La familia de Socorro Pérez lamenta estar «marginada» en la investigación sobre el crimen

Al portavoz le parece «poco creíble» que la comisaría investigue a posibles sospechosos en toda Europa


ourense / la voz

Cuatro años después de que apareciera el cadáver de Socorro Pérez nada se sabe de los autores de su muerte. Mientras desde la comisaría ourensana aseguran que el caso sigue sobre la mesa y que se investiga a todos los posibles sospechosos que van surgiendo, la familia se mantiene escéptica sobre un trabajo policial del que, dicen, están totalmente marginados.

Ni siquiera tenían conocimiento, aseguran, de que de los restos de la víctima, que fue localizada en las inmediaciones del Seminario un mes después de que desapareciera tras haber salido a correr, se había podido obtener un resto biológico que ahora se utiliza para cotejarlo con el de delincuentes fichados en toda Europa. «Me entero ahora de que hay ADN», asegura Jesús María Pérez, primo de la víctima y portavoz de la familia. Se alegra, pese a todo, de que haya pruebas sobre las que trabajar, si bien es incrédulo sobre la posibilidad de que el autor de la muerte de Socorro no fuera alguien del entorno local. «No sé si venden humo o nos quieren tomar el pelo, pero a mí esto no me parece creíble. Dudo mucho que algún delincuente europeo viniera a matar a mi prima a esta ciudad y creo que lo que deben hacer los investigadores es mirar bien en Ourense, y luego en Galicia, ir más allá ya me parece demasiado, y no digamos a Europa», asegura.

No pierden la esperanza, pese a todo, de que a corto o medio plazo puedan aparecer nuevas pruebas o sospechosos de la muerte de Socorro, que tenía 43 años. «Seguimos recordándola cada día y esperando que el crimen se resuelva, pero en este caso las cosas se hicieron mal desde el primer momento, no se trabajó con el celo necesario; hubo falta de medios y también de pericia, y eso ahora lo estamos pagando», advierte.

De la desaparición de Socorro Pérez se hizo cargo en un primer momento, y a pesar de que los familiares estaban en contra, el Servicio de Atención a la Familia (SAF) de la comisaría de Ourense, que barajaba la hipótesis de que se podía tratar de una desaparición voluntaria o de un suicidio. No era así. Se sospecha que la mataron poco después de desaparecer pero su cuerpo estuvo un mes a la intemperie, con días de intenso calor, por lo que los restos apenas aportaron información, aparte de que la muerte se produjo por un fuerte impacto en la cabeza, probablemente con una piedra. Ni siquiera se pudo confirmar la posibilidad de que Socorro hubiera sufrido una agresión sexual mientras practicaba deporte por los montes próximos al seminario, por donde le gustaba correr.

En junio del año pasado el juzgado de instrucción 2 archivó el caso provisionalmente, ante la ausencia de evidencias que permitieran señalar a un sospechoso. Antes de eso, el caso había estado bajo secreto de sumario. «Cuando haya un sospechoso nos personaremos, pero hasta ahora no hemos sabido nada de las investigaciones que se han realizado, ni de nada», critica el portavoz de la familia de la víctima. «Nosotros fuimos sinceros desde el primer momento, pero ni se nos llamó para contarnos el resultado de algunas sospechas que teníamos sobre el caso», añade. Asegura que tanto él como los padres de Socorro se sienten en «lamentable desamparo» y dicen que la atención a la familia por parte de las autoridades ha sido «cero». Tampoco ven que la sociedad ourensana haya respondido debidamente ante el crimen. «Ha habido desprecio y abandono hacia la causa de Socorro», zanja.

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