Un bróker de la droga que vivía en su coche y no usaba móviles

Marta Vázquez Fernández
Marta Vázquez OURENSE / LA VOZ

OURENSE CIUDAD

Una operación contra el tráfico de heroína realizada en Vilanova
Una operación contra el tráfico de heroína realizada en Vilanova

Detenido en Pontevedra el turco Sadullah Unnu, uno de los mayores traficantes de heroína de Europa

16 jul 2019 . Actualizado a las 23:14 h.

La desarticulación de una red de tráfico de drogas efectuada en los últimos días por agentes de la Udyco, dirigidos por el fiscal antidroga de Ourense, Miguel Ruiz, y el titular del Juzgado de Instrucción 1 de esa ciudad, Leonardo Álvarez, ha permitido la detención del hombre que en medios policiales está considerado como uno de los mayores traficantes de heroína de Europa. Sadullah Unnu, de 61 años, nacido en Turquía y de nacionalidad holandesa, fue detenido el viernes en Pontevedra con siete kilos de heroína ocultos en una caleta de su Audi A3. La droga se la iba a vender a Francisco Javier Janeiro Rodríguez, un arousano de 53 años afincado en Ourense que también fue arrestado, junto a toda su familia, en la misma operación, en la que se han efectuado un total de 17 arrestos, localizándose además 66 kilos de speed y 125.000 euros en efectivo.

Un resultado exitoso para una compleja investigación que se puso en marcha en A Coruña el pasado mes de enero. Los agentes policiales detectaron a comienzos del 2019 varios movimientos de heroína en grandes cantidades por parte de Francisco Javier, apodado Javillo. Las pesquisas situaron al que parecía ser el proveedor en la ciudad de As Burgas. La visitó varias veces y su presencia no pasó desapercibida para los investigadores, pero había que hilar muy fino para poder arrestarlo con droga. Entre ochenta y cien agentes, ninguno de la comisaría de Ourense, se volcaron entonces en un dispositivo que trabajó con suma discreción para localizar a un hombre, Sadullah, tan experto en mover heroína por toda Europa que se le considera un bróker de la droga. Siempre en su coche, en el que según los investigadores prácticamente «vivía» y con el que recorría grandes distancias. Los agentes, de hecho, llegaron a seguirlo a lo largo de dos mil kilómetros en una sola jornada.

Más de treinta teléfonos fueron intervenidos para establecer un patrón de movimientos y vincular al proveedor con los sospechosos afincados en Ourense. Pero no resultó sencillo por las fuertes medidas de seguridad que se tomaba el turco, acostumbrado a reunirse personalmente con sus colabores o clientes y siempre en zonas poco pobladas, en las que la vigilancia resultaba sumamente complicada.