Condenado por acosar a una empleada: «Antes de llegar a casa, te violo»

El agresor envió mensajes a la víctima, a la que llevaba desde Ourense hasta Xinzo


ourense / la voz

Llevaba dos años trabajando para la misma empresa, con tiendas en la capital ourensana, cuando sus jefes le comunicaron que la trasladaban al establecimiento de la cadena en Xinzo de Limia. Ella aceptó el cambio, en cuyos términos se incluía que sería el hijo de los dueños, encargado del negocio, quien se ocuparía de llevarla por las mañanas al nuevo centro de trabajo y de traerla de regreso a la capital de As Burgas al final de la jornada laboral.

Así empezaron tres meses de auténtica pesadilla para la trabajadora, que durante ese tiempo tuvo que soportar el asedio de su jefe para conseguir mantener relaciones sexuales con ella. La chica se negó y al final le cambiaron el horario, por uno más perjudicial, además de obligarla a buscarse su propio medio de transporte. Tras una crisis de ansiedad por la que tuvo que recibir asistencia sanitaria, el asunto acabó en los juzgados.

Ahora la Audiencia provincial de Ourense acaba de ratificar el fallo dictado a finales del año pasado por el Juzgado de lo Penal 1, en el que se condenaba a J. C. A. C. a una pena de 2.400 euros como autor de un delito de acoso sexual. La acusación particular había solicitado prisión.

En la sentencia, contra la que ya no cabe recurso alguno, se rechazan los argumentos exculpatorios del acusado y se tiene en cuenta la «contundente declaración de la víctima». Ese testimonio, además, se vio «profusamente corroborado» por los mensajes que entre los meses de enero y abril del 2015 envió el acusado, «de claro contenido sexual y que fueron asumidos por el propio recurrente como reales y veraces».

A través de whatsapp, el acusado escribió frase como «hoy antes de llegar a casa te violo, bombón» o «no aguanto más, quiero quedar contigo y desnudarte». Las respuestas de la víctima eran siempre en el mismo tono. Reiteradamente, decía «no» a sus proposiciones y de eso también dan cuenta los mensajes, en los que ella lo calificaba de «loco» y «enfermo». «¿Qué quieres, que un día para el coche por ahí, te entre y te desnude?», escribía de todos modos el acusado, dejando rastro de ello en su teléfono móvil, o «cada vez que vamos en el coche me provoca parar en medio del monte y desnudarte. Una noche de estas, verás».

Alusiones a su aspecto físico, a sus deseos a verla sin ropa e incluso proposiciones para presentarse en casa de la chica, a lo que ella siempre se negaba, llenaban mensajes casi diarios que cambiaron de tono a partir del mes de abril. Entonces el acusado, frustrado seguramente por no haber conseguido sus propósitos, cambió el discurso. «Repugnante, nunca más te digo que vas guapa». Poco después, el día 9, el acusado cambió el horario laboral de la víctima, solo de ella, por uno mucho más perjudicial, comunicándole además, que «para venir de Ourense iba a tener que buscarse la vida». Una compañera de trabajo lo corroboró.

Secuelas psicológicas

Como consecuencia de toda esta situación la mujer sufrió una crisis de ansiedad y tuvo secuelas de las que dieron cuenta los forenses del Imelga que la examinaron. Aseguraron que la víctima sufre «una variada sintomatología psicosomática, como pérdida de peso, alteraciones del sueño y ansiedad» a consecuencia de los hechos. Que la chica hubiera accedido a seguir yendo en coche con su acosador a pesar de los hechos, argumento de defensa, lo atribuye el tribunal al «temor a perder el puesto de trabajo». Lo suyo fue un acoso de manual.

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