El argumento


Ourense / La Voz

Viendo estos días la historia de Ángel y María José solo podía pensar en que Ourense es la ciudad con más incidencia de esclerosis múltiple de España.

No recuerdo el día con exactitud pero sí el lugar. Yo tenía catorce años y estábamos en una playa de Marín. Un socorrista tuvo que rescatar del mar a un hombre que estaba teniendo un infarto. Mi madre aprovechó que la muerte hacía acto de presencia tan cerca aquella tarde de julio para sacarme el tema. «Cuando yo esté muy mal, no quiero que me dejes sufrir. Ojalá todos pudiéramos tener una muerte tranquila y sin dolor, que ya bastante duele despedirse del mundo». Aquella fue la primera vez que lo dejó caer.

Lo que ocurre es que, hasta hace no mucho, yo pecaba un poco de lo mismo que Gil de Biedma cuando escribió: «Que la vida iba en serio uno lo empieza a comprender más tarde». Y tan en serio va que tiene final.

Ella acaba de volver de dos semanas de viaje por la India. A sus 60 años decidió que o recorría ahora el país del Taj Mahal o más adelante su cuerpo no lo iba a resistir. «Entre parches y pastillas, lo voy llevando. Pero por las noches acabo reventada», me escribió desde allí por WhatsApp. No le pueden decir que no es pro-vida porque la exprime al máximo.

Mi madre no tiene esclerosis, pero desea con todas sus fuerzas que la eutanasia sea legal. Para que yo no tenga que ser Ángel y porque eso no obligaría a nadie a ponerla en práctica, pero sí ampararía a los que quieren un final sin sufrimiento.

Pero sobre todo porque, como dijo Gil de Biedma: «Envejecer, morir, es el único argumento de la obra». Y sabiendo que la historia va a terminar mal, qué menos que poder abreviarla.

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