Juego de tronistas

Los resultaods de las elecciones y las negociaciones poselectorales dejan secuelas a lo «Juego de Tronos»


ourense / la voz

Una, que en general se siente orgullosa de ser ourensana y de vivir en Ourense, pasa a veces algunas vergüenzas o sonrojos asociados a ambos hechos y provocados por decisiones ajenas. Como que cuando tengo que dar mi dirección de una calle (Froila) onde o mundo se chama Celanova tener que oír al otro lado ¿Froilán? y sospechar que no sea por el santo patrón lucense sino por el descendiente Borbón. En fin, sería por ínfulas medievalistas a lo Juego de Tronos de algún munícipe local cuando teníamos un topónimo asentado y tradicional para la zona. O como el hecho de oír hablar de Ourense asociada a una Diputación en la que los puestos de mando, y los demás, se heredan, sin importar el mérito ni la igualdad de oportunidades. La Diputación de los Baltar, dicen. Esa institución que ahora se pone encima de la mesa para el reparto de poder junto con el Ayuntamiento de la capital. En la lucha por ese trono de hierro parecen valer todas las maquinaciones, traiciones y cesiones. Es nuestro particular Juego de Tronos entre líderes que aman lo audiovisual y las nuevas tecnologías pero que recurren a las viejas estrategias. Como supuestos harakiris políticos de quienes se presentaban como revulsivos y ahora apelan a la ¿dignidad? para irse al no pillar cacho de poder. Como presentarse como renovadores y someterse a cualquier intercambio que se les proponga cegados por la ambición de figurar o de pasar a la historia, aunque sea brevemente. Así que finalmente, una no sabe si lo que se disputa en Ourense estos días es un juego de tronos, de tronados o de tronistas.

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