El termalismo y la plaza de abastos

José Manuel González Rodríguez es gerente de Subita y experto en termalismo


Tema recurrente el de la plaza de Abastos. Son numerosas las ocasiones en que hemos escuchado al presidente de los placeros requiriendo a políticos de distinto signo la adecuación de sus instalaciones.

Desconozco la rentabilidad de la plaza, en su configuración actual, más allá de su entorno próximo.

Ahora se plantea la posibilidad de una actuación termal, en el área en que se encuentra, para aprovechar el agua caliente que brota con generosidad de caudal y temperatura. Recurso muy interesante en el aspecto tan manido del termalismo pero también en el muy importante de la energía, del que nadie habla pero que no sería menos importante para posicionar a la ciudad en los medios, en el mercado, en el desarrollo de ideas y de productos que precisan de este recurso casi gratuito.

¿Se imaginan, por ejemplo, cuanto daría que hablar de Ourense el barrio histórico calentado con el agua que tiramos? ¿Y, en sus edificios, pequeños hoteles con encanto?

De nuevo se repite el mantra de que se necesita un hotel balneario (incluso en el edificio de una antigua cárcel) que será el que solucionará nuestros anhelos de, al fin, ser una ciudad termal homologable a las que conforman la Asociación Europea de Ciudades Termales de la que formamos parte.

No alcanzo a ver que, para alcanzar ese posicionamiento, la fórmula sea la de un hotel cuando este se debe prioritariamente a sus huéspedes. Si uno visita ciudades europeas de referencia y analiza los elementos que las caracterizan comprobará que, fundamentalmente, es una o incluso varias unidades arquitectónicas singulares, exclusivamente termal y termolúdica con ambos ambientes diferenciados, lo que constituye la imagen-icono que la identifica. Véase las tradicionales de Hungría, Baden Baden o las modernas de Austria, Eslovenia, Suiza, etcétera. ¡Los hoteles ya los harán otros!

Hemos comprobado con gran susto que no es posible actuar en el subsuelo de la zona sin que la surgencia corra peligro como ya ha sucedido al perforar y disminuir considerablemente su caudal. Parece que hemos de olvidarnos de sótanos en esos terrenos para garajes y servicios, lo que nos condicionará a disponer de más espacio en superficie para facilitar el acceso a los numerosos visitantes que sin duda acudirían a disfrutar del complejo termo-lúdico.

No cabe duda que para lanzar un nuevo producto al mercado en un sector tan competido, ha de buscarse necesariamente la diferenciación. Por la imagen en primer lugar, pero además, representando algo nuevo de verdad. Destacado arquitectónicamente como el icono que hoy necesita una ciudad para su proyección, nuevo en instalaciones y original en tratamientos.

Para ello, como es lógico, se necesita la proclamación de un importante concurso internacional de ideas, de obra, de concesión temporal del espacio, etcétera.

Estudiemos al maestro Luís Carballo, recientemente fallecido, y en él estarán las claves del camino a recorrer.

Pero, ¿qué pinta aquí la plaza? Pues sí pinta y por varias razones.

En primer lugar hay un punto de apoyo histórico que puede servir para desarrollar de nuevo la idea que ya las termas romanas incorporaban en su contorno, entre otras, las ofertas gastronómicas y la plaza es eso ante todo.

En Los placeres en Roma, en el apartado de las termas, aparece destacado el mercado que las complementaba. En El Satiricón, de Plauto, Trimalción disfruta con lujuria de las termas y los placeres de la buena mesa.

En Los Romanos y el agua todavía se abunda más en la descripción de lo que representaron las termas a las que dedica no pocas páginas.

El pintor francés E. Paulin ha realizado una recreación de Las Termas de Diocleciano con su asombrosa dimensión, 150.000 metros cuadrados y tres mil bañistas por día y que pueden ver en Internet.

¿Se imaginan la plaza y todo lo que la rodea (el rianxo, etcétera) incorporada con las termas en un conjunto singular?

A los clientes habituales se sumarían todos los visitantes que pasarían ante los puestos de la plaza para acceder a las termas y estaríamos multiplicando el número de clientes potenciales de la misma.

En segundo lugar, se necesita espacio para esta actuación emblemática y la plaza precisa una nueva configuración, comercial pero singular.

Desconozco el valor arquitectónico del edificio pero parece que sus diferentes niveles no son lo más deseable y su reconversión redundaría en sus mayores posibilidades de negocio.

Solo podremos rivalizar con otros competidores, por la captación de turistas valiosos, con fórmulas originales, ambiciosas y con el potencial diferenciador de nuestros recursos endógenos que son tan singulares y extraordinarios.

En ustedes está la oportunidad de la reflexión para que las decisiones a tomar sean las que nos conduzcan al puerto deseado como corresponde a nuestras singularidades.

José Manuel González Rodríguez es gerente de Subita y experto en termalismo

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