Un bróker de la droga que vivía en su coche y no usaba móviles

Detenido en Pontevedra el turco Sadullah Unnu, uno de los mayores traficantes de heroína de Europa

Una operación contra el tráfico de heroína realizada en Vilanova
Una operación contra el tráfico de heroína realizada en Vilanova

OURENSE / LA VOZ

La desarticulación de una red de tráfico de drogas efectuada en los últimos días por agentes de la Udyco, dirigidos por el fiscal antidroga de Ourense, Miguel Ruiz, y el titular del Juzgado de Instrucción 1 de esa ciudad, Leonardo Álvarez, ha permitido la detención del hombre que en medios policiales está considerado como uno de los mayores traficantes de heroína de Europa. Sadullah Unnu, de 61 años, nacido en Turquía y de nacionalidad holandesa, fue detenido el viernes en Pontevedra con siete kilos de heroína ocultos en una caleta de su Audi A3. La droga se la iba a vender a Francisco Javier Janeiro Rodríguez, un arousano de 53 años afincado en Ourense que también fue arrestado, junto a toda su familia, en la misma operación, en la que se han efectuado un total de 17 arrestos, localizándose además 66 kilos de speed y 125.000 euros en efectivo.

Un resultado exitoso para una compleja investigación que se puso en marcha en A Coruña el pasado mes de enero. Los agentes policiales detectaron a comienzos del 2019 varios movimientos de heroína en grandes cantidades por parte de Francisco Javier, apodado Javillo. Las pesquisas situaron al que parecía ser el proveedor en la ciudad de As Burgas. La visitó varias veces y su presencia no pasó desapercibida para los investigadores, pero había que hilar muy fino para poder arrestarlo con droga. Entre ochenta y cien agentes, ninguno de la comisaría de Ourense, se volcaron entonces en un dispositivo que trabajó con suma discreción para localizar a un hombre, Sadullah, tan experto en mover heroína por toda Europa que se le considera un bróker de la droga. Siempre en su coche, en el que según los investigadores prácticamente «vivía» y con el que recorría grandes distancias. Los agentes, de hecho, llegaron a seguirlo a lo largo de dos mil kilómetros en una sola jornada.

Más de treinta teléfonos fueron intervenidos para establecer un patrón de movimientos y vincular al proveedor con los sospechosos afincados en Ourense. Pero no resultó sencillo por las fuertes medidas de seguridad que se tomaba el turco, acostumbrado a reunirse personalmente con sus colabores o clientes y siempre en zonas poco pobladas, en las que la vigilancia resultaba sumamente complicada.

Además, era muy reacio a utilizar móviles. De hecho, los investigadores constataron su preferencia por utilizar cabinas de teléfono para las comunicaciones, siempre con la intención de no ser localizado y, seguramente, de no caer en los mismos errores que en agosto del 2008, lo llevaron a ser detenido con 316 kilos de heroína poco después de que fueran descargados en el puerto de Sitges. Antes de eso, en 1994, el turco ya había sido arrestado por la Brigada Central de Estupefacientes de Madrid, en una operación en la que se incautaron 118 kilos de heroína.

Tras el arresto del 2008, Sadullah cumplió una condena de prisión, pero todo indica que volvió a las andadas nada más salir. Es más que probable que los próximos años de este sexagenario los pase nuevamente entre rejas, al igual que otros de los detenidos, casi todos con numerosos antecedentes penales y algunos con condenas por asesinato. Tampoco Javillo y su familia son novatos en el negocio. Él y su mujer fueron juzgados en mayo en la Audiencia Nacional y este mismo jueves conocieron la sentencia, en la que al narco gallego se le imponen ocho años de cárcel.  

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