El exalcalde de Ourense, en una encrucijada

Jesús Vázquez tuvo que votar a quien fue su azote y ahora las cosas no pueden seguir igual

Jesús Vázquez, en primer término, mientras en las bancadas de Democracia Ourensana los fotógrafos inmortalizan al nuevo alcalde
Jesús Vázquez, en primer término, mientras en las bancadas de Democracia Ourensana los fotógrafos inmortalizan al nuevo alcalde

la voz / ourense

El popular Jesús Vázquez dejó de ser alcalde de Ourense en las peores circunstancias: dando su voto a quien fue su azote, Gonzalo Jácome, de Democracia Ourensana (DO), para que cogiera el bastón de mando y, de paso, para que José Manuel Baltar levantara un trofeo: seguir al frente de la Diputación a pesar de haber perdido la mayoría absoluta.

Vázquez demostraba así lo que no se cansa de repetir: «Soy un hombre de partido». Su trayectoria política es inversa a la que han seguido otros cargos: empezó como diputado en Madrid, fue conselleiro y volvió a la ciudad como candidato a la alcaldía porque así se lo pidió Feijoo. Sus oponentes le echaron en cara que lo hacía obligado, pero él lo asumió con entusiasmo. Este sábado al votar le quedaba bien poco.

Ser fiel al partido y no generar problemas internos es algo que probablemente Feijoo haya visto como una virtud, pero para Jesús Vázquez ha sido una maldición. Y es que el futuro que ahora se abre ante él empezó a conjugarse hace cuatro años, por ejemplo cuando Baltar forzó el abandono de su número dos (un histórico militante que se dará de baja hoy). No dio un golpe en la mesa y eso lo condenó, porque a partir de ahí el partido tomó decisiones que le penalizaron (la elección del número dos de estas municipales es solo una de ellas). Si a eso se añade la ausencia de sintonía con Baltar -en ocasiones no se sabía si eran colegas o rivales- parece claro que la falta de contundencia orgánica le salió cara a Jesús Vázquez.

Ha asegurado que no formará parte del cogobierno pactado por PP y DO, y eso lo coloca en una encrucijada. El partido necesita levantar la moral (ahora por los suelos) del grueso de los militantes: Vázquez es presidente del PP en la ciudad y podría quedarse como edil raso para mantener cohesionado al grupo.

¿Premio de consolación?

Otra opción sería recoger un premio que, tal y como ha ocurrido todo, sería de consolación: su nombre suena estos días como posible senador y se le ubica en el Consello Económico y Social o en Expourense. Tiene una tercera posibilidad con la que no siempre cuentan los políticos, sobre todo los profesionales: irse a su casa y volver a su trabajo como profesor universitario. Son tres opciones. O quizás dos: pensar en el partido o en sí mismo.

Jácome celebra la «carambola» que le da la alcaldía en coalición con el PP

miguel ascón
Gonzalo Pérez Jácome recibe el bastón de mando de manos de Mario Guede
Gonzalo Pérez Jácome recibe el bastón de mando de manos de Mario Guede

El nuevo regidor admite que el apoyo de los populares es «tremendamente irónico»

Gonzalo Pérez Jácome fue investido alcalde de Ourense con suspense hasta el último momento. El azar hizo que no sumase los catorce votos que necesitaba hasta que salió la última de las papeletas de la urna habilitada para ello. Nadie se atrevía a descartar alguna sorpresa, pero finalmente todos los concejales del Partido Popular -incluido el ya exregidor, Jesús Vázquez- votaron por el líder de Democracia Ourensana (DO). Ambas formaciones gobernarán en coalición la tercera ciudad de Galicia gracias al pacto firmado in extremis el viernes por Jácome y por el presidente provincial del PP, José Manuel Baltar, que así se garantiza seguir al frente de la Diputación. Este no asistió al pleno de investidura entre otras cosas porque debía estar presente en el de Esgos (1.134 habitantes), donde es concejal.

Seguir leyendo

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de Ourense

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

El exalcalde de Ourense, en una encrucijada