El ADIF prepara para este año la licitación del último tramo del AVE: la variante de Ourense

Mientras, se avanza en la solución provisional para que los trenes puedan llegar a la estación ourensana

Imagen del recorrido ferroviario urbano que se evitará cuando esté terminada la variante
Imagen del recorrido ferroviario urbano que se evitará cuando esté terminada la variante

redacción / la voz

El ADIF prepara para este verano -o al menos para el segundo semestre de este año- la licitación de la variante de Ourense, la circunvalación ferroviaria que evitará el sinuoso recorrido urbano actual para desembocar en la estación Empalme, desde donde se distribuirán los tráficos hacia el resto de las ciudades gallegas. Esto permitirá recortar cerca de diez minutos al recorrido entre Madrid y la fachada atlántica gallega.

Esto es lo que se desprende de los anuncios enviados por el administrador ferroviario al Diario Oficial de la Unión Europea, en los que adelanta la licitación de varios contratos relacionados con la vigilancia y control de obras en la estación de Ourense y en tres subtramos de este recorrido que suma 17 kilómetros. Esto implicaría que las obras podrían empezar antes de que termine este año, justo cuando está previsto terminar la obra civil e iniciar las pruebas en el resto de la línea. A lo largo del 2020 está previsto que se ponga en servicio la primera fase del nuevo acceso ferroviario de alta velocidad, con la solución provisional en ancho internacional entre Taboadela y Ourense y un único túnel de alta velocidad en el Padornelo. La variante de Ourense estaría prevista, por tanto, para una fase posterior, en la que también se pondría en servicio el segundo túnel del Padornelo tras el acondicionamiento del que actualmente utilizan los trenes convencionales.

Los contratos preanunciados en el boletín comunitario se corresponden con la vigilancia y control de obras, no con la licitación de la plataforma. Y se refieren a los tramos entre Taboadela y el túnel de Rante, entre este subterráneo y Seixalbo, así como la conexión en este punto con la línea convencional. Hace cerca de un año se terminó la tramitación administrativa del tramo Taboadela-Seixalbo, mientras que la declaración de impacto ambiental del otro tramo hasta la estación ourensana se aprobó en el 2011, por lo que existe el riesgo de que caduque, de acuerdo con la nueva normativa. Esto explica que Fomento haya tomado la decisión de poner en marcha la maquinaria para iniciar las obras cuanto antes, aunque no sean estrictamente necesarias para la llegada de la alta velocidad a Galicia.

Mientras, los proyectos de esta variante, que costará 475 millones de euros según los últimos datos aportados por Fomento, siguen en fase de redacción, pero estarán listos para que las obras puedan licitarse en julio -como se avanza en el boletín de la UE- o en otro momento durante el segundo semestre de este año.

Por otra parte, el ADIF aprobó la licitación del contrato para el suministro e instalación de los equipos embarcados necesarios para la actualización del sistema ASFA digital en sus vehículos ferroviarios por importe de 10,3 millones de euros.

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