El jurado del caso A Esmorga, aislado hasta que llegue a un veredicto

El tribunal decidirá si la muerte de Alexandru Boghio fue homicidio, asesinato o accidente


ourense / la voz

Un asesinato, un homicidio o un accidente. Son las tesis que tendrá que valorar el tribunal del jurado que desde este lunes está con las deliberaciones del conocido como caso A Esmorga. En manos de los nueve integrantes del jurado popular está decidir cual de esas tres situaciones se ajusta a los hechos ocurridos el 20 de diciembre del 2014, que comenzaron en O Carballiño como una noche de copas entre un grupo de conocidos y terminaron con la muerte de Alexandru Walter Boghio, un joven de 22 años cuyo cadáver fue hallado en la presa de Albarellos, Boborás.

Después de haber escuchado las declaraciones de los dos acusados, Eduardo L. F. y Óscar E. L., y de haber tomado buena nota también de lo que declararon los cerca de sesenta testigos y peritos que han sido citados para este caso en la Audiencia provincial de Ourense, el tribunal quedó incomunicado a mediodía del lunes, después de que la magistrada María Ángeles Lamas les entregase el objeto del veredicto. Tendrán que declarar probados o no probados los hechos que se indican en este documento, llegando así a una conclusión sobre la inocencia o culpabilidad de los dos sospechosos.

Para ellos reclaman tanto la Fiscalía de Ourense como la acusación particular, que ejerce la madre de la víctima, una pena que va desde los 15 a los 18 años de prisión. Ambas partes consideran que los dos acusados se pusieron de acuerdo para llevar a Alexandru al canal del Viñao después de que en casa de uno de ellos, en concreto de Eduardo, el chico hubiese sido víctima de una paliza. Una vez allí, lo habrían sacado por la fuerza del coche y lo habrían lanzado al canal, donde murió poco después y tras sufrir un fuerte golpe en la cabeza. De considerar los jurados que los hechos fueron un asesinato con alevosía, la pena sería de 18 años de prisión, si bien las acusaciones también han introducido la alternativa, subsidiaria, de que lo ocurrido fuera un homicidio, por el que la pena que piden es de 15 años.

Las defensas, por su parte, ven lo ocurrido como un accidente, si bien Eduardo atribuye la responsabilidad de los hechos a Óscar, ya que asegura que fue él quien agredió a la víctima en la casa de Cameixa. Sobre el momento de la muerte, explicó que el otro acusado lo tiró al suelo cuando ya estaban en el canal, viendo luego como el cuerpo del joven era arrastrado. Óscar, por su parte, atribuye la muerte de Alexandru a un accidente, asegurando que el chico se coló por la valla del canal tras un forcejeo. Es por ello que los jurados también tendrán que valorar si consideran que ambos acusados actuaron en connivencia para matar al chico o si habría sido, en su caso, solo Óscar, el responsable de lo ocurrido. Asimismo, tendrán que dictaminar si ven probadas las circunstancias atenuantes que plantean las defensas, en relación a la situación de embriaguez de los acusados cuando se produjeron los hechos y a las dilaciones indebidas.

Durante las deliberaciones, que se desarrollan en las dependencias de la Audiencia, el jurado permanece totalmente incomunicado del exterior. Las funcionarias custodian sus móviles desde el inicio de su aislamiento, con lo que se pretende que no reciban ningún tipo de comunicación con el exterior. Esa situación se mantendrá durante la estancia en el hotel al término de las deliberaciones y hasta que consigan llegar a un veredicto. «Ustedes tienen la responsabilidad» les dijo la magistrada después de darles algunas explicaciones técnicas sobre su trabajo. Si no hay consenso antes, el miércoles tendrá que celebrarse una vista, como marca la ley. En Ourense, eso nunca ha ocurrido.

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