El forense que estudió el cadáver del Viñao: «Es un contexto homicida»

Fernando Serrulla confirmó que Alexandru Boghio estaba vivo antes de caer al canal


ourense / la voz

«Para nosotros, este es un contexto homicida». El médico forense que hizo la autopsia del cadáver de Alexandru Walter Boghio, recuperado de las aguas de la presa de Albarellos en la mañana del 20 de diciembre del 2014, no pudo precisar en el juicio que se sigue desde hace una semana en la Audiencia provincial de Ourense por este caso si la muerte del joven rumano, de 22 años, se produjo por una caída accidental, como sostienen los dos imputados, o porque fue arrojado, como aseguran las acusaciones, ya que su trabajo consistía en estudiar las lesiones que presentaba el cadáver. Eso sí, en base a esas heridas sí puede asegurar que existió «un contexto criminal» en los hechos.

Así lo aseguró este martes en la sala de vistas Fernando Serrulla, responsable de la unidad de antropología forense, con 30 años de experiencia. Explicó que el cadáver de la víctima tenía varias lesiones, la más importante una herida en la cabeza que le provocó el hundimiento del cráneo y la salida de masa encefálica. Además, al joven le faltaban varios dientes, tenía los labios muy hinchados y presentaba escoriaciones en las manos, así como algunas lesiones en el cuello.

Dejó claro el experto que el chico «estaba vivo cuando cayó al agua» y que se determinó que la causa de la muerte había sido «asfixia por inmersión». Los estudios que realizó al cuerpo también desvelaron que el traumatismo que presentaba en la cabeza se había producido cuando aún estaba vivo, si bien no pudo precisar el momento en el que pudo la víctima sufrir esa contusión. No descartó, no obstante, que pudiera haber sido resultado de la caída al canal, aclarando que, en todo caso fue una «fractura de alta energía», causado por algo contundente. «Después del traumatismo, pudo haber respirado unos minutos, hasta que se ahogó», explicó al tribunal del jurado.

Para el experto, todos los golpes que tenía Alexandru fueron anteriores a la muerte, relacionando la pérdida de dientes y la hinchazón de labios con haber recibido puñetazos antes de caer al agua. También dijo que había tragado sangre antes de fallecer y, respecto a las lesiones del cuello, que «parece razonable que formaran parte de la pelea». Dejó claro también que en el cuerpo de Alexandru no se vieron signos de defensa.

Alcohol y drogas

Los análisis realizados a la víctima evidenciaron que en las horas anteriores a su muerte había consumido alcohol en grandes cantidades, y también sustancias estupefacientes. Así, los niveles de alcohol en sangre eran de 2,87. «Es muy poco habitual ver estos niveles, a partir de tres ya puede haber un coma etílico», precisó el experto, que también halló evidencias de que Alexandru había consumido éxtasis. Esta droga podría haber «compensado» el efecto sedante del alcohol, si bien en opinión de Serrulla cuando el joven cayó al canal ya estaba «en muy malas condiciones». Calificó la zona como «un tobogán vertiginoso», explicando que tras caer el cuerpo del joven «cogió velocidad» por la fuerza del agua.

En base a todos esos indicios, para el experto la teoría del crimen es la que más se ajusta a lo ocurrido en la mañana del 19 de diciembre en el canal del Viñao. «Hubo una pelea previa, discusiones, son circunstancias que nos llevan a pensar que fue un homicidio», aclaró. Por estos hechos se sientan en el banquillo Eduardo L. P. y Óscar E. L. Fiscala y acusación particular les imputan asesinato con alevosía.

Confirman que había ADN de la víctima en la valla y sangre suya en la carretera

El juicio por el conocido como crimen de A Esmorga sigue quemando etapas en la Audiencia provincial. Más de una decena de expertos declararon este martes, sexta sesión, en relación a los exámenes realizados a los restos de Alexandru después de que su cuerpo fuese rescatado.

Entre ellos hubo dos peritos de la Guardia Civil, que fueron preguntados por las partes en relación con la presencia de restos biológicos en el lugar en el que pasó sus últimos minutos con vida la víctima, el puente sobre el canal del Viñao. Precisaron que se encontró sangre suya en la carretera, una evidencia que para los investigadores ourensanos reflejaría que intentó huir de los acusados porque sospechaba que lo iban a tirar, y también que se encontró su ADN en la chapa metálica de la barandilla. Esto último implicaría que el joven trató de sujetarse, lo que contradice la versión de los acusados, que aseguran que Alexandru cayó al suelo tras un forcejeo y se coló por la parte de abajo de la valla. El abogado defensor de Eduardo preguntó si era posible que ese ADN lo hubiera transferido alguno de los sospechosos, a lo que el experto contestó que sí, precisando que, de ser de esa forma, deberían también haberse hallado restos biológicos de quien lo transfirió, algo que no se produjo.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

El forense que estudió el cadáver del Viñao: «Es un contexto homicida»