1984: Entierro masivo de las víctimas de la explosión de Ourense

Cinco familiares que trabajaban en la Pirotecnia Cabo en Sobral perderon la vida


Ourense

Tal día como hoy hace 35 años La Voz informaba del entierro de las cinco víctimas, todos ellas miembros de la misma familia, que perdieron la vida en la explosión del taller de Pirotecnia Cabo en Sobral, Ourense. El entierro constituyó en su día una gran manifestación de duelo popular congregando en torno a 2.500 personas.

«La comitiva fúnebre, en la que estaban integrados entre otras autoridades el conselleiro de Trabajo, Juan Corral; el gobernador civil, Mariano Sanz; y el alcalde de Orense, Antonio Caride-Tabarés, salió del domicilio de la familia Cabo Requejo poco después de las seis y media de la tarde. Los féretros eran conducidos en furgones, a excepción del que contenía los restos del joven Juan Antonio Cabo Barreiros, que fue transportado a hombros de sus amigos a lo largo del kilómetro y medio que separa la vivienda de la iglesia parroquial de Santa Teresita, donde se celebró el funeral. Cerraba la comitiva el furgón con los restos de Antonio Cabo Mosquera, fundador de la Pirotecnia Cabo». Así lo contaba este medio en 1984. En la celebración litúrgica participaron diez sacerdotes y estuvo presidida por el que en aquel momento era obispo de la diócesis ourensana, Temiño Saiz. Una vez finalizado el funeral, los restos mortales de los cinco miembros de la familia fueron trasladados al cementerio de Gustei, localidad próxima a Sobral, lugar donde había ocurrido la tragedia.

«Todavía no se conocen las causas que motivaron el fatal desenlace. Un equipo de la Guardia Civil de La Coruña, especialista en explosivos, estuvo recogiendo muestras en la finca que albergaba el taller pirotécnico y analizándolas. Según declaró a este diario el gobernador civil de Orense, todavía no podía establecerse ninguna conclusión definitiva, a la espera de que finalicen los trabajos técnicos. Hasta el momento, todas son especulaciones, sin que ninguna de ellas haya adquirido una mayor verosimilitud», relataba en su crónica La Voz de Galicia.

Las otras dos víctimas de la explosión, Juan Iglesias Torres y Perfecto Javier Fernández, se recuperaban de las quemaduras sufridas durante el accidente. El primero el 30 % de la piel quemada y el segundo en un estado de gravedad por sufrir quemaduras en el 90 % de su cuerpo.

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