La casa del mono de los Coelernos

Magnífica antología de escultura en el complejo monumental de San Francisco


ourense

Una magnífica selección de escultura de la colección permanente de los fondos del Museo Arqueológico Provincial puede visitarse de manera totalmente gratuita en la Antigua Capilla de la Orden III de los Franciscanos de Ourense, calle A Granxa, nº 1.

La sala, rotulada como Escolma de escultura, constituye un espacio seminal y desconocido para el público en general, un necesario y determinante punto de encuentro con nuestro pasado más arcano y genuino, un vínculo umbilical con nuestra identidad, un viaje al perfil más misterioso e ignoto de nuestro espléndido patrimonio cultural.

Cabe destacar la profesional generosidad de Avelino Anta y Lita Castiñeiras, aportando material informativo para ilustrar el artístico recorrido con una instructiva guía de sala de las piezas catalogadas editada por el Museo, así como distintos volúmenes de la Revista Boletín Auriense y otras publicaciones del Grupo Marcelo Macías del Museo Arqueolóxico Provincial de Ourense sobre arqueología, arte, etnografía e historia.

Avelino Rodríguez González, reputado arqueólogo amante de su profesión y técnico del Museo Arqueolóxico, señalaría -entre otras piezas de la colección- dos esculturas que forman parte de la idiosincrasia propia de nuestro pueblo con un arraigado substrato castrexo: la magnífica escultura sedente del siglo I a. C., hallada en Pedrafita (A Teixeira) que representa una figura entronizada que sostiene en sus manos un recipiente de libación que remite a un culto funerario. De simetría frontal y acusado hieratismo, presenta un trisquel inscrito en un círculo en el respaldo, motivo habitual en la plástica castrense y un trono decorado con dientes de lobo en los traveseros. Sello de identidad indígena en el ajuar, pulseras, ropas y adornos. Inmerso en el halo de misterio que se cierne sobre los sedentes, relacionándose con el mundo ibérico -Dama de Baza- como ilustre contenedor de cenizas, traslada las preocupaciones existenciales del hombre de su época, inquietudes e incertidumbre ante la muerte o la divinidad. Otra de las piezas que el docto investigador propone es el Guerrero de Cibdá de Armea -Santa Mariña (Allariz), siglo I a. C.-, que forma parte de las estatuas conocidas como «Guerreros galaicos». Apuntan considerables rasgos de arcaísmo, como la frontalidad y el hieratismo. Son figuras masculinas ataviadas con joyas de prestigio y panoplia militar. El torso, en posición de parada, sostiene la caetra o escudo y porta una espada tipo parazolium. Túnica corta con cinturón formado por toros lisos. De función desconocida, se ha interpretado como funeraria, votiva u honorífica a la gloria militar.

Otra obra que destaca por su singularidad es la que representa el grupo formado por Dionisos ebrio, sostenido por el sátiro Ampelos, tema mitológico que deriva de modelos helenísticos con la curva característica del estilo praxiteliano y es única en el noroeste peninsular. Importada, posiblemente, tanto por la iconografía como por el material, mármol, lo que revela un refinamiento del gusto muy romanizado.

El experto arqueólogo, señala también la excelencia de la talla de Francisco de Moure El caballero orante (siglo XVII). Bulto redondo de tamaño natural. Sorprende la fortaleza interior del personaje, captada a través del realismo y naturalismo expresivo.

Óptima y variada selección de obras dan forma a una magnífica exposición colectiva que permite explorar nuestro pasado a través de una escultura marcada por la historia.

Imponente y enigmática, oculta tras sus manos el misterio que envuelve a la figura zoomorfa (S.I.aC) hallada en Castromao, próxima a la tábula de bronce del hospitium entre el pueblo de los Coelerni y Roma y que también forma parte de la colección.

Representa una figura con garras sujetando algo entre ellas. Los brazos, pegados al cuerpo, redondean simetría y parecen alzarse como para llevarse algo a los labios u ocultar su gesto, aunque se desconoce, ya que parte de la cabeza se ha visto mutilada por destrucción significativa o cambio de función. Motivo iconográfico inusual y único en la plástica castrexa, hipnótico y hermético. Singular es la estela funeraria de O Rosal por la plasticidad expresiva de las incisiones de ojos, orejas y trenza sobre la espalda que refuerza su carácter fálico y la inscripción que reza con el nombre del difunto Latro. Los guerreros cuya geometría cúbica remite en anacronía a Cézanne y Picasso, ataviados con sagum y viriae.

Bronces romanos, un ara, cristos esmaltados, soberbia talla de Compostilla y una Inmaculada, de Juan de Juni, entre otros tesoros que ofrece la exposición.

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