Roja y expulsión


Ourense

A la misma hora que un árbitro menor de edad suspendía un partido en Oira después de recibir el empujón de un jugador (se ve que no sabía que hay que pegarse con los del mismo tamaño) José Ángel Vázquez Barquero sacaba tarjeta (roja, claro, qué otro color podía ser) a su partido y se autoexpulsaba del equipo electoral socialista. Resulta hasta un poco poético, no me digan que no. La política tiene caminos inescrutables y aunque en los ruxe ruxe internos ya se especulaba con la posibilidad de que Barquero diera el portazo si le enmendaban su propia lista lo cierto es que la noticia fue una sorpresa. Así, de sobresalto en sobresalto, lleva ya muchos años el PSOE ourensano. «Hemos sobrevivido a cosas peores», dicen en el partido, pero lo que habría que pensar es si resulta estrictamente necesario vivir en la trinchera o conviene una vida orgánica más tranquila, confortable incluso. para dedicar todas las energías posibles a las tareas que encomienden los ciudadanos. Al final, esto es un poco lo de Umbral: «Yo he venido aquí a hablar de mi libro». Porque los que van de Barquero no ven en él nada de culpa y los que van en contra creen que su salida es poca penitencia. Parte del debate está en las razones de ser de las primarias. ¿Se consulta a la militancia para hacerle caso o para dar sensación de transparencia y proximidad? ¿Tiene sentido preguntarle para después hacer otra cosa? ¿Es acaso infalible la base y la dirección no puede ejercer como tal? Hay otros que tienen menos problemas con esto. Miren el PP de Ourense. Ni primarias ni nada. Anda que no daría para algún titular si los militantes populares opinaran... quiero decir, si los dejaran opinar.

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