Misha Bies: «Llevo una vida bastante austera»

Además de artista plástico, el lalinense es el protagonista de «Longa Noite», el último filme de Eloy Enciso


Hasta hace poco, Misha Bies Golas (Lalín, 1977) era conocido como un artista plástico difícil de encasillar. Ahora también se puede decir de él que es actor, el protagonista de Longa Noite, el filme de Eloy Enciso que se hizo hace diez días en Locarno con el premio de la crítica. Lo voy a visitar a su taller, en la capital del Deza, donde es un tipo muy conocido. Misha habla despacio, como a tirones, mientras lía pitillos que fuma sin disfrutarlos.

-Empecemos por el principio. Explíqueme lo de su nombre.

-Viene de lejos, de cuando estudiaba en Ourense. Tenía un compañero que venía de restaurar iconos en Ucrania y el nombre es como un juego de una mala traducción de mi nombre real. Luego empecé a hacer trabajos bajo ese nombre para diferenciarlos de otros. Fue pasando el tiempo y Misha acabó poniéndose por encima de la otra personalidad.

-Pero toda esa gente que le saluda por el pueblo no le llama Misha.

-No. Me llaman Miguel.

-¿Y esa incursión en la interpretación?

-Es algo que no había hecho nunca, algo atípico, aunque el mundo del cine no me resulta ajeno.

-¿Cuándo la estrenan?

-De momento se va a mover por festivales y la distribución en cines está prevista en diciembre.

-Igual el eventual éxito de la película hace que se fortalezca su relación con el mundo del cine.

-Nah. Espero con ilusión el desarrollo de la película, a ver cómo responde el público. El premio ha sido muy gratificante y un muy buen punto de partida. Pero no creo que vaya a cambiar mi vida.

-¿No piensa en que le puedan llamar para hacer otra película?

-En lo que pienso es en mi próxima exposición.

-Explique un poco cómo es su obra, cómo trabaja.

-Yo trabajo con materiales diversos, cosas que encuentro, objetos de uso común... Trabajo con la fotografía y la pintura. Es una obra bastante heterogénea en lo formal y en lo conceptual. Acumulo materiales y con el tiempo los relaciono.

-Usted expuso una colección de asientos de taburetes...

-Eran unos monocromos de taburetes pintados de diferentes colores en el bar A Reixa, de Santiago. Algunos llevaban allí desde que abrió el bar, con marcas de pitillos de cuando aún se fumaba en el interior; o diferentes capas de pintura. Son tapas que tienen vida y una memoria que se aprecia a simple vista. Yo le propuse a la gente del bar sustituir esas tablas por otras nuevas. Y de ahí la exposición.

-Los artistas se quejan de que el momento es malo.

-Sí, es un mal momento, pero lo cierto es que yo nunca lo tuve mejor. En Galicia apenas hay coleccionismo de proximidad. Pero para mí no significa un impedimento para poder seguir desarrollando mi trabajo con plena libertad.

-Si el mercado no presiona hay más libertad.

-Depende, porque el lienzo y la pintura para cubrirlo cuestan dinero y para mucha gente es insostenible. Yo llevo una vida bastante austera y eso me permite operar libremente. Pero la situación no es la mejor.

-Usted no tiene coche.

-Ni carné. Uso el transporte público y ya le puedo decir que es un desastre. Nos comunican con Madrid con un tren rápido pero atravesar el país en transporte público puede ser una odisea.

-¿Cómo le explicaría Galicia a un pakistaní, por ejemplo?

-¡Buf, vaya compromiso! Le diría que es un lugar verde, donde llueve durante gran parte del año, que es un buen país, pero que tenemos serios problemas.

-¿Y usted? Defínase en pocas palabras.

-Indisciplinado, desordenado, perseverante, torpe, apasionado...

-¿Talento o perseverancia?

-Lo ideal es que vayan de la mano. Yo valoro mucho la perseverancia.

-Siendo de Lalín sabrá usted hacer un cocido.

-Sí, claro. Yo me defiendo en la cocina. Hubo un momento en el que cociné mucho; además, eran las horas que utilizaba para evadirme. Me gusta cocinar si hay comensales; en cierto modo, dar de comer se parece a mostrar tu obra.

-¿Le gusta, le satura lo del cocido?

-Me gusta, pero la feria empieza a estar sobredimensionada. Está muy bien, pero no debería convertirse en lo único. Hacen falta también otros alimentos... para el espíritu.

-¿Celta o Dépor?

-Celta.

-¿Mucho?

-Lo normal; no soy muy futbolero.

-¿Tiene algún lugar favorito?

-Me gusta mucho esta comarca. El río en Zobra, por ejemplo.

-¿De qué se arrepiente?

-De muchas cosas.

-Dígame una canción.

-Le voy a decir un disco: Despegando, de Enrique Morente.

-¿Qué es lo más importante en la vida?

-Tener amigos. Si no es lo más importante, es de lo que más. Que sean camaradas y buenos conversadores.

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