«Es obligatorio legalmente descansar doce horas después de una guardia»

Tras haberse formado en el CHUO, Pablo López Mato ahora supervisa el trabajo de los futuros médicos


ourense / la voz

Hace dos años que terminó su residencia y ahora es médico adjunto en el servicio de Medicina Interna del Complexo Hospitalario Universitario de Ourense. Esto quiere decir que se encarga de supervisar el trabajo de los nuevos especialistas en formación. Pablo López Mato (A Coruña, 1987) protagonizará, junto a Adalid Maldonado Díaz (de Medicina Familiar y Comunitaria), la ponencia que ha organizado para mañana la Academia Médico-Quirúrgica en el salón de actos del colegio profesional.

«Queremos abordar lo que deben dar de sí los residentes cuando se están preparando, pero también lo que tienen que esperar ellos de los demás», destaca sobre el carácter bidireccional del método bajo el que los especialistas se forman en el sistema nacional de salud. La charla está pensada para que los nuevos cojan confianza y los experimentados recuerden lo que es ponerse la bata por primera vez.

«El contrato de los residentes tiene la peculiaridad de que se están formando y la figura jurídica no estaba bien definida hasta hace pocos años. Aunque el MIR hace aproximadamente unos cuarenta años que existe no fue hasta hace diez u once que se delimitó bien en el ámbito jurídico que le correspondía», profundiza el médico internista sobre la responsabilidad a la que hacen frente los futuros facultativos.

«La responsabilidad tiene que ser progresiva. No hay un punto y aparte desde el cuál va a empezar a hacer todo él solo. Aprende poco a poco y siempre tiene de responsable al adjunto o tutor con el que se está especializando», incide López.

Si se le consulta, el adjunto tiene la competencia máxima, puesto que es quien debe estar pendiente de las decisiones tomadas por el residente y de si tiene dudas o comete errores. «En el caso de que tome sus propias decisiones sin consultar o informar a su tutor, quien asume toda la responsabilidad es él», advierte el facultativo.

López confiesa que aunque ya ha finalizado toda su etapa de formación hay aspectos jurídicos que desconocía y en los que está ahondando ahora. Mantiene, además, que las dudas deben exponerse sin rubor, porque siempre ha habido algún residente que la ha tenido antes que uno mismo. «No hablan de las cosas que les pasan ni entre ellos por vergüenza. No se paran a pensar que antes de ellos, en su mismo lugar, había otra persona que también estaba aprendiendo. Forma parte del proceso aprender a relativizar», apunta López.

De ese proceso de preparación forman parte también los turnos de guardias que se realizan en el hospital. «Es imprescindible pasar por ellas para saber lo que son, aunque al principio se hagan duras. Lo que sí deben hacer los adjuntos es ayudarlos. Sobre todo en momentos con gran sobrecarga de trabajo. Y algo que muchos de los que están empezando no saben, y es tan necesario como hacer las guardias de 24 horas, es que deben librar doce a continuación. Es obligatorio, legalmente hablando. Tiene que haber medio día de descanso entre el final de una guardia y el siguiente turno de trabajo», finaliza el internista.

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