Peitos: «Si corro en un rali es con el Escort de Chumbo»

El mítico piloto fue el último ourensano que ganó el Rali de Ourense, en 1982


ourense / la voz

José Antonio Rodríguez «Peitos» es un mito viviente del automovilismo ourensano. Fue el último ganador local, en 1982, del Rali de Ourense. Su carrera como piloto incluyó muchos más triunfos y múltiples anécdotas. Algunas las comparte en este rincón.

Nacido en la calle Murillo, del barrio de O Couto, Peitos reside desde hace catorce años en Marbella, adonde se fue a vivir «por amor». Todos los meses pasa una semana en su ciudad natal y sigue vinculado al mundo del automovilismo, aunque ahora como espectador y acompañante de su amigo Urbano Villanueva, con quien acude a los ralis de tierra en los que corre el hijo de este, Álex Villanueva.

«Estudié en unos cuantos colegios porque me echaron de casi todos. En Salesianos estuve seis años, en el Doce de Octubre, inclusive con el Padre Silva; me casé con 19 años, y la afición a los coches siempre fue lo mío», resume sobre sus primeros años. Peitos recuerda que, de pequeño, le robaba todos los días el coche a su padre. «Después de comer, tenía que ir a dar una vuelta en el coche. Me llamaban ‘el hijo del practicante’», ríe. Ya con dos hijas, se tuvo que ir a la mili, y al volver destinado a Ourense se compró su primer coche, un Alpine. «Era una maravilla e hice mi primera carrera en el 72-73. Fue la subida a Pereiro de Aguiar. Tres o cuatro años después empecé a correr», relata.

Al terminar la mili, montó su primer negocio -tuvo varios a lo largo de su vida- un compraventa de coches. Luego tuvo un taller mecánico y se compró un Seat del grupo dos. En el segundo rali que corrió, el de A Coruña, llegó su primer triunfo. «Fue algo fuera de lo normal, porque estaba bastante loco. Y fue la primera vez que tuve a Coleman como copiloto. Hicimos muchas subidas y ralis. Él ya era profesional y estuvo corriendo conmigo hasta el año 1980, cuando estrené el Escort con él, sin frenos, y quedamos segundos en el rali do Lacón. Ahí fue cuando él se retiró automáticamente de los ralis. Pasó miedo. No me extraña y eso que siempre fue un tío súper valiente. Yo tampoco hubiera montado en el coche, revela Peitos.

Pelearon en 1981 por el podio en el Rali de Ourense. «Íbamos de segundos, quedamos sin ruedas y terminamos de cuartos». «Coches de ganar, ganar, tuve dos o uno. El Escort fue muy bien. Con el anterior estuvimos a punto de ganarlo pero quedamos sin ruedas, echaban chispas, estaban en los alambres», rememora. En 1982, el coche (Ford Escort RS 1800) fue «una maravilla». Facas era el copiloto. «Facas era excepcional. También podría estar en esta foto porque corrió con Reverter, conmigo y con mucha gente. Le pegaba algún ataque de locura como tenemos todos los inmortales. Se nos puso bien todo. Al patrocinador, llegando la etapa de la noche, le dije que si compraba ruedas nuevas ganábamos el rali. Hicieron un esfuerzo, montaron ruedas nuevas y ganamos todas las pruebas de la noche». Carlos Piñeiro, que ganó otros ralis de Ourense, fue su principal competidor y no fue capaz de seguirlo.

Ningún ourensano ha repetido la proeza. «Es muy difícil. Ya lo fue entonces. Es a lo más que puede aspirar un piloto ourensano», observa. En su caso, solo conquistó una vez el rali ourensano aunque logró varios podios. Sobre la gente que puede tener opciones de ganar en Ourense, apunta el nombre del alaricano Javier Pardo. «Sería bueno para Ourense. Siempre fue caro correr. El motor de un Ford valía lo que costaban dos pisos. Nosotros corríamos gracias a amistades, a Niton´s Competición y sobre todo, contando con el preparador y propietario de los coches, Chumbo. Sin Chumbo nunca seríamos nada», agradece. Chumbo, explica Peitos, está reconstruyendo los Escort de esa época. Y Peitos volvió a correr después de veinte años, pero hubo mala suerte y rompieron los coches. «Peitos sin Chumbo no sería nada», aclara. «Solo corro es si Chumbo termina el Escort bueno y me lo deja», proclama. Javier Salgueiro, su último copiloto y con el que ganó varios ralis, sería quien le acompañase, asegura.

 

«Antes en los ralis era todo fuerza, los coches eran hierros»

Mucha gente se fue quedando en el camino: Carlos Piñeiro, Coleman, Facas... murieron cuando aún eran jóvenes, recuerda. El piloto entiende a los que pasan miedo de copilotos o probando coches; a él también le pasa, afirma. Cuando acompaña a su amigo Urbano Villanueva y este quiere ir con el coche 0 a alguna subida, Peitos dice que se baja.

Además de las carreras, tuvo negocios de hostelería, pubs, de máquinas tragaperras o una tienda de ropa de niños. «Un día me cansé de trabajar. Tengo alquilado el pub y a vivir un poquito», cuenta. En Marbella, vive al lado de la playa, en un chalé de su amigo Urbano y con él recorre el país siguiendo el campeonato de tierra, viendo ralis de asfalto y subidas. «Al de Ourense hay que venir, también al Rías Baixas; aunque estoy un poco cansado de los viajes». Con todo, una de sus aficiones es viajar en su autocaravana. «Es mi mayor felicidad y tiene que estar a mi lado siempre», manifiesta.

Las carreras y los coches son diferentes. «Antes era todo fuerza, los coches eran hierros. No necesitaba hacer preparación física. Yo pesaba 60 kilos. En Ourense había mucha más afición, la gente se iba quince días antes al monte a ver entrenamientos», sostiene.

su rincón

Quién es. José Antonio Rodríguez Estévez «Peitos». Fue piloto de ralis y ganó, entre otras pruebas, el de Ourense. Ahora sigue las carreras como espectador.

Edad. 68 años. Está jubilado y vive en Marbella.

Su rincón. La estatua de Reverter y Colemán con el . Colemán fue su copiloto durante seis años.

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