierto», contó la imputada, que aseguró que su intención era la de advertirlo «por si se lo sacaban durante la campaña», pero no para perjudicarlo.

Muy distinta fue la versión de Arcos, quien durante la vista se representó a sí mismo. «Varios alcaldes me propusieron que fuera en la lista y ese rumor puso nerviosa a esta señora, por eso obtuvo los datos sobre mí» dijo, dejando claro que nunca dio consentimiento para que se viera el atestado policial que, añadió, contenía información contraria a la que luego reflejó la sentencia por el incidente, que fue absolutoria. «El perjuicio es obvio: me llamaron varias personas para preguntarme por el tema», dijo. «Esta señora y sus secuaces no querían que yo estuviera en las listas», insistió.

De las conversaciones se supo de forma casual, durante las escuchas telefónicas autorizadas por un juez de Vilagarcía en el marco de una operación contra el tráfico de drogas en la que se investigaba al agente ourensano. Así lo explicó un funcionario de Asuntos Internos: grabaron tres conversaciones entre Taboada y Camoeiras en las que ella le pedía a él que «buscara información sobre alguien que había tenido un problema con la policía, para quitárselo de en medio». Los agentes transcribieron esas conversaciones y comprobaron si el agente había hecho alguna gestión, descubriendo así que había accedido, con su DNI y clave personal, a una base de datos de denuncias, restringida y reservada para el uso policial, había buscado por los apellidos del perjudicado y encontrado su atestado. «A nuestro juicio, no había justificación para esa entrada», dijo el testigo.

No quedó claro si de aquel expediente se sacó copia y si esta circuló entre militantes del PSOE, pero sí se habló de un sobre que llegó a manos del responsable provincial del partido, Raúl Fernández -ya fallecido- y que se lo mostró a Pilar Cancela, entonces secretaria gallega de organización, en una reunión. «Me puso un sobre cerrado en la mesa y me dijo que usted había tenido un conflicto con la policía, pero yo ni lo abrí», contó la propia Cancela a preguntas de Arcos, explicando que Fernández le había comentado «que se lo habían dejado debajo de la puerta».

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