Rosa Cardeso: «Quienes han tenido contacto con la Cámara, tarde o temprano se asocian»

«No conozco un ente que preste funciones públicas, obligadas además por ley, sin dinero público, debemos ser el único», afirma la secretaria general de la Cámara de Comercio de Santiago


santiago / la voz

La incorporación a la Cámara de Comercio de Santiago de un nuevo equipo de responsables empresariales abrió el pasado año una etapa, bajo la presidencia de José Sierra, con José Luis Antuña y José Carballo como vicepresidentes, en la que la entidad busca seducir a las empresas ofreciéndose como un instrumento útil para mejorar su competitividad. Rosa Cardeso, su secretaria general, explica la total apertura de la entidad a las 30.000 empresas de su demarcación.

-La «nueva» Cámara se presentó en sociedad el pasado marzo. ¿Satisfecha de la acogida?

-Ha supuesto para la Cámara un antes y un después. Ha sido tremendamente positivo, por el apoyo del propio tejido productivo, y muy satisfechos porque hemos más que duplicado el número de socios. Estamos trabajando para abrir la Cámara mucho más a todas las empresas y tenemos mucho por hacer, pero hemos sido capaces de transmitir la idea de que en la Cámara las empresas pueden encontrar herramientas que les ayuden a mejorar su competitividad.

-Es una necesidad de pura supervivencia de la institución.

-Las cámaras no tienen sentido sin el apoyo de su tejido productivo, queremos que la Cámara sea una herramienta útil para nuestras empresas. Es cierto que el decreto del 2010 ha sido un revulsivo tremendo para las cámaras porque se mantienen sus funciones, incluso las público-administrativas; solo se tocó lo relativo a la financiación y no se le da una salida...

-A las cámaras se les mantuvieron las funciones pero se les cerró su principal vía de financiación.

-Esta es una de las reivindicaciones. Ahora hay gobiernos autonómicos, como los de Castilla y León o Canarias, que aportan financiación a las cámaras para las funciones público-administrativas que por ley tienen obligatoriamente que realizar.

-¿Lo han reivindicado en Galicia?

-Ha habido una reivindicación de Cámara España a nivel estatal.

-Y esperan que la Xunta aporte.

-Tras estos ejemplos pioneros, esperamos que se traslade al resto de comunidades autónomas porque tampoco tiene sentido que unas sí y otras no. De nada sirve una cámara con tres personas que es sostenible pero no es eficiente, hay que tener una cierta estructura para prestar servicios. No conozco un ente que preste funciones públicas, obligadas además por ley, sin dinero público, debemos ser el único.

-¿Qué fortalezas garantizan el sostenimiento de la Cámara?

-Una de las grandes fortalezas de las cámaras es su capilaridad. Al margen de esas funciones público-administrativas, las cámaras tienen que dar servicio a las empresas de sus demarcaciones. Las empresas que nos conocen nos valoran, lo difícil es romper con esa visión que existía de que había que pagar obligatoriamente a las cámaras, que creó un cierto rechazo. Pero las empresas que han tenido algún contacto con la Cámara tarde o temprano se asocian porque ven ese provecho. Nosotros también tenemos que hacer autocrítica, y salir, abrirnos a las empresas, que es lo que estamos haciendo, presentándonos a ellas, conociendo sus necesidades, preguntándoles qué cámara quieren que seamos.

-¿Está despejado el futuro económico de la Cámara de Santiago?

-El futuro económico lo marca la voluntad de nuestras empresas. La Cámara de Santiago está saneada y esto nos permite seguir desarrollando nuestras actividades con normalidad. Lo que sí queremos es que haya un apoyo masivo de nuestras empresas, y eso llegará cuando vean que la Cámara es esa herramienta útil y se apoyen en ella.

-En esta nueva etapa de la Cámara se ve una gran implicación de las empresas que forman su plenario, auténtico motor de las acciones que desarrolla la entidad.

-Sin desmerecer lo anterior, y con todo el agradecimiento ya que estamos aquí porque anteriormente se ha gestionado bien la entidad, hay una implicación a todos los niveles tan alta, incluso en el día a día, que a nosotros nos sirve como referente. Son empresas que no están aquí por motivo de prestigio, porque ya lo tenían, ni económico, porque los cargos no son remunerados.

