«Boto de menos o espírito e a vida que había antes no campus»

Hace 25 años que Rodrigo Alberte Pívida comenzó a trabajar en varias áreas universitarias


ourense

Rodrigo Alberte Pívida (A Arnoia, 1968) lleva 24 años unido a la vida universitaria de Ourense. Hoy es el responsable del área de Benestar, Saúde e Deporte del campus de Ourense, pero su historia universitaria parte de la Normal, donde comenzó como conserje, auxiliar administrativo. La casualidad tuvo mucho que ver. Rodrigo explica que tras hacer un ciclo de FP de informática en Vigo, decidió preparar oposiciones. Eligió, para tener la primera idea de cómo eran los exámenes, la única convocatoria en la que no había que pagar. «Preparaba para o Sergas e decidín presentarme a calquera para saber como era iso. Xurdiu unha proba de administrativo na Universidade de Vigo. Cando cheguei moitas das preguntas eran de electricidade e carpintería, e como meu pai se dedicaba a iso e eu axudaba de vez en cando, saíume moi ben o exame», relata. Eso sí, no pensaba que sacaría una plaza. Y se equivocó. «A sorpresa foi enorme. Nin sequera me preocupara en mirar as listas. Unha mañá chamaron á miña casa e comunicáronmo».

En septiembre de 1995 llegó por primera vez a la Normal, donde estuvo hasta el año 2000 como bedel. «Eramos coma una familia, había un ambiente estupendo», relata. La sucesiva apertura de instalaciones universitarias le llevó a cambiar de lugar de trabajo. Recuerda como caótica la etapa en la que abrió el edificio jurídico-empresarial. «Tocounos abrir o edificio cando se entregou a obra e era todo moi confuso», señala. Recuerda que, por ejemplo, las llaves de las aulas y demás estancias no estaba numeradas y había que ir con todas para abrir una sola. También relata cómo al final del día le tocaba colocar las 200 sillas de un aula antes de que llegara el servicio de limpieza. Al poco tiempo fue destinado al pabellón de Físicas. Una área que define como «balneario» por la tranquilidad con la que vivió durante ese tiempo.

En el 2003, con la apertura de las instalaciones deportivas, pasó a ser el responsable del área. El deporte no le era ajeno, aunque ya hacía entonces años que lo había abandonado. Jugó al fútbol en el equipo de A Arnoia y llegó a militar en el Rápido de Bouzas. En medio, y aprovechando su estancia en el campus, Rodrigo Alberte cursó Magisterio -es maestro especialista en educación especial- y realizó un máster universitario en gestión empresarial del deporte. Ahora, desde su puesto, organiza la vida deportiva de toda la comunidad universitaria y también de la gente externa que utiliza las instalaciones.

Lleva casi 25 años sintiendo la vida universitaria desde diferentes ámbitos. Por eso conoce bien cómo han cambiado las cosas en este tiempo. «Sobre todo nos últimos anos», afirma. Explica que desde la instauración del Plan Bolonia la actividad deportiva se ha visto mermada. «Hai menos asistencia e creo que é porque os alumnos teñen que estar máis pendentes de ter créditos e non teñen tempo. Hai máis e mellores instalacións, e menos universitarios, e facemos moitas actividades culturais. Pero notouse en todo. Boto de menos o espírito e a vida que había antes no campus», afirma. Se refiere a los grupos de universitarios que antes se formaban para hablar, conversar, hacer tertulias o simplemente compartir momentos de ocio. Eso sí, cree que es posible recuperarlo porque también eso forma parte de la vida de un universitario.

«En Ourense hai moitos vicerreinados e iso fai que as cousas non se movan»

Al hablar de la sociedad actual, Rodrigo Alberte señala que el comportamiento solidario está desapareciendo y que el espíritu individualista prevalece. Cree que es una cuestión educativa que puede cambiar. «En Ourense hai moitos vicerreinados e iso fai que as cousas non se movan. Cada un quere ser o rei da súa tribo», destaca. Se nota, también, en el deporte. «Nós tamén o notamos, o individualismo. Pero creo que os rapaces o salvarán, sobre todo os que están nas escolas deportivas, que non pertencen a clubs. O tipo de formación e a sensación de estar nun grupo é maior. O deporte de base é fundamental niso», afirma. Sobre la presencia femenina en los deportes, subraya que, actualmente, en el campus va a la par que la masculina en cuanto a número de participantes. Eso sí, hay una diferencia muy importante. «As rapazas son máis responsables nos estudios que os rapaces. Eles, aínda que teñan un exame, van competir. Os mozos prefiren os deportes de grupo, mentres elas elixen o individual. Non sei as razóns, pero é así».

Uno de los pasos deportivos que ha dado el campus y que a Rodrigo Alberte más le satisface es conseguir que los profesores acudan a las actividades, que hagan uso de las instalaciones, como parte de la familia universitaria. Y, lo más importante, que la sociedad vea un campus abierto. «O feito de que poidan estar nas instalacións e utilizalas é importante porque abre a universidade ao resto da cidade. As instalacións deportivas, a piscina tamén, fixeron posible este achegamento», explica. Muchas generaciones de universitarios han convivido con Alberte Pívida que sigue haciendo más fácil sus vidas.

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