«El dolor por la pérdida de un ser querido en carretera no se va nunca»

El policía local de Verín asume desde hace un año un nuevo cargo, delegado de la pastoral de carretera, en la diócesis de Ourense


ourense / la voz

Fernando Castro Salgado es el delegado de la pastoral de la carretera en la diócesis de Ourense desde abril del 2018. El departamento existe en España desde hace 50 años pero la mayoría de los obispados no lo tiene activo. Además, es policía local de Verín y a lo largo de su vida profesional ha impartido multitud de cursos de educación vial e incluso tuvo un blog, con financiación europea, desde donde apelaba a la responsabilidad al volante.

-¿Cómo surge su nombramiento?

-El obispo de Ourense se puso en contacto conmigo porque sabía de mi implicación en temas de seguridad y educación vial, además de mi fe como cristiano. Me pidió que activara este departamento y que hiciera todo lo que consideraba oportuno para nuestra meta, que es reducir accidentes y mejorar la seguridad de todo nuestro entorno.

-Y aceptó.

-Desde pequeño sentí una necesidad. Mi padre murió en un accidente de tráfico cuando yo tenía tres años. Somos cinco hermanos y mi madre tenía entonces 30 años. Además, como policía local, me ha tocado informar a familias de sucesos trágicos, decirle a alguien que su hijo ha muerto... Y todo esto te marca.

-¿Cómo se afronta una pérdida de un ser querido en carretera?

-Con mucho dolor y solo se puede superar con cariño y con fe, que es lo que necesitas en esos casos en los que buscas respuestas. Cuando tienes que comunicar a alguien esa pérdida es un complicado, nunca quieres que llegue. Hay que ser sincero y decirlo. Cuando es gente que además conoces porque es de la zona en la que vives, te implicas más y sufres. Y hasta lloras con la familia. A partir de entonces intentas tener una cercanía para estar disponible para todo lo que necesite.

-¿El dolor se cura con los años?

-No hay balanza que cuantifique el dolor de una pérdida de alguien al que quieres. Y en la carretera tiene un plus mayor. El accidente es algo repentino que nadie espera. Hablas con tu hijo a las cinco de la tarde y media hora después te llama la Guardia Civil de Trafico y te dice que pases por el hospital. Ese es un golpe frontal que te sacude y no te llegas recuperar. El dolor por la muerte de un ser querido en carretera no se va nunca.

-¿Cómo trabaja la pastoral con estas personas?

-Tratamos de acompañar y tener una palabra de aliento y esperanza a los vivos, que a pesar del tiempo transcurrido siguen sufriendo casi igual que el primer día del fallecimiento. Esas familias necesitan de aliento y cariño. Es un servicio que hace falta. Creo firmemente en lo que hago. No solo hablamos de dolor también de felicidad. Por ejemplo en la festividad de San Cristóbal cuando nos juntamos con asociaciones transportistas que están todo el día en la carretera. Celebramos que vuelvan sanos y salvos a casa.

-¿Cómo ha sido la experiencia de este año como delegado de la pastoral?

-Todo ha sido muy positivo. Mi primer reto fue dar a conocerla dentro de la diócesis, a los propios sacerdotes, feligreses... Estoy contento porque la gente ya me pide que acuda a algún colegio o asociación para hablarles un poco de responsabilidad y educación vial. Otro reto que tengo es dar a conocer este departamento a nivel de España, de la Conferencia Episcopal, donde ya fui a dar una charla para poner a Ourense como referente en cuanto a seguridad vial dentro de la Iglesia

-¿Cualquier persona puede pedir su ayuda?

-Sí, claro. Cualquiera que lo necesite. La mejor manera es a través del obispado, dejar un teléfono o un correo electrónico. Yo hablo con esa persona para todo lo que necesite.

-Esto le quitará mucho tiempo de su vida familiar.

-Sí, me quita tiempo, pero es algo que llevo conmigo, dentro, y mi mujer lo sabe desde que nos conocimos y en ese sentido me ayuda y me anima a que me involucre.

«Es importante conectar con los jóvenes e inculcar en ellos la responsabilidad»

Fernando Castro Salgado tiene muy claro cuál es el cometido que el obispo de Ourense ha puesto en sus manos. Habla de la responsabilidad de todos para terminar con esta lacra.

-La pastoral de la carretera es un servicio que la Iglesia ofrece para alentar el anuncio y la vivencia de la fe cristiana de los profesionales, conductores, peatones y viajeros, en el uso de la vía pública y de los vehículos. En toda esta tarea, como en el ejercicio de cualquier actividad y derecho ciudadano, el primer principio que debe orientar la actuación de toda persona es el sentido de responsabilidad.

-¿Nos hemos acostumbrado a escuchar noticias de muertos en la carretera?

-Si vemos las cifras de accidentes y muertes son increíble. Tenemos que implicarnos todos. Es cuestión de las familias, del que reparte el pan, del taxista, del que lleva a sus hijos al colegio... Todos tenemos que ser responsables en carretera. Si lo hacemos, los accidentes y las muertes bajarán. Si no, es imposible.

-¿Que le diría a los jóvenes que conducen?

-Es importantísimo conectar con los jóvenes y buscar en ellos esa responsabilidad. Cero drogas y alcohol al volante. Es importante que sepan que la pérdida de un ser querido es lo peor que te puede pasar en la vida.

-Nadie está preparado para perder a un familiar en un accidente. ¿Su experiencia personal le ayuda a comprenderles mejor?

-Me puedo poner en el mismo nivel de compresión y dolor porque sé lo que es pasar por eso. A alguien que no vivió una experiencia como esta le cuesta más reconocer la situación y saber los tiempos que necesita cada uno. Por desgracia lo viví y sé que hay que aprender a vivir con esa carencia e intentar ver lo positivo, aunque cueste.

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