-Es una garantía de éxito.

-Eso espero y en eso estamos. Ese entusiasmo se traslada.

-La Cámara de Santiago ha asumido funciones que tenía la de Ourense. ¿Qué supone?

-La Cámara de Ourense es uniprovincial y por ley tiene que haber Cámara allí. No va a desaparecer. Tenían un problema grave, que las empresas que exportan necesitan documentación que solo pueden expedir las cámaras. La Confederación de Empresarios de Ourense nos pidió si podíamos prestar esa ayuda con carácter transitorio. En mi opinión, cada vez que se cierra una cámara es una mala noticia, porque la red pierde fuerza. Esperemos que el problema se solucione pronto en Ourense porque allí, las empresas, ahora, están peor.

-La Cámara participa activamente en los proyectos para crear polos industriales innovadores. ¿Qué puede esperar la ciudad de estas iniciativas que culminarán en el «hub» previsto en A Sionlla?

-La Cámara ya tiene con Uninova y la USC la incubadora de alta tecnología. Además, formamos parte de la Mesa de A Sionlla con la asociación empresarial del Tambre, el Concello, la Xunta y clústeres, para desarrollar un polo «biotech», proyecto que está bastante avanzado. El «hub» viene a cerrar ese ciclo porque Santiago adolece de una falta de peso industrial. Es un reto que, sin desperdiciar ningún otro tipo de actividad económica, Santiago logre fijar industria porque es lo que genera riqueza, empleo estable y de calidad, y lo que atrae a empresas tractoras. La Cámara ha puesto su granito de arena, y para cerrar aún más este ciclo, hemos presentado un proyecto a la Fundación Incyde para convertir una parte del vivero de empresas de A Sionlla en un centro de digitalización para la pyme.

«Tenemos amplio potencial para que la voz de nuestras empresas llegue a la Administración»

Rosa Cardeso habla con entusiasmo de las líneas de trabajo que está impulsado la Cámara de Comercio de Santiago con el objetivo de ofrecer servicio y dar valor a las empresas.

-La Cámara de Santiago se ha «reinventado», pero lo ha hecho manteniendo una base de programas muy consolidados.

-Las cámaras ya tenían una batería de programas que venían desarrollando las empresas. Por ejemplo, como organismos intermedios de los fondos europeos, el dinero de la UE llega muchas veces a las empresas a través de las cámaras. Vemos ahora que en Ferrol y Ourense, que lamentablemente no tienen cámara, las empresas de sus demarcaciones no pueden acceder a esos programas. Por otra parte, los programas en materia de internacionalización, de emprendimiento, de innovación, de digitalización, proyectos europeos...

-En Santiago decidieron «darlle unha volta á Cámara». En qué líneas se basa la nueva estrategia.

-Aparte de esta batería de programas, hemos definido cuatro ejes de actuación: darnos a conocer y que la Cámara sea un espacio de interrelación y de sinergias, también a nivel internacional. Con «Quitarlle os paus ás rodas da túa empresa», queremos proporcionar las herramientas para cumplir sus obligaciones legales. Otro eje es el de innovación, donde se encuadra Compostela Innovation Lab, evento que haremos el próximo fin de semana, porque la Cámara quiere ayudar a las empresas a diseñar su futuro; tenemos que contribuir a que no pierdan el tren de la era digital y de la innovación, sobre todo las pymes. Y el último eje es que las cámaras somos corporaciones de derecho público y esto nos da fortaleza en el sentido de que tenemos un carácter transversal y que somos órganos consultivos y de colaboración con las Administraciones Públicas, por lo que la Cámara tiene un amplio potencial para que la voz de nuestras empresas llegue a la Administración y para resolver sus problemas.

-En las relaciones con la Administración, la Cámara también se ha significado con el Foro Cívico de Santiago y su función de «lobby».

-Es un protagonismo compartido con más de veinte organizaciones. El documento firmado por los partidos políticos en el que se comprometen a que determinadas cuestiones de ciudad tienen que dejarlas fuera de la lucha partidaria, es un ejemplo de lo que se puede hacer.

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