La presencia de polen se duplicó en Ourense en los últimos diez años

El cambio climático y las altas temperaturas adelantan la floración de las especies


ourense / la voz

Con la previsible llegada de la lluvia, el ambiente en la provincia de Ourense será un poco más limpio. Ayudará a eliminar de la atmósfera la cantidad de polen que ya es perfectamente visible desde el pasado mes de marzo. El cambio climático está detrás de esta proliferación cada vez mayor en el aire por el adelanto de la floración de algunas especies. Según los datos de Rede Galega de Aerobioloxía, hasta ayer la provincia presentaba altas cantidades de granos de polen en el aire, sobre todo de pinos, chopos, robles y plátanos. Por este orden.

Este aumento de las concentraciones polínicas no es una situación aislada. Francisco Javier Rajo, profesor de la Facultad de Ciencias del campus de Ourense e integrante de la Red de Aerobiología, señala que en los últimos diez años la presencia de polen en el sur de Galicia se ha multiplicado por dos. Y se prevé que vaya en aumento. Sin embargo, puntualiza que el que estos días se puede ver en los cielos ourensanos corresponde al de los pinos, no siendo este el que afecta a las personas alérgicas.

Sin embargo, el plátano de sombra se encuentra en el inicio de su de floración por lo que sus niveles serán, según la Rede Galega de Aerobioloxía, altos o puntualmente muy altos en aquellas ciudades donde sea abundante como ornamental. Esto ocurre en la capital ourensana aunque, como explica Francisco Javier Rajo, el hecho de haber realizado la poda el pasado mes de febrero permitirá que los niveles sean algo más bajos que si se realizara en noviembre, como era habitual. Al contrario, las concentraciones de polen de las especies de floración invernal tienden a disminuir, con valores bajos o nulos. Es el caso de los alisos y los fresnos, que comienzan a desaparecer.

«Se ve mucho polen en el ambiente porque está ahora mismo la floración del pino que es el más grande que existe y amarillo. En estos últimos años la tendencia es que se adelante un par de semanas. Las temperaturas están detrás de este cambio», señala Francisco Javier Rajo. «En el sur de Galicia aumentó mucho por culpa del cambio climático. No ocurre lo mismo en la costa», señala. Y los datos indican que la provincia ourensana es la de más concentración de toda Galicia. Rajo afirma que las principales repercusiones de este aumento afectan básicamente a las personas alérgicas.

El profesor de la Facultad de Ciencias del campus de Ourense e integrante de la Red de Aerobiología relata que cuando pasen las lluvias que se prevé que afecten a la provincia durante las próximas semanas, volverán las épocas de concentración de polen en el aire: «A finales de mayo o principios de junio volveremos a tener gramíneas». Pero explica que aunque la lluvia es muy buena, si cae en mucha cantidad, afectará de nuevo a la polinización. «Ahora es buena porque limpiará la atmósfera, pero si lo hace en mucha cantidad la segunda quincena de abril y principios de mayo será malo para las gramíneas, porque hará que el campo tenga mucha concentración de agua, florezca de forma brusca y tengamos más polen lo normal».

Francisco Javier Rajo explica que estos problemas no existían antiguamente y que es necesario empezar a tomar medidas: «Estas plantas van a producir más polen por el cambio climático y habrá que hacer algo para que no afecten a las personas que padecen alergias».

«Sería bueno ir cambiando el tipo de árboles que están plantados en la ciudad»

Francisco Javier Rajo señala que las ciudades deben estar preparadas para este cambio y que hay cosas que se pueden hacer desde las administraciones locales. «En las ciudades es donde influyen más las alergias. Este año, las concentraciones de los plátanos de sombra bajaron porque en Ourense se hicieron podas muy bruscas en el mes de floración. Podemos luchar con estos mecanismos. Esto no afecta a la planta, va a sacar hojas igual, pero no flores. Si esta poda se hubiera hecho antes, tendríamos mucho más después. Ahora nos dan sombra igual, que es su función, pero no nos producen alergias», relata. Además, explica que la capital ourensan puede empezar a cambiar. «Sería bueno variar el tipo de especies de plantas de la ciudad. A largo plazo deberíamos. El 33 % de los árboles que hay en Ourense producen alergias. Hay que intentar introducir otro tipo de especies. Hay muchísimas variedades que podemos utilizar para reemplazarlos», señala. También, afirma Rajo, servirá para mitigar las consecuencias del cambio climático a largo plazo. Otra de las medidas que se pueden tomar es la mantener los céspedes de la ciudad bien cortados: «Esto evitará que nazcan flores y, por lo tanto, que salgan tantas gramíneas».

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La presencia de polen se duplicó en Ourense en los últimos diez años