Alega que la cocaína que tenía en un garaje era para su consumo y para «invitar a amigos en fiestas»

El fiscal acusa a Esteban V. R. de traficar y pide tres años de cárcel


ourense

En manos del tribunal de la sección segunda de la Audiencia provincial de Ourense queda dirimir si la droga que se encontró en el garaje de un acusado, Esteban V. R., era para su autoconsumo, como él alega, o si en realidad estaba destinada a la venta al menudeo entre los consumidores de la capital y, especialmente, los del barrio de Mariñamansa. Es esta última la teoría que sostiene el ministerio fiscal sobre un caso que se destapó a finales de enero del 2018. Agentes policiales confirmaron durante la vista, celebrada este jueves, que supieron de la existencia de una persona que se dedicaba a traficar con drogas en el barrio y que utilizaba para ello una motocicleta. Entonces pusieron en marcha un dispositivo de vigilancia que les permitió localizar a un joven que parecía cumplir con la descripción. «Lo vimos en una moto y entrando en un garaje, así que hicimos una espera, por si pudiera tratarse del sospechoso», explicó un agente. Aunque admitió en varias ocasiones no recordar los detalles de la operación, sí constató que cuando salió del subterráneo al joven le dieron el alto. «Estaba nervioso, le noté un bulto en la cintura y le pedí que me mostrara lo que tenía. Eran seis papelinas de droga y una bolsita», relató. Luego le pidieron los agentes a Esteban V. R. que les mostraran el garaje, en el que se localizó más cocaína, además de una sustancia de corte, una balanza y envoltorios de plástico. Constataron los policías que no informaron de esta operación al equipo antidroga de comisaría, como también que no hicieron otras indagaciones para verificar que el acusado se dedicaba a vender drogas.

Esta circunstancia fue aprovechada por la defensa del imputado para pedir su libre absolución o, en su caso, la pena mínima. «Existe una abrumadora falta de prueba», dijo el letrado. Antes que él su cliente, que solo respondió a sus preguntas, había confesado que los 50 gramos de cocaína que se encontraron en el garaje no eran para la venta. «La cocaína era para mi consumo y para invitar a mis amigos en alguna fiesta», dijo el sospechoso, que reconoció tomar más de un gramo al día. Sobre la presencia una balanza y envoltorios, objetos relacionados con el tráfico, alegó que eran para «tasar lo que consumía».

Sin embargo el fiscal no se cree esta teoría. Pidió una condena de tres años de prisión para el imputado recordando que la operación se inició por una denuncia de los vecinos del barrio. Aseguró que no existen pruebas de que el acusado sea consumidor de drogas desde los 18 años y también cuestionó que pudiera permitirse, con su sueldo de 800 euros, tener tanta cantidad de cocaína guardada, con un coste superior a dos mil euros. «Utilizaba la droga para venderla», dijo esta parte, que también cuestionó el hecho de que el acusado no hubiera querido contestar a sus preguntas durante el juicio.

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Alega que la cocaína que tenía en un garaje era para su consumo y para «invitar a amigos en fiestas»